miércoles, 8 de julio de 2026

IL TROVATORE DE VERDI EN EL TEATRO REAL, CONTUNDENTE FINAL DE LA TEMPORADA

 Il trovatore, Dramma en cuatro partes. Música de Giuseppe Verdi (1813-1901). Libreto de Salvadore Cammarano, basado en la obra de teatro El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez. Domingo 5 de julio, 2026.

"Para montar Il Trovatore solo necesitas a los cuatro mejores cantantes del mundo”, Arturo Toscanini (Parma, 25 de marzo de 1867-Nueva York, 16 de enero de 1957).

Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853 y en el Teatro Real de Madrid el 16 de febrero de 1854.


Producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish Opera de Copenhague.

Dirección musical Nicola Luisotti

Dirección de escena Francisco Negrín

Escenografía y vestuario Louis Désiré. Iluminación Bruno Poet

Dirección del coro José Luis Basso

Elenco:

Artur Ruciński El conde de luna

Marina Rebeka Leonora

Ksenia Dudnikova Azucena

Piotr Beczała Manrico

Krysztof Bączyk Ferrando

Rocío Faus Inés

Fabián Lara Ruiz

Moisés Marín Mensajero

Actores adultos y niños

Después de copiosas críticas musicales de especialistas en España sobre El trovador del Teatro Real, algunas generosas, otras oscuras y poco favorables, comedidas, crepusculares, o falsamente cómicas y socarronas, es difícil escribir un texto que pueda aportar una mirada nueva sobre una de las partituras verdianas más vibrantes. 

Bien conocida también es la carrera del maestro italiano como para insistir. Sin embargo, literatos españoles como Mariano José de Larra o Benito Pérez Galdós, posteriormente, alabaron la geografía ardua y tétrica del Trovatore.

La literatura funciona frecuentemente como un ejercicio de memoria histórica o literatura testimonial. Autores contemporáneos recurren a la escritura para rescatar del olvido sucesos traumáticos (guerras, dictaduras, genocidios), dando voz a los vencidos y permitiendo a las sociedades elaborar sus duelos. Así, se reescriben los mitos, es decir, el pasado de la propia literatura nutre el presente. Y los libros se convierten de esta forma en la transmisión de los guardianes de la memoria social e individual.

Antonio María de los Dolores García Gutiérrez (Chiclana de la Frontera, 5 de julio de 1813-Madrid, 6 de agosto de 1884) fue un dramaturgo español de corte romántico, escritor y libretista de zarzuela y responsable de la obra que Verdi y Cammarano trasladaron al género lírico.

El período histórico de su crecimiento y formación, el del absolutismo de Fernando VII (1814-1833), influyó y conformó su personalidad y carácter, siempre defensor de la libertad y enemigo de la opresión que se tradujo en sus obras, plenamente enmarcadas en el período romántico y contrario a las Guerras (civiles) Carlistas. 

Aunque la trama de Il trovatore no es real, sí se ambienta en la revuelta que en 1413 el conde Jaime II de Urgel levantó contra el rey de Aragón, Fernando I. La mayor parte de la acción se desarrolla en una torre de planta rectangular del Palacio de la Aljafería, en Zaragoza, todavía en clave medieval.

En 1836 su drama romántico El trovador tuvo un éxito enorme y su estreno el más aplaudido y aclamado en la historia del teatro español y fue una de las dos óperas de Verdi basadas en sendos dramas de García Gutiérrez: Il trovatore (1853) y Simón Boccanegra (1857). En este caso, la venganza, el amor y el pasado, la predestinación como eterno presente sin futuro son las marcas de casa Verdi, muy reconocibles.

El director de escena, Francisco Negrín, en la reposición ahora de Jean- Michel Criqui, propone un cubo negro como traductor de la tragedia (todos los implicados van a morir y esto se sabe desde el primer acto) y la importancia del fuego como señalamiento del sacrificio de la gitana en la hoguera, que clamó en su día una venganza que se cumplirá inexorablemente.

La presentación escénica y reiterada de la guadaña podría ser un símbolo convencional de muerte y los espectros y fantasmas que acechan desde la oscuridad también. Demasiado evidente y pueril para algunos, pero señales pensadas tal vez para diferentes públicos, algunos de los cuales se pierden en la trama (exclamaban perplejos en el entreacto unos asistentes- “no se entiende bien el argumento, es confuso…”).

