viernes, 26 de febrero de 2016

CUATRO SIGLOS DESDE LA 'HEREJÍA' DE GALILEO.


Óleo anónimo que representa el juicio a Galileo ante el Santo Oficio. ERICH LESSING


DAVID BARRADO NAVASCUÉS
Hace 400 años, la Inquisición Romana censuró la teoría copernicana que postulaba que la Tierra se movía alrededor del Sol. Fue un acontecimiento clave que en buena medida separó Europa en dos realidades diferentes, de manera análoga como había ocurrido un siglo antes con la reforma protestante. El 24 de febrero de 1616, la Inquisición Romana aprobó dos proposiciones que censuraban la teoría heliocéntrica desarrollada por Nicolás Copérnico a mediados del siglo XVI. Negaban la centralidad del Sol (implícitamente que la Tierra orbitaba alrededor de aquél) y calificaban esta creencia como herética y absurda desde el punto de vista filosófico. Al día siguiente amonestaron a Galileo Galilei, uno de los científicos más reputados del continente, y le conminaron a abandonar el sistema copernicano. ¿Por qué se llegó a este punto y qué significó realmente?
En 1543 Copérnico publicó, en su lecho de muerte De Revolutionibus Orbium Coelestium o Sobre el movimiento de las esferas celestiales, un texto muy técnico en el que se proponía que era la Tierra la que se movía alrededor del Sol (en realidad alrededor de un punto muy cercano a éste). Ello implicaba que las estrellas se encontraban increíblemente distantes y modificaba el sistema cosmológico geocentrista que había imperado desde hacía más de 2.000 años, basado en las teorías de Aristóteles.


Lente del telescopio de Galileo Galilei. EFE

Curiosamente, parte de la jerarquía católica recibió la obra de manera positiva, quizás porque el nuevo sistema facilitaba el cálculo de las posiciones del Sol, la Luna y los planetas, y representaba una ventaja a la hora de determinar el momento de la Pascua, que ocurre después de la primera Luna llena tras el paso del Sol por el equinoccio de primavera (el inicio de la estación). Sin embargo, inicialmente figuras prominentes del movimiento reformista mostraron un rechazo frontal a la rompedora visión del cosmos. En cualquier caso, la teoría heliocéntrica quedó restringida a los círculos académicos y su efecto fue bastante reducido.
Décadas después, y tras la invención del telescopio, Galileo publicó una pequeña obra que estaría llamada a revolucionar el panorama científico y filosófico:Sidereus Nuncius o Mensajero sideral. En él se anunciaba el descubrimiento de montañas en la Luna y de numerosas estrellas no visibles a simple vista, que conformaban ese camino de apariencia lechosa llamado la Vía Láctea. Pero sobre todo anunciaba la existencia de cuatro satélites que orbitaban alrededor de Júpiter, hecho que rompía una de las premisas esenciales del geocentrismo: que todos los cuerpos celestes giraban alrededor de nuestro planeta.
Para hacernos una idea del impacto que esta nueva ventana tuvo, basta pensar en la reciente detección de las ondas gravitatorias, que también nos abren una original puerta para analizar fenómenos invisibles hasta este momento. Existe una diferencia esencial: mientras que éstas fueron predichas de manera brillante por Albert Einstein, los nuevos fenómenos que Galileo vio por primera vez fueron inesperados y rompieron de manera definitiva con el pasado.
Johannes Kepler, otro de los grandes revolucionarios científicos de inicios del siglo XVII reaccionó con un notable entusiasmo ante estos descubrimientos: "Dadme las naves y adaptadme las velas al viento celeste; habrá gente que no tendrá miedo ni siquiera de cara a aquella inmensidad. Y para estos descendientes que ya dentro de muy poco se aventurarán por estos caminos preparemos, oh Galileo, yo una astronomía lunar y tú una joviana."

