miércoles, 27 de marzo de 2019

LA VUELTA A LA VIDA DEL ARCO DEL TRIUNFO TRAS LA FURIA AMARILLA


BEATRIZ JUEZ
París
Varios equipos de conservadoras tratan de reconstruir algunas de las piezas devastadas por un grupo de manifestantes.


Reconstrucción del 'Genio de la patria', dañado por los 'chalecos amarillos'. STEPHANE DE SAKUTIN AFP

Las imágenes del Arco de Triunfo de París, saqueado y ultrajado por la furia de los chalecos amarillos durante la violenta protesta del 1 de diciembre, dieron la vuelta al mundo e indignaron a muchos políticos, ciudadanos y amantes del arte dentro y fuera de las fronteras francesas tras el ataque a este monumento nacional.
Los destrozos mostraron el lado más feo y violento de este movimiento social sin líderes y sin ideología que ha puesto en jaque al Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron.
"Los chalecos amarillos triunfarán", "Macron dimisión" y "Cortamos cabezas por menos que esto" (en referencia a la Revolución Francesa) rezaban algunas de las pintadas que dejaron los chalecos más violentos en los muros de este monumento nacional que corona los Campos Elíseos.
Los servicios de limpieza se afanaron en limpiar lo más rápido que pudieron las pintadas, muchas de ellas contra Emmanuel Macron, y en devolver al monumento mancillado, símbolo de la grandeur de Francia, todo su esplendor exterior.

El Arco de Triunfo, que cerró temporalmente tras los destrozos, abrió sus puertas a los visitantes el 12 de diciembre. En 2017, lo visitaron 1,5 millones de personas, según datos del Centro de Monumentos Nacionales de Francia.

Casi cuatro meses después de esta violenta protesta, un grupo de turistas chinos se hacen a la salida del metro fotografías y selfies con el Arco de Triunfo al fondo, ajenos a lo ocurrido en diciembre. En el interior, sin embargo, las labores de restauración de las obras más emblemáticas del monumento continúan.

Una enorme bandera tricolor ondea bajo el Arco, que, junto a la Torre Eiffel, es uno de los monumentos más representativos de París.

Una pareja de turistas estadounidenses atraviesa el paso subterráneo que permite llegar a la base del monumento sin tener que jugarse la vida cruzando la calle. La rotonda de la plaza de la Estrella, sin semáforos y con 12 avenidas que la rodean, es una de las más peligrosas del mundo, tanto para los cochesBajo el Arco de Triunfo, la llama eterna arde en la tumba del soldado desconocido, un soldado no identificado muerto en la batalla de Verdún y que representa a todos los soldados fallecidos durante la Primera Guerra Mundial. Sobre la tumba, reposan las flores frescas que Emmanuel Macron y el presidente chino, Xi Jinping, dejaron con motivo de su reciente visita oficial a Francia.

Los visitantes jadean y recuperan el aliento después de subir caminando los 286 escalones que separan la terraza del suelo para poder admirar a vista de pájaro la avenida de los Campos Elíseos y los principales monumentos de París. Algunos de ellos se detienen en la sala del ático, donde está la tienda de souvenirs y un pequeño museo que cuenta la historia de este monumento nacional, construido entre 1806 y 1836 sobre la gloria del gran ejército napoleónico que conquistó Europa.

Un equipo formado por seis mujeres, dirigido por Agnès Le Boudec, restaura en la sala del ático ante la mirada de turistas y curiosos las figuras destrozadas por los chalecos amarillos durante la protesta de diciembre. Se calcula que las labores de restauración durarán dos meses.

"Es importante que el público pueda comprender lo que pasó y ver el trabajo de restauración", consideró Bruno Cordeau, administrador del Arco de Triunfo, en declaraciones a la prensa francesa. como para los peatones.

En esta sala, dos tabiques de madera con ventana separan a las restauradoras de los turistas y curiosos que visitan este monumento nacional. Se decidieron restaurar las obras in situ porque eran demasiado frágiles para ser trasladadas a otro lugar para su restauración, según los responsables del monumento.

Sí se pudo trasladar el cuadro La Apoteosis de Victor Hugo de Guillaume Dufobe, que evoca el funeral del escritor francés en 1885 bajo el Arco de Triunfo. El cuadro está siendo restaurado en un estudio. El busto en mármol del rey Luis Felipe de Francia, dañado con pintura por los chalecos amarillos, ya ha sido limpiado y está expuesto al público.

Los más curiosos se asoman por la ventana que hay en los tabiques para ver los avances de las labores de restauración de la maqueta del Arco de Triunfo y del vaciado de escayola del Genio de la Patria, los más dañados durante el asalto de los chalecos amarillos.

Dos restauradoras tratan de recomponer la maqueta del Arco de Triunfo, realizada en 1938 por el arquitecto Georges Chedanne, como si de un gran puzle se tratara. La maqueta tiene un gran agujero. Pequeños pedazos de yeso, algunos del tamaño de una uña, reposan sobre bandejas a la espera de que las restauradoras encuentren el lugar que les corresponde. Un auténtico rompecabezas.

Nadie trabaja en esos momentos en la restauración del molde de yeso del Genio de la Patria, una reproducción de una de las figuras que forman parte de la célebre obra de François Rude La Partida de los Voluntarios, también conocida como La Marsellesa.

Este altorrelieve representa el genio de la Libertad con la figura de una mujer alada, con gorro frigio o capucha de forma cónica, lanzando un grito de alerta ante la invasión enemiga y que invita al pueblo al combate blandiendo su espada.

Las restauradoras, convertidas en cirujanas plásticas del mundo del arte, quieren devolver al Genio de la Patria el rostro que tenía antes de que los chalecos amarillos le partieran la cara. El rostro desfigurado de esta mujer, con la mejilla y el ojo derechos arrancados por los chalecos amarillos, se convirtió en un símbolo de esa furia amarilla que no tiene respeto por nada ni nadie.

Ni siquiera por los grandes monumentos nacionales.


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