La iluminación de Bruno Poet colabora con esta concepción sencilla pero eficaz del drama y la escenografía y el vestuario de Louis Désiré logra conformar un todo con la propuesta ad hoc del director de escena. 

Los trajes son atemporales, pero los habitan con soltura unos cantantes con elegancia y libertad de movimientos, teniendo en cuenta que los saltos y desplazamientos de algunos por la escena, estratificada además con escalones, es potencialmente riesgoso.

Así pues, túnicas para ellas y pantalones y camisetas para ellos, con lo cual se puede seguir el movimiento diafragmático de algunos cantantes con sorpresa e interés. Se recuperan los viejos trucos de afinar las cinturas de las damas, envueltas en terciopelos y capas, con líneas verticales que parten desde arriba del traje afinando la cintura y dejando vuelo en la parte inferior. Muy inteligente.

En todas estas funciones, el teatro al completo dio su do de pecho (que fueron muchos y limpios, muy trabajados con esfuerzo). Al mando de la nave el habitual de la sala maestro Nicola Luisotti, que dirigió, cantó, sufrió y transpiró pentagramas en cada momento de este gran Trovatore. Eximio conocedor de esta partitura y del corpus verdiano, consiguió concertar, estar atento al foso y al escenario, tutelando con delicadeza las evoluciones del coro y las voces.

De nuevo el coro magnífico, en la dirección sabia, tranquila, detallista, del maestro José Luis Basso, un artista ítalo argentino, que comprende y acompaña el logro los desafíos de sus “pupilos”. Como en el Coro de soldados y criados de alerta al inicio de la ópera, en el Or co' dadi (Mientras jugamos a los dados) o en el Acto II, el Coro de los Gitanos (¡” Vedi! Le fosche notturne spoglie"): Es el pasaje más célebre de la ópera. También el famoso Miserere fuera de escena y la parte de las monjas, un fragmento fino, bien trazado y elocuente.

El Teatro Real apostó como suele por un gran final de temporada con varios elencos y este del dúo Beczala-Rebeka ha resultado magnífico, aunque otros se han lucido igualmente con esta producción, que incluye figuras nacionales como Saoia Hernández o Juan Jesús Rodríguez, de regreso a este coliseo.

Es posible que en esta época no se pueda conseguir mejor Manrico que Piotr Beczala, tenor lírico spinto polaco de gran envergadura vocal, enérgico, entregado, con un manantial de voz disponible en cada momento: su técnica le permite traducir un repertorio rico y variado, conservando su “squillo”, sus matices, sus increíbles agudos como en los dúos con Rebeka, ¡o en los pasajes como “Ah! si, ben mio” o la famosísima “Di quella pira”. En una entrevista para esta reposición de una puesta de hace siete años, el tenor confesó que “tenía que desarrollar ejercicios que no son habituales en la vida cotidiana”, pero se demostró su química con Marina Rebeka, al sostenerlo en un salto de una mesa prodigioso, agarrándole la mano con fuerza al tenor. De hecho, los dos han sido pareja teatral en numerosas ocasiones.

Marina Rebeka puede pasearse por la Scala con una Thaïs sublime como la de hace unas temporadas, con un rol pequeño de Rachmaninov en el Teatro de los Campos Elíseos parisino y ahora rendir a un público hipnotizado con una voz tersa, pulposa y unos desplazamientos seductores, amplio fiato y coloratura, raíces belcantistas de gran escuela. Dio una lección de canto en “D’amor sull’ali rosee” o “Tacea la notte placida”. La suya es una belleza serena y angelical, rubia, pelirroja o morena como aquí, pero con una llama interior que aflora a lo largo de toda la noche.

También polaco el barítono Artur Ruciński, muy fogueado en este papel. De agradable presencia física, no pareció totalmente cómodo la velada de autos, pero cumplió con seguridad su prueba en esta creación verdiana, “Il balen del suo sorriso”, por el que fue reconocido por la audiencia.

Tal vez el personaje de más enjundia, del que mejor o peor aflora el resto de los elencos es Azucena, la gitana, alrededor de la cual y de su pueblo y antepasados, gira toda la truculenta trama. Podría decirse que la primera parte de la ópera recae sobre su forma de cantar, potente, matizada, con sorprendentes graves y logros claros en los otros registros. Corriendo de un lado a otro del escenario, su actuación también fue una prueba física y de todo salió muy airosa la mezzosoprano uzbeka, Ksenia Dudnikova, como en su duetto 'Sì, la stanchezza m'opprime, o figlio', del último acto. Impactante por supuesto su esperada y conocida “Stride la vampa”.