Así, Kepler y Galileo, a pesar de sus distintas confesiones religiosos (uno protestante y el otro católico), encontraron un terreno común: la verdad científica. Sin embargo, la sorpresa que recorrió Europa a raíz de estos descubrimientos no estuvo exenta de polémicas y terminó por provocar un encontronazo con la intelligentsia y la jerarquía eclesiástica. Por ello la comisión de teólogos consultores de la Inquisición Romana censuró la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico y reafirmó la validez de la inmovilidad de la Tierra.
En realidad, el proceso fue algo más complicado. Comenzó el 19 de febrero con la propuesta de censura de una comisión de expertos, entre los cuales no había ningún astrónomo. Continuó con una reunión de la Congregación del Santo Oficio en la que se inició la amonestación a Galileo por orden del Papa Paulo V, realizada al día siguiente por el Cardenal Bellarmino (que también intervino en el proceso de Giordano Bruno, quien terminó en la hoguera), cuando se le prescribió que abandonase la opinión de que la Tierra se movía. El primero de marzo la Congregación del Índice prohibió una serie de libros relacionados con el heliocentrismo y su validez desde un punto de vista teológico, y se suspendió la obra de Copérnico hasta su «corrección».
Recordemos que la teoría heliocéntrica y el modelo matemático que la acompaña eran esenciales para calcular con precisión y sencillez los movimientos planetarios, y estaba relacionada con la reforma del calendario realizada en 1582, por lo que era extremadamente difícil prohibirla completamente. El decreto se publicaría el 5 de marzo.
Soslayando la amonestación, Galileo continuó con su lucha a favor del heliocentrismo con la publicación de Il saggiatore en 1623 y Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo nueve años después. Experto en la ironía, usaría su pluma de maneras despiadada contra sus oponentes y los defensores del geocentrismo, granjeándose multitud de enemigos en diversos estamentos. Este último ensayo le puso en colisión directa con la Inquisición a pesar de que el texto había recibido su imprimatur o permiso de impresión. En 1634, tras un verdadero juicio en el que no se siguió el procedimiento legal de la Inquisición y en el que fue amenazado con la tortura, fue obligado a abjurar de sus creencias, tal y como refleja la obra teatral de Bertolt Brecht que se representa estos días en el Centro Dramático Nacional de Madrid.
Actas del proceso a Galileo Galilei custodiados en el Archivo Secreto Vaticano. TIZIANA FABI / AFP

Gracias a influyentes amigos, sólo fue condenado a arresto domiciliario en su casa de Florencia, de donde únicamente le sería permitido salir en contadas ocasiones. Aunque Galileo no susurró mientras abjuraba Eppur si muove («Y sin embargo se mueve»), el movimiento de la Tierra se probaría experimentalmente en 1729 por James Bradley mediante un efecto conocido como «aberración de la luz». Aún así, la obra heliocéntrica de Copérnico permanecería en el índice romano de libros prohibidos, el infame Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, hasta el año 1758. A pesar de la persecución, su lucha por la verdad continuó y cuatro años después publicó Discurso y demostración matemática, en torno a dos nuevas ciencias, en el que fundamentó la física mecánica y que fue coup de grâce que desarmó completamente la visión aristotélica.
Así, el proceso inicial contra el heliocentrismo abrió una brecha entre la jerarquía católica, que hasta ese momento había estado profundamente implicada en la divulgación del conocimiento y el desarrollo científico. Y de manera casi simultánea, en los países protestantes se afianzó un modelo en el que la libre especulación y la difusión de la enseñanza incluso a estamentos de la sociedad poco favorecidos eran esenciales, fomentando así el desarrollo científico y económico, dos actividades íntimamente ligadas. Una dicotomía norte-sur que aun hoy en día no ha sido completamente cerrada.
Ahora honramos la libertad de pensamiento y de búsqueda de la verdad, y la vida y obra de una ingente cantidad de científicos e intelectuales que aún hoy en día pagan un precio extraordinario por defender estos derechos. En Oriente Medio vemos con ya demasiada frecuencia la eliminación del legado cultural que a todos pertenece mientras se acalla con métodos bárbaros a aquél que osa a traspasar los límites de la ortodoxia. Pero sin irnos lejos, en Occidente la ciencia y la cultura parece que se encorsetan, sin dejar sitio a la libre especulación que nos depara sorpresas.
Precisamente en este centenario de la Teoría de la Relatividad General de Einstein es posible preguntarse si una figura así, que se desarrolló en la oscuridad de una oficina de patentes, podría aparecer en la actualidad, dada la presión de la burocracia, que empuja hacia ciertas líneas del conocimiento consideradas útiles, y la imperiosa exigencia de publicar en el mundo académico. La discriminación por motivos de orientación sexual o genero sigue siendo patente, con salarios menores para las mujeres o con carreras científicas más difíciles. Mientras tanto, los ciudadanos nos asentamos en un conformismo desolador: devoradores de tecnología consumista, sin verdaderamente entender el cómo de las cosas, y mucho menos plantearnos el porqué. La actitud crítica, sobre todo la que examina nuestras propias actitudes y creencias, brilla por su ausencia.
Así que estas fechas son un momento para la reflexión y para celebrar también el bienestar que este conocimiento nos aporta: una sociedad que invierte en educación e investigación es una sociedad que realmente cree en un futuro de ciudadanos libres que disfrutan de las mismas oportunidades.
(*) David Barrado Navascués es investigador del Departamento de Astrofísica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).


