jueves, 29 de febrero de 2024

LYDIA STEIER about LA VESTALE. OPÉRA DE PARIS

 LA VESTALE de Gaspare Spontini, du 15 juin au 11 juillet 2024 à l'Opéra Bastille.

Plus d'informations sur https://www.operadeparis.fr/saison-23...

Une prêtresse du temple de Vesta, Julia, est partagée entre ses devoirs religieux et son amour pour le général romain Licinius. Telle est le nœud de La Vestale, l’opéra de Gaspare Spontini, écrit au début du Premier Empire.

 Dédiée à Joséphine et multipliant les allusions politiques à Napoléon, l’œuvre connaît un triomphe dès sa création à l’Opéra de Paris en 1807. Admirée par Berlioz, la partition déploie une orchestration brillante et une vocalité au lyrisme soutenu qui annonce le grand opéra tout en s’inscrivant dans l’héritage de Gluck. Après avoir quitté l’affiche de l’Opéra de Paris pendant près de 150 ans, le retour de cette œuvre dans sa version originale en français est un événement attendu.

 Lydia Steier, qui en signe la mise en scène, explore les thèmes de l’extrémisme religieux et du zèle militariste : l’amour a-t-il une chance de survivre entre ces deux pôles impitoyables?


DONIZETTI OPERA 2024: DECIMA EDIZIONE DEL FESTIVAL DEDICATO AL COMPOSITORE BERGAMASCO

 

Programma celebrativo con due capolavori:Roberto Devereux e DonPasquale

Zoraida di Granata è la rarità per #donizetti200

Torna in un nuovo spazio LU OpeRave

Nelle locandine i nomi di grandi interpreti come Javier Camarena, Roberto de Candia, John Osborn e Jessica Pratt insieme ad altri affermati più giovani interpreti e agli allievi della Bottega Donizetti

Sul podio, oltre al direttore musicale Riccardo Frizza, due bacchette emergenti come Iván López Reynoso e Alberto Zanardi



Le regie sono di Stephen Langridge, Amélie Niermeyer, Bruno Ravella e Mattia Agatiello

Bergamo, dal 14 novembre al 1° dicembre 2024 Donizetti Opera

3 maggio Donizetti Revolution vol. 10

martes, 27 de febrero de 2024

UN BALLO IN MASCHERA DIRIGIDO POR RICCARDO MUTI, OVACIONADO EN EL TEATRO REGIO DE TURÍN

Un ballo in maschera. Melodrama en 3 actos. Libreto de Antonio Somma, a partir de Gustave III ou Le Bal masqué de Eugène Scribe. Musica di Giuseppe Verdi. Teatro Regio. Temporada 2023/24. 23 de febrero, 2024.

"Alla vita che t´arride

di speranze e gaudio piena

d´altre mille e millle vite

il destino s´incatena!" (Renato, Un ballo in maschera. escena III, Primer acto)

Elenco

Riccardo, Piero Pretti

Renato, Luca Micheletti

Amelia, Lidia Fridman

Ulrica, Alla Pozniak

Oscar, Damiana Mizzi

Silvano, Sergio Vitale

Samuel, Daniel Giulianini

Tom, Luca Dall’Amico

Un juez y un servidor de Amelia, Riccardo Rados

Orquesta del Teatro Regio. Director, Riccardo Muti

Coro del Teatro Regio Torino, maestro del coro, Ulisse Trabacchin

Regia, Andrea De Rosa

Eugène Scribe preparó el libreto para el músico Daniel François Esprit Auber quien compuso sobre este una "ópera histórica" llamada Gustave III, ou Le Bal masqué en cinco actos en 1833. El mismo argumento fue tomado por el libretista Salvatore Cammarano para una ópera de Mercadante llamada Il reggente en 1843. Sin embargo, la ópera de Verdi es más conocida y representada que estas.