Otro bajo polaco, Krzysztof Bączyk como Ferrando, sonó seguro y afrontó el extra del encuentro con los pequeños actores, que señalaron un momento de distensión en la única “zona de confort” musical y teatral de la velada.

Fabián Lara como Ruiz y Moisés Marín como mensajero, estuvieron muy a la altura de un rol pequeño pero necesario, grupo al que se sumaron la deliciosa y bella Inés de Rocío Faus.

Caía la noche cuando se cerró Il Trovatore en el Teatro Real de Madrid, cuyo escenario en ningún momento dejó de proyectar esa atmósfera lúgubre y lunar de las grandes tragedias. Llegó el tauma, en griego (θαμα), el “asombro”, por lo que se cuenta, lo que se escucha, los que nos amenaza desde las páginas de un libro, de un pentagrama cargado de sentido. Y ya que jugamos con estos términos helenizantes, también el trauma, τραμα, la incandescente e interminable herida.

Resonaron los aplausos por todos los rincones del coliseo. Sin embargo, la música de Verdi y la gran labor llevada a cabo por todos los equipos aquí, deja un aroma de triunfo y de talento que llega más allá incluso de la Plaza de Oriente, como enlutada por anochecida. Y las costuras (más intuidas que decididamente visibles) del Fatum de los espectadores y artistas, de todos. Y esta historia, paradigmática. Siempre presente y otra obra maestra- la vida, la literatura, la música, la nuestra-, que el maestro italiano y genial, tituló entonces, en otra ópera con absoluta clarividencia, “La forza del destino”.

Alicia Perris

Versión al Inglés

VERDI’S IL TROVATORE AT THE TEATRO REAL: A MOVING AND EMOTIONAL END TO THE SEASON

Il trovatore, drama in four parts. Music by Giuseppe Verdi (1813–1901). Libretto by Salvadore Cammarano, based on the play El trovador (1836) by Antonio García Gutiérrez. Sunday, July 5, 2026.

“To stage Il trovatore you only need the four best singers in the world.” — Arturo Toscanini (Parma, March 25, 1867 – New York, January 16, 1957).

Premiered at the Teatro Apollo in Rome on January 19, 1853, and at the Teatro Real in Madrid on February 16, 1854.

Production of the Teatro Real, in co-production with the Opéra de Monte-Carlo and the Royal Danish Opera of Copenhagen.

Musical direction: Nicola Luisotti
Stage direction: Francisco Negrín
Set and costume design: Louis Désiré
Lighting: Bruno Poet
Chorus director: José Luis Basso

Cast:
Artur Ruciński — Count di Luna
Marina Rebeka — Leonora
Ksenia Dudnikova — Azucena
Piotr Beczała — Manrico
Krzysztof Bączyk — Ferrando
Rocío Faus — Inés
Fabián Lara Ruiz
Moisés Marín — Messenger
Adult and child actors

After the abundant musical criticism from specialists in Spain regarding Il trovatore at the Teatro Real—some generous, others obscure and unfavorable, restrained, twilight-toned, or falsely humorous and sardonic—it is difficult to write a text that offers a new perspective on one of Verdi’s most vibrant scores. The Italian maestro’s career is also too well known to insist upon. However, Spanish writers such as Mariano José de Larra and, later, Benito Pérez Galdós praised the harsh and gloomy landscape of Trovatore.

Literature often functions as an exercise in historical memory or testimonial writing. Contemporary authors turn to writing to rescue traumatic events (wars, dictatorships, genocides) from oblivion, giving voice to the defeated and allowing societies to process grief. Thus, myths are rewritten: the past of literature nourishes the present, and books become vehicles for transmitting the guardians of social and individual memory.

Antonio María de los Dolores García Gutiérrez (Chiclana de la Frontera, July 5, 1813 – Madrid, August 6, 1884) was a Spanish Romantic playwright, writer, and zarzuela librettist, responsible for the work that Verdi and Cammarano transformed into opera.