http://www.elmundo.es/ciencia/2016/02/24/56cc9d9a46163f313a8b45a2.html

miércoles, 24 de febrero de 2016

UN PAS DE TROIS . À L’ÉCOUTE DES VARIATIONS GOLDBERG. OPERA DE PARIS

Les Variations Goldberg, ballet chorégraphié en 1971 par Jerome Robbins sur l’œuvre du même nom de Johann Sebastian Bach, fait son entrée au répertoire de l’Opéra de Paris. Pour la première fois, la pianiste Simone Dinnerstein, grande spécialiste du compositeur, interprète l’œuvre, non pas en concert, mais pour le ballet. Pour la première fois, Laura Hecquet et Mathieu Ganio, Étoiles à l’Opéra de Paris, dansent une des variations. Rencontre avec ces trois interprètes.

Deux arias, trente variations, plus de quatre-vingt dix minutes de musique, la pièce de Johann Sebastian Bach est un défi pour l’interprète, une expérience éprouvante pour la pianiste, à la fois physiquement et mentalement. « Il s’agit probablement d’une des pièces de musique instrumentale les plus longues et qui demande une concentration totale », explique Simone Dinnerstein. « Il faut penser à tous les détails tout en gardant l’image globale. » Pour les danseurs, le défi est ailleurs : « Quand le rideau se lève, le spectateur est tout de suite happé par la musique. Ensuite, à force de l’entendre, il y a un rythme qui s’installe. Comme un chat qui ronronne. Il faut donc tenir le public en alerte, réalimenter la musique qui est continue et qui s’installe très vite. » En effet, la chorégraphie de Jerome Robbins utilise chaque variation comme un numéro autonome et multiplie les séquences chorégraphiques interprétées par plusieurs groupes de danseurs différents. Laura et Mathieu dansent dans la deuxième partie et exécutent un pas de deux sur une variation au rythme lent, moment de suspension dans le ballet, de parenthèse : « Il y avait une ambiance à trouver. Nous devions l’instaurer le temps de quelques minutes, comme une bulle au milieu du ballet, et qui crée un contraste avec la suite», raconte Mathieu Ganio. Laura Hecquet insiste sur l’équilibre à trouver avec la musique intime et berçante de Bach : « C’est comme un moment où il ne faut pas perturber l’atmosphère. Il ne faut aucun à-coup, aucune précipitation tout en donnant du relief à une musique qui est calme et liée ».