Riccardo Muti (¡qué media sonrisa, qué empaque siempre!) regresa muy gozosamente al Teatro Regio de Torino creando una intensa expectación, aunque siempre se intuya de antemano el final de la experiencia y la disfrutada excelencia de una batuta consagrada. 

Se trata también de una nueva puesta en escena, siguiendo la línea “tradicional”, de Andrea De Rosa, lo cual se agradece con sinceridad después de asistir a los despropósitos faltos de imaginación de muchos de los creadores contemporáneos aplaudidos como si fueran vestidos- o vistieran al resto, peor, con “el traje nuevo del emperador” del cuento de Andersen.

Las dinastías que discurrieron por el trono de Suecia y sus monarcas han sido ciertamente peculiares. Desde la reina Cristina inmortalizada por Greta Grabo que abandonó el trono para ingresar piadosamente en el Vaticano, cambiando de religión, hasta el siglo XIX, en el que Bernadotte, antiguo mariscal francés de Napoléon y desde 1818, importado rey de Suecia, para renovar la sangre extenuada de los antiguos príncipes hasta hoy. Hubo también entre otros casos, un rey asesinado, que da vida a la trama de la que Verdi, en principio, dibujó la primera.

En 1792, efectivamente, el rey de Suecia, Gustavo III, fue asesinado por una conspiración política. Recibió un tiro mientras estaba en un baile de máscaras y murió 13 días más tarde por sus heridas. Para el libreto, Scribe conservó los nombres de algunas de las figuras históricas implicadas, la conspiración y el asesinato en la fiesta de disfraces. El resto de la obra - las caracterizaciones, el romance, la magia, la adivina, el paje ambiguo- es invención de Scribe y la ópera no es exacta históricamente. Lo que llama la atención además es que el acontecimiento tuvo lugar en los salones de la Opera de Estocolmo.

Sin embargo, para convertirse en el Baile de máscaras que se conoce hoy, la inspiración de Verdi (y su libreto) se vio obligado a sufrir una serie de transformaciones, causadas por una combinación de normas de censura tanto en Nápoles como en Roma, así como por la situación política en Francia en enero de 1858 después.

El maestro de Bussetto la tituló inicialmente Gustavo III. Las ideas independentistas que florecían repetidamente durante el Imperio austríaco hicieron que los censores no pasaran por alto una obra donde se asesinaba a un rey. Entre las revisiones demandadas por los censores, la más significativa fue la de rechazar la representación de un monarca en escena - y especialmente su asesinato.​ Tal como ocurrió con Rigoletto, se propusieron cambios en los nombres de los personajes y títulos (el rey de Suecia se convirtió en el duque de Pomerania; Ackerstrom se convirtió en el conde Renato) y la ubicación se cambió de Estocolmo a Stettin.

Verdi tuvo finalmente incluso con problemas legales, que trasladar su acción de Europa a Boston, a finales del siglo XVII y en vez de un rey, aparece como rol principal Riccardo, el conde de Warwick. Así, el corpus se convirtió por fin en Un ballo in maschera ambientado en Norteamérica y fue estrenada el 17 de febrero de 1859, en el Teatro Apollo de Roma con gran éxito.

Hubo representaciones míticas en lo que atañe a los directores, los cantantes, las voces. Y los teatros. El 7 de enero de 1955, Marian Anderson, con sus legendarias tres octavas de capacidad sonora, cantando el papel de Ulrica, rompió la tradición de no admitir cantantes de color en Estados Unidos, en el Met de Nueva York, convirtiéndose en la primera artista afrodescendiente que apareció con esa compañía.​

Hubo una producción de la que todavía hablan los bien informados del métier, también en el Met, con Milanov, Stelle Andreva y Castagana, dirigida por el compositor argentino conocido internacionalmente Ettore Panizza, o la del Teatro Colón de Buenos Aires en 1965, con Richard Tucker, Cornell McNeil, Margherita Roberti y Bruno Bartoletti y tantas otras memorables.

