sábado, 23 de marzo de 2019

RESPIRACIÓN ASISTIDA PARA TUTANKAMÓN: ASÍ ES EL PROYECTO PARA SALVAR LA TUMBA DEL FARAÓN



FRANCISCO CARRIÓN
 Luxor (Egipto)

La tumba de Tutankamón ha estado al borde de la asfixia por millones de turistas. La acumulación de polvo levantado por el calzado y la humedad procedente de su respiración han puesto contra las cuerdas la conservación de las pinturas
Un nuevo sistema de ventilación promete ahora evitar su deterioro, pero no ha acabado con el debate sobre si limitar la visita a 25 personas diarias o incluso cerrar la cámara al público
«Al principio no podía ver nada. El aire caliente escapaba de la cámara agitando la llama de la vela... pero cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, los detalles de la habitación emergieron lentamente de la niebla: animales extraños, estatuas y oro...», escribió Howard Carter sobre aquel día de finales de noviembre de 1922 cuando derribó la puerta tapiada y vislumbró el tesoro que albergaba la tumba de Tutankamón. Una pequeña sepultura de 109 metros cuadrados que, salvo algún leve y remoto intento de profanación, había permanecido sellada durante 3.300 años. Lo que fue ajeno al ojo humano durante milenios, tal y como persiguió el celo de quienes lo sepultaron, ha sido hollado hasta la extenuación desde un hallazgo que inauguró el furor sin disimulo por la Egiptología. Durante el último siglo, millones de peregrinos han descendido por el angosto pasadizo de la KV62 en busca del otrora descanso eterno del faraón niño (1332-1323 a.C.), una oquedad de cuatro estancias huérfanas de los más de 5.000 objetos que una vez se amontonaron por doquier. El intenso trajín ha asfixiado el páramo funerario de Tutankamón, la atracción más mediática de las decenas de tumbas que habitan las entrañas escarpadas y desérticas del Valle de los Reyes, en la sureña Luxor, a 600 kilómetros de El Cairo. Un ahogo literal y persistente que ha cimbreado su débil esqueleto.
«Imagina. La tumba estuvo sellada más de tres milenios y se abrió de repente. Fue un choque monumental. Y desde entonces los visitantes la han explorado. Todo el que viene al Valle de los Reyes quiere verla», relata a PapelNeville Agnew, director de proyectos del Getty Conservation Institute. Una treintena de científicos de la institución estadounidense, con sede en Los Ángeles, ha trabajado durante la última década en una operación de rescate que acaba de concluir. Arqueólogos, conservadores, biólogos, ingenieros o arquitectos han integrado la unidad que ha auscultado al paciente, detectado sus múltiples lesiones y buscado remedio. «Había cierto consenso sobre el motivo del rápido deterioro de la tumba. El gran número de visitantes durante estos casi 100 años y, muy especialmente durante las últimas décadas, había causado serios daños en la inestabilidad de las pinturas y las condiciones ambientales por la acumulación de polvo o la humedad».


La primera de las alertas afloró de los murales que decoran la cámara funeraria, entre ellas, la de los 12 monos, símbolo de las 12 horas nocturnas que debía transitar el monarca antes de renacer. «Son pinturas extremadamente importantes. Datan del periodo en el que la capital de Egipto volvió a Luxor tras su paso por Amarna. Son muy diferentes a las del resto del Valle de los Reyes porque pertenecen a un período de transición», admite Lorinda Wong, la conservadora que las ha estudiado durante horas antes de aplicar el tratamiento. «Hemos descubierto que cada muro tiene un tecnología pictórica distinta. En tres paredes, por ejemplo, el fondo amarillo fue pintado primero y más tarde las figuras. En el cuarto, sin embargo, lo hicieron al contrario. ¿Por qué? Hay aún muchos misterios», balbucea. Precisamente uno de los enigmas que más inquietaron a la legión de galenos fue los puntos marrones que aparecen esparcidos por los murales.«Es la única tumba en Egipto que presenta este tipo de fenómeno. La sometimos a una prueba microbiológica y los resultados demostraron que tiene el mismo nivel de microorganismos que el resto de sepulturas. No existe razón salvo el sellado y quizás la rapidez con la que se pintaron, las inconsistencias técnicas y el escaso lapso de tiempo en el que se ocupó». El pormenorizado estudio de estas ubicuas pecas identificó en ellas altas concentraciones de ácido málico, uno de los ácidos más abundantes de la naturaleza y fácilmente metabolizable por los microorganismos. El análisis de ADN de los hisopos tomados en las paredes confirmó la presencia de bacterias Bacillus y Kocuria. No había rastro, no obstante, de los organismos que las crearon.«Los puntos marrones son bacterias y hongos que crecieron probablemente tras el cierre apresurado de la tumba. Lo que sí podemos afirmar con absoluta seguridad es que están muertos y no se hallan en expansión. Lo sabemos porque hemos comparado las fotografías actuales con las realizadas en la época de Carter y estamos ante el mismo número y con las mismas dimensiones», arguye Agnew. Y apostilla: «No hay posibilidad de retirarlos. Técnicamente han crecido dentro de las pinturas. Cualquier acción para eliminarlos supondría dañar la pintura. Y, además, son ya parte de la historia de la sepultura», zanja.