Simone Dinnerstein, Mathieu Ganio et Laura Hecquet 
© Benoîte Fanton / OnP

Même si cette musique ne les déroute pas, les danseurs ont conscience d’une légère différence : « Nous sommes habitués à danser sur une musique adaptée au ballet avec une partition qui intègre adage, variations, fouettés etc... Les mouvements sont souvent définis par des humeurs bien claires et chaque mouvement donne une couleur différente. Dans l’œuvre de Bach, c’est plutôt une identité précise tout au long et dont on a moins l’habitude. »
Pour Simone Dinnerstein, le parallèle entre jeu pianistique et pas des danseurs est évident : « Il y a des moments où la chorégraphie de Jerome Robbins alterne entre différents groupes de danseurs et on a l’impression de voir la ligne musicale devenir une réalité physique. Lorsque je joue, j’observe parfois les danseurs et je me rends compte que mes mains font exactement la même chose que leur corps. »
Pendant un court instant, ces trois interprètes se retrouvent liés et dépendent l’un de l’autre à la recherche d’une alchimie, d’une symbiose qui n’est pas toujours facile à trouver. Pour Simone Dinnerstein, le ballet de Jerome Robbins nécessite certains tempi et les changer mettrait en danger les danseurs. Cependant, « beaucoup de ces tempi sont très différents de ma manière de jouer habituellement. Il me faut donc apprendre cette nouvelle manière tout en restant fidèle à mon interprétation», commente-t-elle. Finalement, la pianiste va devoir parfois alléger son jeu et ses moments de respiration afin d’assurer une régularité aux danseurs. Expérience nouvelle, Mathieu Ganio en vient même à relever un paradoxe : « Pour les pianistes qui ont l’habitude de jouer en tant que soliste, il est difficile de ne pas être pris dans leurs émotions et leurs élans. En quelque sorte, nous les brimons pour pouvoir nous exprimer aussi. Bien sûr, nous restons très à l’écoute ». La collaboration entre les trois est, en effet, fondée sur l’écoute, Mathieu et Laura étant très sensibles aux infimes variations du jeu de Simone, pour « jouer vraiment avec la musique et presque danser avec elle ».

Propos de Simone Dinnerstein, Mathieu Ganio et Laura Hecquet receuillis par Solène Souriau

https://www.operadeparis.fr/magazine/un-pas-de-trois

LUCERNE FESTIVAL


12.03.-20.03.2016
Music that sounds like its composers imagined it. Musicians who dedicate themselves to their craft with devotion and passion. Audiences who immerse themselves in a world of sound far removed from the stress of daily life. LUCERNE FESTIVAL is what makes all this possible – and it has been doing so for more than 75 years.
Famous orchestras, legendary conductors, and virtuoso soloists join together three times a year on the idyllic location of Lake Lucerne to celebrate the joy of music. In the concert hall designed by Jean Nouvel, which is renowned for its phenomenal acoustics and its exquisite architecture alike, they encounter an audience that is no less international and sophisticated. Some 110,000 visitors annually make the trip to Lucerne to experience one of the most exquisite and storied music festivals and to hear the international stars of classical music right in the heart of Switzerland.

The Summer Festival is the largest of this festival trilogy. Every year since 2003 it has been launched by the LUCERNE FESTIVAL ORCHESTRA, which Claudio Abbado founded in 2003. Starting in the summer of 2016 Riccardo Chailly will helm this splendid ensemble comprising internationally acclaimed soloists, chamber musicians, teachers, and members of the Mahler Chamber Orchestra. With the LUCERNE FESTIVAL ACADEMY, which was founded in 2003 by Pierre Boulez and which will be led for the first time this summer by Wolfgang Rihm, the Festival includes its own master school for new music where highly talented young musicians from all over the world devote themselves excessively to the performance of works from the 20th and 21st centuries. Along with cultivating the traditional repertoire, which is performed by leading international performers, LUCERNE FESTIVAL is deeply committed to the realm of contemporary music: each year the work of one or two composers-in-residence is given a spotlight. Also receiving a focus are “artistes étoiles,” specific performers who are prominent in the programming and who actively present their art in a wide variety of contexts. Each summer is devoted to a specific theme that governs the choice of works in the programming. Such innovative event formats as the 40min and Young Performance series LUCERNE FESTIVAL is forging new paths and opening the way toward a wider range of audiences.