The historical period of his upbringing and formation—the absolutism of Ferdinand VII (1814–1833)—shaped his personality and character. He was always a defender of freedom and an opponent of oppression, something reflected in his works, firmly within the Romantic period and opposed to the Carlist (civil) Wars. Although the plot of Il trovatore is not real, it is set against the 1413 uprising led by Count James II of Urgell against King Ferdinand I of Aragon. Most of the action takes place in a rectangular tower of the Aljafería Palace in Zaragoza, still within a medieval framework.

In 1836, his Romantic drama El trovador achieved enormous success, with its premiere becoming the most applauded and acclaimed in the history of Spanish theater. It became the basis for two operas by Verdi: Il trovatore (1853) and Simon Boccanegra (1857). In this case, revenge, love, the past, and predestination as an eternal present without a future are unmistakable hallmarks of Verdi.

Stage director Francisco Negrín, in this revival of Jean-Michel Criqui’s production, proposes a black cube as a translation of tragedy (everyone involved will die, and this is known from the first act) and emphasizes fire as a symbol of the gypsy woman’s sacrifice at the stake—a cry for vengeance that will inevitably be fulfilled.

The recurring stage presence of the scythe may be a conventional symbol of death, and the specters and ghosts lurking in the darkness reinforce this idea. Too obvious and simplistic for some, perhaps, but possibly intended for diverse audiences, some of whom lose track of the plot (as some perplexed attendees remarked during intermission: “the story isn’t very clear; it’s confusing…”).

Bruno Poet’s lighting supports this simple yet effective conception of the drama, and Louis Désiré’s set and costume design successfully form a cohesive whole with the director’s vision. The costumes are timeless, worn with elegance and freedom of movement by the singers, despite the potentially risky jumps and movements across a stage structured with steps.

Thus, tunics for the women and trousers and shirts for the men allow the audience to observe the diaphragmatic movement of some singers with interest. Classic techniques return, such as slimming the waistlines of female costumes with vertical lines and flowing lower sections—an intelligent choice.

Throughout all performances, the entire theater rose to the occasion. At the helm was the house’s regular conductor, Maestro Nicola Luisotti, who conducted, sang, suffered, and breathed the score at every moment of this great Trovatore. A masterful interpreter of Verdi’s repertoire, he maintained balance between pit and stage, guiding chorus and soloists with care.

Once again, the chorus was magnificent under the wise, calm, and detailed direction of José Luis Basso, an Italo-Argentinian artist who understands and supports his performers. Highlights included the opening Soldiers’ and Servants’ Chorus, “Or co’ dadi” (“While we play dice”), the Act II Gypsies’ Chorus (“Vedi! Le fosche notturne spoglie”), the opera’s most famous passage, as well as the offstage “Miserere” and the nuns’ chorus—refined and eloquent.

The Teatro Real, as usual, opted for a grand season finale with multiple casts. This pairing of Beczała and Rebeka proved outstanding, although other casts also shone, including national figures such as Saioa Hernández and Juan Jesús Rodríguez.

It is hard to imagine a better Manrico today than Piotr Beczała, a Polish lyric spinto tenor of great vocal power—energetic, committed, with a seemingly inexhaustible voice. His technique allows him to navigate a rich repertoire while preserving his squillo, nuance, and remarkable high notes, as heard in duets with Rebeka and arias like “Ah! sì, ben mio” and the famous “Di quella pira.” In interviews, he admitted the physical demands of the role, which was evident in his strong stage chemistry with Marina Rebeka.

Marina Rebeka, equally at ease at La Scala or the Théâtre des Champs-Élysées, captivated the audience with a smooth, rich voice, seductive movement, expansive breath control, and refined coloratura rooted in bel canto tradition. She delivered masterful performances in “D’amor sull’ali rosee” and “Tacea la notte placida.” Her presence—serene and radiant—carried an inner flame throughout the evening.

Polish baritone Artur Ruciński, experienced in the role of Count di Luna, performed solidly, particularly in “Il balen del suo sorriso,” earning audience recognition.

Azucena, the gypsy, remains the opera’s central figure. Around her and her ancestry revolves the entire dark narrative. Much of the opera’s success depends on this role, and Uzbek mezzo-soprano Ksenia Dudnikova excelled with a powerful, nuanced performance, striking low notes, and strong upper registers. Her portrayal was both vocally and physically demanding, with highlights including “Stride la vampa” and the Act IV duet “Sì, la stanchezza m’opprime, o figlio.”