“Estamos entusiasmados y orgullosos de haber traído de vuelta al Teatro Regio al Maestro Riccardo Muti”, ha dicho Mathieu Jouvin, director general, ya que se lo considera “el apóstol de la ópera italiana” (como lo describió el periodista Lorenzo Arruga), con una brillante carrera y una personalidad magnética que lo convierte para todos en una gran fuente de inspiración.

Es imposible que una producción con él de director no consiga salir bien. Tiene mucho de demiurgo, de mago.

Por su parte, el director le confió a la periodista de La Repubblica que “el Regio es una sala muy importante, estuvo Toscanini…y trabajar con la orquesta, el coro y todo sus equipos ha sido sorprendente…,por eso vuelvo”.

Esta ópera, preciosa, evocadora, es prolífica en momentos de lucimiento para los protagonistas con números donde destacaron tanto Riccardo (La rivedra nell'estasi , la famosa barcarola con coros Di’ tu se fedele il flutto m’a spetta o el aria Ma se m'è forza perderti), Renato (con Alla Vita Che T'arride y, sobre todo, la gran aria Alzati! là tuo figlio...Eri tu ), Amelia (la gran aria Ecco l'orrido campo ove s'accoppia del acto II o la dolorosa Morrò - ma prima in grazia ), Ulrica (Re dell'abisso, affrettati) o varios de ellos a la vez, con gran participación del coro (como en el scherzo od è follia en el Acto I) o sin él (como uno de los grandes dúos de amor de Verdi, Teco io sto - Gran Dio!, entre Amelia y Riccardo en el segundo acto).

Es verdad que durante todo el tiempo que duró la función, la fusión de Muti con su equipo, cantantes, músicos, y otros creadores y técnicos fue total: imposible que no estuviera en cada detalle, en cada aliento. Si hace poco dijo “que estaba cansado de la vida”, cómo sería en su caso, querido Maestro, que estuviera contento. Atentísimo a los tempi, el color de la orquesta, los matices, los silencios, hasta los calderones tienen su especial significación. El ajuste con la partitura verdiana, total. El equilibrio de las voces, óptimo, con el coro y los solistas y su encaje para redondear un sonido coherente, bello, reconocible incluso en las dicciones aceptables también para los cantantes extranjeros.

Andrea De Rosa colaboró con Muti en el pasado y contribuye a crear esa ilusión escénica confortable, que ilustra una percepción que oscila entre el drama y la ligereza jocosa de la frivolidad cortesana. De Rosa despliega sus posibilidades teatrales porque aquí hay suficiente material para los directores de escena. Los escenarios incluyen el palacio del gobernador, amplio, majestuoso, la guarida de una hechicera, un patíbulo a media noche y un baile de máscaras, lo más colorista. 

La máscara es el símbolo no solo al final, en el baile, sino también durante el recorrido de una geografía que describe, como siempre en Verdi, la pasión, la vendetta, los celos, la necesaria pureza de la mujer intocable e intocada, pura. Ah! Otra vez, “cherchez la femme!”

Adecuados Nicolas Bovey en el equipo artístico, el vestuario rico, original y clásico de Ilaria Ariemme, la iluminación de Pasquale Mari y el resto de los colaboradores ad hoc. El director del Coro del teatro, Ulisse Trabacchin realiza una tarea perfeccionista y respetuosa y consigue junto con el responsable musical, un empaste elegante entre foso y palcoscenico.

Partiendo de la base de que ya no se producen -parece-como Carlo Bergonzi, Pavarotti, Cappuccilli o tantas otras, el tenor Piero Pretti, ha transitado muchas páginas verdianas, también en ocasiones con el Maestro Muti y demostró una entrega absoluta en el rol algo alocado e irresponsable del gobernante enamorado envuelto en traiciones, rencores y viejas deudas.  Estuvo a la altura, fraseó, ligó, actuó, convenció, se integró en el canto de sus compañeros de reparto,  aunque quizá le faltara más pasión aún. Pero es difícil dar con el toque de Verdi, siempre hacia adentro, reservado, contenido incluso en la descripción de las grandes emociones. Estamos hablando de implosiones afectivas, no de Pompeya y Herculano…

Otro tanto se podría decir del marido engañado, Luca Micheletti, que debuta ahora el rol de Renato y se encontraba ligeramente indispuesto la noche de referencia. Salvó honorablemente una parte difícil alrededor de la cual pivota toda la narrativa y el resto de las voces.