Established in 1988, the Easter Festival takes place each spring two weeks before Easter and runs through Palm Sunday, with a special focus given to sacred music, whether in the Salle blanche of the KKL or through concerts in the atmospheric ambience of Lucerne’s churches. The youngest of the three festivals, the Piano Festival has been taking place every year in November since 1998. Celebrated keyboard virtuosos and emerging stars come to Lucerne for nine days to perform recitals, concerts of piano music, and chamber music. And Piano “Off-Stage” complements the classical programming with long nights of jazz in Lucerne’s finest bars.


EL TEATRO REAL RINDE HOMENAJE A WILLIAM SHAKESPEARE CON UN ATRACTIVO CONCIERTO MONOGRÁFICO. EL INFLUJO DE SHAKESPEARE EN EL BARROCO MUSICAL

 EL TEATRO REAL RINDE HOMENAJE A WILLIAM SHAKESPEARE CON UN ATRACTIVO CONCIERTO MONOGRÁFICO. EL INFLUJO DE SHAKESPEARE EN EL BARROCO MUSICAL

el próximo viernes, 26 de febrero, a las 20 horas

En el marco de las conmemoraciones del cuarto centenario de la muerte deWilliam Shakespeare (1564-1616),  el Teatro Real ofrecerá un concierto con la soprano Maria Grazia Schiavo y la prestigiosa orquesta Les Talens Lyriques, bajo la dirección del clavecinista y director francés Christophe Rousset.
 Para este homenaje musical se han elegido obras inspiradas en comedias y dramas del genial escritor inglés a lo largo de los siglos XVII y XVIII, tamizadas y recreadas por los libretistas de cada período, y dentro de los dictámenes musicales y estéticos de las distintas épocas.

Así, a lo largo de este atractivo concierto titulado Music for a While - A Tribute to Shakespeare, se podrá disfrutar de la evolución del gusto musical europeo desde el singular barroco inglés de Henry Purcell (1659-1695) a los albores del Clasicismo del alemán Carl Heinrich Graun (1704-1759) con la creciente influencia de la ópera italiana, que sedujo al público de toda Europa.
 Abre el programa la música de Purcell: tres piezas de la fabulosa semiópera The Fairy Queen (La reina de las hadas), basada en una adaptación de la comediaEl sueño de una noche de verano,  y un recitativo y aria de The Tempest (La tempestad), en la que el compositor da voz a los habitantes de la isla encantada de Próspero, “llena de rumores, ruidos y melodías que deleitan y no hieren”, como escribió Shakespeare.

Sin salir de Inglaterra, pero ya con el soplo de la ópera italiana, siguen la obertura y dos arias de Giulio Cesare in Egitto (Julio César en Egipto), la más célebre ópera heroica de Georg Friedrich Händel (1685-1759), que se aleja de las tragedias históricas de Shakespeare Julio César y Antonio y Cleopatra para concentrarse en la relación de amor y lujuria entre el dictador romano y  Cleopatra.
 La primera parte concluye entre Inglaterra e Italia, con el compositor y violinista italiano Francesco Maria Veracini (1690-1768), cuya carrera trascurrió en los dos países. Con su último melodrama, Rosalinda, se despidió de la capital inglesa, rescatando a la salvaje y valiente heroína de la comedia shakesperianaComo gustéis.




Con Carl Heinrich Graun (1704-1759) cruzamos el mar del Norte y avanzamos en el tiempo, pero sigue el influjo creciente de la música italiana. Este afamado tenor y prolífico compositor fue una de las figuras más relevantes en la transición entre el Barroco y el Clasicismo como denota su óperaCoriolano, de la que se interpretará la obertura y una aria y recitativo.

La velada concluirá con fragmentos de Romeo und Julie, del compositor checoGeorg Anton Benda (1722-1795) que mezcla los preceptos del melodrama italiano con la parte más dramática y oscura de la obra homónima de Shakespeare, floreciendo en un curioso singspiel, desprovisto de toda la comicidad original de la obra.