EL GRAN NÚMERO DE VISITANTES HA CAUSADO SERIOS DAÑOS EN LA INESTABILIDAD DE LAS PINTURAS Y LAS CONDICIONES AMBIENTALES








NEVILLE AGNEW, DIRECTOR DE PROYECTOS DEL GETTY CONSERVATION INSTITUTE
La labor de auxilio de la tumba, prolongada por las vicisitudes políticas que la tierra de los faraones ha atravesado desde 2011, tuvo que afrontar otro desafío notable: el polvo fino e incesante que el calzado de los forasteros transporta a diario desde el árido exterior y se depositaba hasta ahora sobre los muros, absorbiendo la humedad de la respiración humana. Unas condiciones ambientales que, además, fluctuaban entre los meses fríos y cálidos del año. «En verano el aire de la tumba se renueva cada 16 horas. En ese período, la capacidad ambiental de la tumba para acoger turistas sería cero», explica el ingeniero Hani Husein. Durante los meses de dura canícula, el depósito de polvo, humedad y dióxido de carbono se incrementan. En invierno, el aire seco y arenoso del exterior golpea la tumba aumentando la evaporación de la humedad de las paredes. Unas variaciones letales para la conservación del monumento que los expertos han solventado instalando un sofisticado sistema de ventilación y filtrado del aire.
La respiración asistida de Tutankamón se halla camuflada en dos áreas de la tumba: en la antecámara, detrás de la vitrina que aloja la momia del soberano, se ha colocado el conducto de aire y los difusores; bajo la plataforma de madera que pisan los turistas, al filo de la cámara funeraria, se ha situado la rejilla de extracción y el conducto de retorno del aire. «Ahora, cada cierto número de minutos hay un cambio de aire que elimina el efecto causado por los visitantes al transportar polvo y humedad», arguye Husein. «Los datos reunidos desde que comenzó a funcionar el sistema indican una importante reducción de polvo, partículas y las fluctuaciones que padecía el lugar», añade. El invento ha estabilizado el microclima de un enterramiento por el que desfilan entre 500 y 1.000 almas a diario, con un país en plena recuperación del turismo tras más de un lustro de sequía.El fin del remozado, que ha incluido el cambio completo del sistema de iluminación y barandillas que acotan el espacio de visita, también está acompañado de una recomendación firmada por Getty. «Nuestra sugerencia es limitar el número de turistas a alrededor de 25 en cada turno», desliza Agnew. En los últimos años, la reducción e incluso el cierre permanente al turismo de la tumba ha rondado el debate público.



HAN SALVADO LA TUMBA DEL FARAÓN. PUEDO DECIR ALTO Y CLARO QUE TUTANKAMÓN ESTÁ MUY FELIZ AL VER EL TRABAJO HECHO

ZAHI HAWASS, EX MINISTRO DE ANTIGÜEDADES
Con la experiencia de la cueva de Altamira y los estragos del turismo masivo, el taller madrileño Factum Arte creó una réplica de la tumba que, con la exactitud de una micra, se halla instalada desde 2014 en los aledaños de la casa de Carter, en el acceso a la serpenteante carretera que conduce al Valle de los Reyes. Apenas publicitado por el ministerio de Antigüedades, el facsímil ofrece una experiencia similar libre de multitudes. El equipo que ha socorrido al paciente también ha elaborado un completo manual para implantar un nuevo modelo de gestión. «Si quieren mantener su salud, el lugar debe ser bien administrado. Hay que ser vigilantes. Se necesita formación y un presupuesto. Nuestra labor acaba aquí. No es nuestro papel seguir aportando dinero», alerta Agnew, consciente de que el negligente o inexistente mantenimiento del patrimonio faraónico es un talón de Aquiles. De vuelta a casa, los investigadores enfilan ahora el camino hacia la publicación de los resultados que ha arrojado el estudio y el proceso de conservación. Al retirar la vieja plataforma que recibía a los peregrinos, sin ir más lejos, el equipo rescató unos fragmentos de papel suplicando a Tutankamón bendición para el autor de la nota y desgracia para sus enemigos.Una leyenda más para un descubrimiento plagado de supuestas maldiciones. Su presentación en sociedad y la muerte repentina de algunos de los protagonistas propagó el mito. Su aura jamás se ha desvanecido. Un magnetismo que hace cuatro años llevó al arqueólogo británico Nicholas Reeves a plantear la existencia de cámaras secretas tras dos muros de la tumba y la posible sepultura de Nefertiti, una hipótesis desechada por las autoridades locales el pasado año. El revuelo que ha despertado la exhibición itinerante de 150 piezas de su ajuar a partir de este sábado en París confirma la fama inmortal de un monarca cuyo reinado fue breve e intrascendente: llegó al trono con 12 años y murió cuando rondaba los 20. «No sabemos exactamente la causa de su óbito pero con el análisis de ADN que le haremos próximamente desvelaremos por primera vez la razón precisa del fallecimiento del niño dorado», esboza Zahi Hawass, ex ministro de Antigüedades y estrella de la Egiptología más catódica. «La conservación es sobresaliente, inaudita. Han salvado la tumba del faraón», comenta. «Puedo decir alto y claro que Tutankamón está muy feliz al ver el trabajo que se ha hecho en su tumba».

https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/03/23/5c950e4ffc6c833f798b457e.html

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