Lidia Fridman, compuso una Amelia exquisita en la presencia escénica, fiable, con una voz agradable, seguridad en los agudos y accesibilidad en los registros medio y grave. Considerada una estrella ascendente, nacida en Rusia, estudió en los conservatorios de Udine y Venecia. Tiene una presencia casi etérea que fluye con gracilidad por la escena. Es la luz frente a la oscuridad de un marido inadecuado.

A la mezzo-soprano Alla Pozniak le tocó defender el rol de Ulrica, oscuro, profundo en lo vocal (estaba pensado para una contralto), organizándose hábilmente en una puesta complicada y muy propia del mundo infernal con el que dialoga todo el tiempo. Es la que predice la muerte y toda la escritura operística se desarrolla a partir de ella un largo momento. Fue muy aplaudida, como el resto de sus colegas y cumplió dignamente su papel.

La soprano Damiana Mizzi, el paje Oscar, que se luce con agilidad en el escenario, tiene una voz muy fresca, joven, casi blanca, con gracia, en el único personaje travestido del universo verdiano. Está muy presente y se luce bien.

A estos cantantes hay que incluir al barítono Sergio Vitale (Silvano), el bajo Daniel Giulianini (Samuel), el bajo Luca Dall’Amico (Tom) y el tenor Riccardo Rados como el juez y el sirviente de Amelia. Bajo el paraguas protector de la mirada del Maestro Muti, nada malo o fuera de lugar puede ocurrir en una representación. Solo podemos movernos en una línea que vaya de lo bueno a la excelencia. Su “efecto de halo” alcanza a todos, también a un público que aplaudió cada vez que le fue posible y mucho al final. “Sono un italiano, un italiano vero”, como rezaba aquella canción de hace décadas del Festival de San Remo de Toto Cutugno de 1983. Mítico.

Verlos a todos saludar en el escenario desde una franca compenetración, el maestro fingiendo bostezos porque se acercaba la medianoche (largos intervalos entre los actos, para comer, ver y hacerse ver) fue un gusto, un privilegio y el recuerdo de que este director napolitano, con todo el fuego de los Campos Flégreos, se apacigua, se calma y florece una vez más, también ahora, muy cerca del Adriático, en una gloriosa madurez generosa. Espléndida.

Se podría escribir indefinidamente sobre esta nueva experiencia en el Regio de Torino, pero hay que dejar que una cierta ensoñación casi inconsciente, liberada, sobrevolando ya otra dimensión, vuelva incandescente lo vivido, la emoción y el pálpito.

Alicia Perris

lunes, 26 de febrero de 2024

TOTO CUTUGNO - L'ITALIANO (1983)

 Toto Cutugno - L'Italiano (Original Video French TV 1983)



INAUGURATO ALLA BERIO L’ARCHIVIO- MUSEO DELLA STAMPA, DAL RARISSIMO TORCHIO GUTENBERGHIANO AL PRIMO COMPUTER PORTATILE SPAZIALE

È stato inaugurato presso la Biblioteca Berio, l’Archivio Museo della Stampa - “Raccolta Gutenberghiana", un progetto museale e scientifico che l’editore Francesco Pirella ha deciso di rendere disponibile alla sua città, Genova.

«L’Archivio Museo della Stampa- dichiara il sindaco Marco Bucci- apre alla città ed è pronto a diventare un luogo di grande interesse turistico e di formazione soprattutto per i giovani. Un interessante percorso che permette di scoprire la storia della stampa e la sua evoluzione nel corso degli anni. 