PARTE I
HENRY PURCELL (1659-1695)
The Fairy Queen:
First music: Prelude – Hornpipe
Song: “See, even Night”
Dance for Chinese man and woman
 The Tempest:
Recitativo y aria de Aeolus:
“Your awful voice – Come down my blusterers”
 GEORG FRIEDRICH HÄNDEL (1685-1759)
Giulio Cesare in Egitto:
Ouverture
Arias de Cleopatra: “Se pietà di me non senti”
“Da tempeste il legno infranto”
 FRANCESCO MARIA VERACINI (1690-1768)
Rosalinda
Aria de Martano: “Allevar la serpe in seno”
DURACIÓN APROXIMADA: 45 MIN.
                                                                    PARTE II
CARL HEINRICH GRAUN (1704-1759)
Coriolano
Ouverture
Recitativo y aria de Volunnia:
“Ah! no mio Coriolano – Senza di te mio bene”
Aria de Volunnia: “Mio dolce sposo”
 GEORG ANTON BENDA (1722-1795)
Romeo und Julie
Recitativo acompañado y aria de Julie:
“Auch sie verstummt – Du, die vom grauen Wagen”
MARIA GRAZIA SCHIAVO, SOPRANO
LES TALENS LYRIQUES
CHRISTOPHE ROUSSET, DIRECTOR MUSICAL

martes, 23 de febrero de 2016

TEATRO COCCIA –NOVARA- IL BUGIARDO”

21 febbraio 2016
IL BUGIARDO  di Carlo Goldoni - adattamento di Alfredo Arias e Geppy Gleijeses
Al teatro Coccia di Novara, teatro di tradizione, domenica 21 febbraio è andato in  scena IL BUGIARDO di Carlo Goldoni nella trasposizione ed adattamento di Alfredo Arias regista e Geppy Gleijeses.


Alfredo Arias, nella sua regia,  ha portato sul palco le MASCHERE, senza le maschere sul volto, tranne Mauro Gioia che ha  composto le musiche originali   e cantato dal vivo.
L’originale ambientazione è stata realizzata con  assi di legno in verticale  e poche sedie rustiche; un filo di luci per l’accensione al finale, qualche palloncino colorato e nulla più, eppure non è mancato nulla! Le scene ed i costumi ‘fedeli’, ma reinterpretati sono di Chloe Obolensky, storica collaboratrice di Peter Brook.
Lo spettacolo ha avuto inizio con Lorenzo Gleijeses  (Arlecchino e Brighella) che simulando la famiglia di artisti ‘Cannavacciuolo’ ha annunciato gli attori prima di dare inizio alla rappresentazione. Bravi tutti ad essere riusciti in 100 minuti a far rivivere le atmosfere goldoniane  pescando nelle due grandi tradizioni del teatro italiane: Venezia e Napoli. Alla fine del primo atto, invece dell’intervallo, una simpatica intrusione di teatro nel teatro con i personaggi che per un momento son tornati interpreti, serenamente confabulanti ed in modo delicato hanno introdotto il secondo atto.
Quasi un’equivoco stravagante, forse una ricerca di se stesso  o semplicemente la leggerezza della vita fatta brillare attraverso una lunga serie di bugie che alleggeriscono e confondono in una sarabanda di situazioni reali o finte in un continuo intrecciarsi fra di loro!
Simpatici ed abili gli attori: Geppy Gleijeses  è il ‘bugiardo’ agile e lesto in scena e verbalmente; Lorenzo Gleijeses agilissimo ed acrobatico ha notevolmente contribuito all’azione scenica. Mauro Gioia  è apparso come un efficace e serioso don Ottavio, come Luchino Giordana ha simpaticamente reso il ruolo di Florindo. Il dottor Balanzone ha incontrato (o viceversa) Luciano d’Amico che ammiccando con passo traballante e bastone da ipovedente  ha strappato sane risate. Andrea Giordana ha offerto la sua partecipazione interpretando un inconsueto, quanto apprezzato Pantalone.
Le più che brillanti donne son state     Valeria Contadino nel doppio ruolo di Beatrice e Cleonice  e Marianella Bargilli coprotagonista nei panni effervescenti di Rosaura.


