miércoles, 13 de febrero de 2019

SE INAUGURÓ EL LUNES 18 DE ENERO, LA EXPOSICIÓN DE BALTHUS . MUSEO NACIONAL THYSSEN-BORNEMISZA

Con una gran afluencia de prensa, escoltada por miembros de la Fondation Beyeler de Basilea y equipo del comisariado del Museo Thyssen-Bornemisza,he aquí una muestra llena de sugerentes interrogantes, plural.
  
Dice la información de Prensa:" El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una exposición retrospectiva del artista francés Balthasar Klossowski de Rola (1908-2001), conocido como Balthus, organizada conjuntamente con la Fondation Beyeler en Riehen/Basilea y el generoso apoyo de la familia del pintor. Considerado uno de los grandes maestros del arte del siglo XX, Balthus es sin duda también uno de los pintores más singulares de su tiempo. Su obra, diversa y ambigua y tan admirada como rechazada, siguió un camino virtualmente contrario al desarrollo de las vanguardias, con un estilo figurativo personal y único, alejado de cualquier etiqueta.

Comisariada por Raphaël Bouvier, Michiko Kono y Juan Ángel López-Manzanares, la exposición, primera monográfica que se presenta en España en más de veinte años, reúne 47 obras, en su mayoría pinturas de gran formato, que cubren todas las etapas de su carrera desde la década de 1920, incluyendo algunas de sus obra más importantes como La calle (1933), La toilette de Cathy (1933), Los hermanos Blanchard (1937), o Thérèse y Thérèse soñando, ambas de 1938".

CON MATICES TURBADORES, BALTHUS RECORRE TODAVÍA, YA FALLECIDO, DE LA MANO DE SU VIUDA SETSUKO, QUE ESCONDE DETRÁS DE SU PLÁCIDA FIGURA UN ALMA DE SAMURAI, DEFENDIENDO EL LEGADO DEL MARIDO ARTISTA, UNA GEOGRAFÍA A VECES AMBIGUA, INQUIETANTE.

Muchas son las voces que protestaron, sobre todo en Estados Unidos, por el tratamiento de la infancia y sobre todo de las adolescentes de Balthus, en la producción del maestro de origen polaco, en un universo de doble moral, que deja morir de hambre a millones de niños, los utiliza como escudos de guerra humanos, pero los pone a salvo aparentemente de los depradores sexuales, intento que ni siquiera el Vaticano ha conseguido, con su poder económico, religioso, histórico-político o diplomático.

En ese sentido, hay un perfume aquí a Lewis Carroll y su pasión por las niñitas inocentes, un sentimiento cercano a las Lolitas de Nabokov siempre regresadas a la discusión de la mesa del sacrificio adulto del universo que lo rodea.
Alicia Perris



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