In occasione di Genova Capitale del Libro è un orgoglio poter inaugurare un nuovo spazio culturale di questo tipo, a due passi dalla biblioteca più grande della nostra città. Un ringraziamento a Francesco Pirella e alla Berio che hanno permesso di rendere pubblico un importante patrimonio storico che merita di essere scoperto»

«Se tra il 1450 e 1455, la tipografia segnò il passaggio tra il Medioevo e il Moderno - racconta Francesco Pirella - Gutenberg e i prototipografi furono i primi plagiari del nostro tempo. Fu Aldo Manuzio a inventare, mezzo secolo dopo, il libro che conosciamo: aggiornò le matrici, ridusse il formato, lo fece diventare progetto. 

Nell’attuale epoca elettronica, postindustriale, il libro di carta perde l’esclusiva dei saperi, travolto dal mercato dell’immagine, stretto nella gabbia formale di un’idea passata. L’impiego delle tecnologie basate sulla luce permetterà al libro statico di competere con il libro elettronico e ciò sarà possibile secondo un auspicato principio di economia ecologica, naturalmente ignorata dal marketing e dai nuovi profeti dell’ecologia. Produrre quando serve».

«In Paleontologia - spiega Antonino Briguglio, associate professor DISTAV - Dipartimento di Scienze della Terra, dell’Ambiente e della Vita - Università degli Studi di Genova - lo studio delle tracce è complementare allo studio dei resti fossili tradizionali che ci dicono che tipo di organismo ci trovassimo di fronte. 

In questo contesto di meraviglia si inserisce il lavoro di Pirella, icnologo dell’Antropocene, che parte dalla storia umana delle Tracce per un viaggio critico attorno alla tipografia, arte di lasciare un segno, permanente e comprensibile, e dove Gutenberg diventa figura essenziale seppur controversa. 

Oggi i modi di stampa sono molteplici e dalle mere due dimensioni si innalzano sino alla terza e anelano alla quarta, lasciando segni che mutano nel tempo. Il tempo contrasta la preservazione delle tracce. È un viaggio emozionale quello che siamo qui invitati a percorrere per comprendere l’importanza, la bellezza e la fragilità del registrare le epifanie di questo mondo».

C’era una volta Gutenberg e la sua galassia che, con l’invenzione dei caratteri mobili, fa diventare la stampa un medium straordinariamente potente. Oggi, dopo oltre cinque secoli, la macchina digitale scompiglia le strutture della comunicazione, in una nuova rivoluzione che ridefinisce il rapporto tra oralità e scrittura e che ricostruisce la gerarchia tra i media stessi. 

Mentre l’uomo tipografico ha ceduto il posto a quello digitale, in tutto il mondo ancora si analizza il rilievo storico e la portata dell’invenzione di Gutenberg e Genova, come Magonza, Parigi, Basilea e Anversa, dedica alla “Fabbrica del libro” “L’Archivio Museo della Stampa”, in cui il vecchio mondo di Gutenberg viene messo in relazione con i simulacri linguistici dell’era del computer. In mostra, infatti, migliaia di caratteri in piombo, bronzo e legno; torchi di varie epoche, documenti storici e curiosità; macchine da stampa in legno e in ferro, a mano e a pedale. 

Rari e preziosi reperti perfettamente funzionanti vengono esposti in un percorso a distanza ravvicinata e confidenziale, in un'”officina sperimentale di cultura e di formazione”, un museo “vivo” che si pone in collegamento stretto con la didattica del neo-libro (antilibro) e con le problematiche tecniche, storiche, culturali della comunicazione digitale attraverso oggetti-racconto, ma anche metodologia pressoria tipica della tipografia pre-elettrica che diventa modello per una vera e propria utopia di riproducibilità dell’universo. 

L’Archivio Museo della Stampa di Genova è un progetto museale realizzato dall’editore Francesco Pirella che ha operato a Genova per circa un trentennio.