Renzo Bellardone

EXPOSICIÓN. RAMÓN: “CON LA PLUMA DEL ESCRITOR ESTÁN HECHOS ESTOS DIBUJOS...” HASTA EL 31 DE MAYO DE 2016. MUSEO DE ARTE CPNTEMPORANEO MADRID


 El Museo de Arte Contemporáneo expone en su 2ª planta, en la Sala Despacho de Ramón Gómez de la Serna, los dibujos originales del escritor pertenecientes a la colección del Museo ABC, realizados entre 1930 y 1933 para ilustrar sus greguerias.
La exposición reúne noventa y un dibujos del escritor Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888 - Buenos Aires, 1963) pertenecientes a la magnífica colección del Museo ABC que tan generosamente los has prestado en esta ocasión.

 La muestra propone una lectura de los dibujos de Ramón Gómez de la Serna en el contexto de su emblemático y simbólico despacho, verdadera cámara de maravillas de la modernidad y las vanguardias del primer tercio del siglo XX, espacio que expresa simbólicamente muchos de los rasgos de la personalidad ramoniana.
La obra literaria de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888-Buenos Aires, 1963), figura central de la vanguardia literaria y artística del primer tercio del siglo XX en Madrid, está saturada de dibujos e ilustraciones que se consideraron en su tiempo comentarios gráficos admirables, siluetas rarísimas llenas de humorismo y amenidad, que conferían un encanto más a los artículos que publicaba sin cesar, bien en la prensa diaria y revistas como en sus libros.

El propio Ramón Gómez de la Serna fue consciente de que sus dibujos e ilustraciones no tenían una calidad artística y técnica como los de sus amigos artistas y dibujantes profesionales. Ramón dejó varias referencias en este sentido, subrayando que lo que él hacía era dibujo de escritor muy distinto del dibujo de dibujante, de los que se sentía legítimamente orgulloso.
Su particular visión gráfica concuerda admirablemente con su personalidad  y con su mirada singular sobre las cosas vulgares y la realidad cotidiana, con el interés que siempre manifestó por los aspectos sorprendentes y triviales de las ciudades, por  su pasión por la exaltación de "lo transitorio, lo fugitivo y lo contingente", rasgos y correlato de la modernidad y el fervor vanguardista que mantuvo a lo largo de su vida.
Desde el realismo figurativo y a veces costumbrista, eco de la ilustración decimonónica, a los dibujos contaminados por los rasgos formales de las vanguardias y los ismos de su tiempo, sin solución de continuidad, Ramón realizó y publicó una ingente cantidad de dibujos.
La mayor parte de ellos, la que ahora exponemos con la colaboración generosísima del Museo ABC, pertenecientes a sus magníficos fondos, corresponden a las series que publicó en la revista Blanco y Negroentre 1930 y 1935, bajo las denominaciones de "Cifras de París", "Cifras de Alemania", "Cifras de ahora", "Greguerías ilustradas" y "Greguerías".
A ese corpus gráfico hemos añadido la presencia de algunos de sus libros: Variaciones Iª serie. [Con curiosas ilustraciones del autor] (1922); La Sagrada Cripta de Pombo (1924); Ramonismo. (Con numerosas ilustraciones del escritor)(1923); Gollerías (1926,); y Trampantojos (1947) y varios tomos de revistas, que permiten visualizar la correspondencia del texto literario con el dibujo que lo ilustra.

Contemplados desde nuestra perspectiva de hoy y en el contexto del montaje que el Museo de Arte Contemporáneo ha realizado del célebre despacho del escritor, estos dibujos funcionan, y así   podemos entenderlos y disfrutarlos, como una acertada traducción plástica de la célebre definición que Ramón hizo de la greguería = metáfora  + humorismo.
Con su incorporación a este museo portátil que acoge el despacho ramoniano, el Museo de Arte Contemporáneo y el Museo ABC contribuyen a enriquecer el "museo trivial y fantasmagórico" del que nos habló Ramón y del cual él fue su más perseverante conservador. 
Portada: Ramón Gómez de la Serna, Greguerías, 5ª, Blanco y Negro, núm. 2.204, 10 de septiembre de 1933. Tinta y lápiz sobre cartulina, 161 x 126 mm. Museo ABC, Madrid.