Formatosi come grafico, Pirella ha presto rivolto la sua attenzione al mondo della tipografia storica; in trent’anni di attività è riuscito a essere testimone del radicale mutamento delle tecniche di stampa tipografica, che da officina tipografica (fatta di piombo e inchiostro) è diventata tipografica digitale (fatta di chip e bit) diventando così osservatore del tutto privilegiato delle trasformazioni che hanno investito ogni aspetto della vita dell’uomo. 

Da editore a post-editore, come si auto-definisce Pirella dal 1995, con il Manifesto dall’Autolibro di Acquasanta, ha visto così l’abbandono delle tecniche e delle metodologie della stampa e delle comunicazioni tradizionali.

Una vita di lavoro, di ricerca storica, di sperimentazione e passione hanno generato la nascita di un importantissimo patrimonio, una collezione varia, ricca, imponente e importante all’interno della quale si conservano migliaia di caratteri tipografici, presse, mobili, torchi antichi e rari, strumenti per la rilegatura, offerta gratuitamente da Pirella alla sua città. Durante la visita anche un omaggio musicale a Luciano Berio, in un arrangiamento di Boccherini-L.Berio. 

Le visite all’Archivio Museo della Stampa saranno possibili su appuntamento tramite visite guidate rivolte sia all'utenza libera, sia a gruppi organizzati e scolaresche. Le date di visita saranno comunicate mensilmente tramite i canali social e sulla newsletter della Berio, e le prenotazioni verranno gestite tramite Eventbrite.

https://smart.comune.genova.it/comunicati-stampa-articoli/inaugurato-alla-berio-l%E2%80%99archivio-museo-della-stampa-dal-rarissimo-torchio



EXPOSITIONS, L’INVENTION DE LA RENAISSANCE L’HUMANISTE, LE PRINCE ET L’ARTISTE

 20 fév. 2024 Until 16 juin. 2024

Richelieu

Galerie Mansart - galerie Pigott

Portrait équestre du condottiere Muzio Attendolo Sforza, dans Vita di Muzio Attendolo Sforza (Vie de Muzio Attendolo Sforza), Antonio Minuti, Milan (détail) - Milan,1491 - © BnF, département des Manuscrits

Entre le XIVe et le XVIe siècle, l’Europe connaît un renouveau intellectuel, artistique et scientifique sans précédent. Désignée plus tard sous le nom d’« humanisme », une culture s’invente, marquée par un nouveau rapport au savoir et un retour aux sources gréco-latines. La BnF consacre une exposition à ce mouvement de pensée, en proposant un parcours à travers plus de 240 œuvres, manuscrits, livres imprimés, estampes, dessins, sculptures, objets d’art, monnaies… qui plonge le visiteur dans l’univers des humanistes de la Renaissance.


L’EXPOSITION EN BREF

La postérité a consacré sous le nom de Renaissance cette effervescence intellectuelle, artistique et scientifique nouvelle. L’humanisme en constitue le cœur : né dans l’Italie du XIVe siècle et caractérisé par le retour aux textes antiques et la restauration des valeurs de civilisation dont ils étaient porteurs, le mouvement humaniste a produit en Occident un modèle de culture nouveau, qui a modifié en profondeur les formes de la pensée comme celles de l’art. Les princes et les puissants s’en sont bientôt emparés pour fonder sur lui une image renouvelée d’eux-mêmes, comme l’attestent tout particulièrement les grandes et magnifiques bibliothèques qu’ils ont réunies.

Le parcours de l’exposition conduit du cabinet de travail privé du lettré s’entourant de ses livres dans son studiolo jusqu’à l’espace ouvert au public des grandes bibliothèques princières. Entre ces deux moments qui disent l’importance capitale des livres et de leur collecte, le visiteur est invité à explorer les aspects majeurs de la culture humaniste de la Renaissance : le rôle fondateur joué au XIVe siècle par Pétrarque et sa bibliothèque ; la redécouverte des textes antiques et la tâche de leur diffusion par la copie manuscrite, le travail d’édition, la traduction ; l’évolution du goût et des formes artistiques qu’entraîne une connaissance toujours plus étendue du legs de l’Antiquité ; la promotion nouvelle de la dignité de l’être humain et des valeurs propres à sa puissance d’action et de création, telles que le programme humaniste de célébration des hommes illustres les exalte.

Tout au long du parcours, manuscrits magnifiquement calligraphiés et enluminés et livres imprimés à la mise en page et l’illustration renouvelées par des modèles empruntés à l’Antiquité sont replacés dans le dialogue que l’art du livre de la Renaissance ne cesse d’entretenir avec l’ensemble des arts plastiques et visuels du temps : peinture et sculpture, art de la médaille et de la reliure, gravure et dessin.

La culture des lettres promue par les humanistes est ainsi réunie au culte de la beauté par lequel ils entendaient créer les conditions propices à l’établissement d’un rapport neuf et toujours plus étroit avec la culture de l’Antiquité : un rapport qui ne faisait pas seulement de la civilisation antique une matière d’étude mais aussi l’objet d’une véritable « renaissance », qui n’envisageait pas seulement cette civilisation comme un monde de connaissances historiques mais aussi comme un monde de valeurs toujours actuelles, de manière à accomplir la promesse d’humanité contenue dans le mot même d’humanisme.

Une scénographie sobre, au service des œuvres et de leur mise en relation, met à profit les volumes de la galerie Mansart de la BnF Richelieu, pour enchaîner dans l’unité d’un récit les cinq grands chapitres de l’exposition. Ils conduisent du XIVe au milieu du XVIe siècle, tout en suivant l’ordre thématique que leurs titres indiquent :

« Le studiolo » ; « Pétrarque et la naissance de l’humanisme » ; « De l’étude de l’Antiquité au goût de l’antique » ; « Le savoir et la gloire » ; « De la bibliothèque humaniste à la bibliothèque princière ».

Des cartes, des chronologies ainsi que des dispositifs audiovisuels de médiation fournissent au public le plus large les repères principaux qui permettent de mieux pénétrer dans le cours d’une histoire qui a changé le destin culturel de l’Occident.

COMMISSARIAT

Jean-Marc Chatelain, directeur de la Réserve des livres rares, BnF

Gennaro Toscano, conseiller scientifique pour le musée de la BnF à la direction des Collections

En partenariat avec Le Point, Connaissance des Arts, Le Figaro et Arte, et avec le soutien de la Fondation Etrillard.

https://www.bnf.fr/fr/agenda/linvention-de-la-renaissance

TEASER RAVENNA FESTIVAL 2024 RAVENNA FESTIVAL 2024. WIENER PHILHARMONIKER RICCARDO MUTI



11 maggio - 9 luglio

"E fu sera, e fu mattina"

Genesi 1

WIENER PHILHARMONIKER

RICCARDO MUTI

Palazzo Mauro De André

11 May 2024 | at 9:00 PM

Wolfgang Amadeus Mozart

Symphony No. 35 in D major K. 385, Haffner

Franz Schubert

Symphony No. 9 in C major D. 944, Die Große (The Great)

«I have learned a lot from the Wiener: their sense of phrasing, especially in their repertoire; their timbre, colour, and Mitteleuropean culture. This type of sound, together with my Italian heritage, has resulted in a combination that I have always tried to pass on to all the orchestras I have conducted.»

Since his first invitation to conduct them in Salzburg in 1971—when some of the senior musicians among them had been playing under Toscanini and Furtwängler—Riccardo Muti’s bond with the Vienna Philharmonic has never been broken. This bond has developed into a steadfast friendship, nurtured by deep mutual esteem.

 It is not a coincidence, then, that he will conduct his seventh New Year’s Concert in 2025, nor that he will celebrate the 200th anniversary of Beethoven’s Ninth Symphony on the same rostrum. And now the Maestro is on tour, an Italian of unrivalled talent chosen to recreate the essence of Vienna through the music of Mozart and Schubert.