http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Contacto/Direcciones-y-telefonos/Museo-de-Arte-Contemporaneo?vgnextfmt=default&vgnextoid=d6b0744554b6b010VgnVCM100000d90ca8c0RCRD&vgnextchannel=bfa48ab43d6bb410VgnVCM100000171f5a0aRCRD&idCapitulo=8230789

PACÍFICO: ESPAÑA Y LA AVENTURA DE LA MAR DEL SUR. MUSEO DE AMERICA DE MADRID

Muestra itinerante centrada en el descubrimiento y la exploración del Océano Pacífico, que tuvo como primera sede el Archivo General de Indias y que se enriquece, en esta ocasión, con piezas precolombinas, coloniales y etnográficas de las colecciones del Museo de América.
La exposición busca difundir el riquísimo patrimonio documental que sobre el Océano Pacífico se conserva en los archivos españoles. Documentos y piezas procedentes de colecciones públicas y privadas, recursos didácticos, escenografías y audiovisuales conforman esta muestra que invita al visitante a un viaje extraordinario por la transformación de aquel océano desconocido para el hombre en una vía de comunicación para los pueblos.



La primera parte de la exposición introduce al visitante en el descubrimiento de la Mar del Sur, a través de una serie de piezas de culturas precolombinas de las áreas que fueron exploradas inicialmente, así como grabados y documentos relacionados con la empresa de Tierra Firme. Un facsímil que el visitante puede manipular, le ofrece un elenco de documentos que ilustran el interés de los españoles por conocer aquellas nuevas costas, reuniendo a Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez de Balboa y otros tantos exploradores. La exposición continua adentrándose en su ámbito central: la exploración del Océano Pacífico. Facsímiles, mapas, modelos navales y una selección de piezas etnográficas de los Pueblos del Pacífico narran las aventuras y desventuras de los navegantes españoles en el océano Pacífico. 

La expedición capitaneada por Magallanes será la primera de una larga relación de empresas descubridoras, que convirtieron un espacio hasta entonces desconocido en un océano navegable. En unas pequeñas fichas que acompañan a los documentos, el visitante puede conocer los principales hitos de cada expedición, descubriendo cómo los imponderables; los temporales, el escorbuto, los motines y la inmensidad, convirtieron la exploración del Pacífico en una empresa humana de extrema dureza. Así lo atestiguan documentos y piezas destacables como el derrotero de Magallanes y Elcano, cartas entre Urdaneta y Felipe II, una maqueta de canoa de las islas Marshall o una máscara de Papúa Nueva Guinea.
Abiertas las rutas de ida y vuelta a través del Pacífico y establecidos los primeros contactos con el mundo isleño, la exposición se detiene en el Galeón de Manila en una sección denominada De la estela al camino, el Pacífico puente entre continentes, en la que a través de dos faros que representan las ciudades de Manila y Acapulco, se analizarán las características y dificultades de la ruta y el comercio transoceánico que durante 250 años mantendrían unidos estos dos puertos.

De las colecciones del Museo de América se presentan piezas procedentes de la India, Japón o Filipinas realizadas en plata, marfil y carey que ilustran la balanza comercial y el intercambio cultural entre dos continentes. La exposición pone rumbo al Sur del Pacífico. La búsqueda de la Terra Australis, las Islas Salomón y el reconocimiento de la costa pacífica americana protagonizan la última parte de la exposición. Las fichas de los viajes se acompañan ahora de las curiosas armas indígenas elaboradas con dientes de tiburón de las Islas Gilbert o utensilios de pesca de Tierra de Fuego.


http://www.mecd.gob.es/museodeamerica/dms/museos/museodeamerica/actividades/exposiciones-temporales/Pacifico/NP-Expo-Pacifico--Museo-de-America/NP%20Expo%20Pacifico.%20Museo%20de%20America.pdf