Another Polish bass, Krzysztof Bączyk as Ferrando, delivered a secure performance, including a scene with child actors that provided a moment of lightness.

Fabián Lara (Ruiz) and Moisés Marín (Messenger) fulfilled their smaller roles effectively, joined by Rocío Faus’s charming Inés.

Night fell as Il trovatore concluded at Madrid’s Teatro Real, whose stage never ceased to project the somber, moonlit atmosphere of great tragedies. The Greek concept of thauma (θαῦμα), “wonder,” emerged—what is told, what is heard, what threatens us from the pages of a book or a score laden with meaning. And alongside it, trauma (τραῦμα), the incandescent and endless wound.

Applause resounded throughout the theater. Verdi’s music and the collective achievement of all involved left a sense of triumph and talent extending beyond the Plaza de Oriente, darkened by nightfall. The threads of fate—felt more than seen—bound audience and performers alike in this paradigmatic story, ever-present, like another masterpiece: life, literature, music—ours. As the great Italian master once titled with clarity in another opera: La forza del destino.



lunes, 6 de julio de 2026

LA EXPOSICIÓN CAYETANA DE ALBA, SE EXHIBE EN EL PALACIO DE LAS DUEÑAS DE SEVILLA, PRECIOSA

 


RETRATO (Campos de Castilla, Antonio Machado)

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

El Palacio de Las Dueñas es un edificio situado en la ciudad de Sevilla, Andalucía, España, que pertenece a la casa de Alba. 

Fue construido en el siglo XV y reformado entre finales de este siglo y principios del XVI en estilo gótico-mudéjar y renacentista. 

Alberga una gran colección de pintura, escultura y artes decorativas de entre los siglos XVI y XX. Por su valor histórico y artístico, fue declarado bien de interés cultural en 1931.


En él nació el poeta Antonio Machado en 1875. Fue la casa en la ciudad de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba de Tormes y la preferida de las varias que poseía en el país. Ella celebró en este palacio el convite de su boda de 1947 y su boda de 2011 y falleció en él, en 2014. En 2016 Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XIX y actual duque de Alba de Tormes, autorizó las visitas al palacio.

Después de pasar por varias manos aristocráticas y diversos periodos históricos, la heredera del palacio, Antonia Enríquez de Ribera, marquesa de Villanueva del Río, se casó el 9 de febrero de 1612 con Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza, IV duque de Alba de Tormes. 

Tras esto, este monumento histórico ha pasado a ser de la casa de Alba que también ha residido habitualmente en el Palacio de Liria de Madrid, finalizado en 1779. La portada del Palacio de las Dueñas fue construida por el XII duque de Alba, cuando se encontraba en Sevilla en 1771. En ella se encuentra su escudo.

En el siglo XIX, Jacobo Fitz-James Stuart y Ventimiglia, XV duque de Alba, quien residía mayormente en el extranjero, dividió el palacio en apartamentos y lo alquiló a unas doce familias, una de las cuales era la del escritor Antonio Machado, de modo que él nació en este edificio.

Hacia 1885 comenzaron las obras de restauración, que continuaron en el siglo XX con Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba y X duque de Berwick, María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba y XI duquesa de Berwick, realizó nuevas obras de restauración y mantenimiento y también reconstruyó el Palacio de Liria de Madrid.

En 2016 Carlos Fitz-James Stuart permitió las visitas turísticas al palacio, como la del 21 de enero de 2024 durante la cual el palacio fue visitado por la política estadounidense Hillary Clinton en compañía del presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla y de la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo.

El palacio ocupa una superficie de 9000 metros cuadrados, de los cuales unas dos terceras partes están construidas. Cuenta con varios salones, una capilla y una gran colección de obras de arte. Hay cuatro jardines, situados al norte, sur, este y noroeste, y dos patios, el principal y el Patio del Aceite. Uno de estos espacios es el jardín de los Limoneros.

Jacobo Fitz-James Stuart entre 1910 y 1920 tenía una gran colección arqueológica. En el apeadero se encuentran las siguientes esculturas: cabeza de fauno (siglo I a. C.), cabeza de Nerón (siglo III d. C.), cabeza de druso (siglo II d. C.), cabeza de Tiberio (siglo II d. C.), cabeza romana (siglo II d. C.), busto de general romano (siglo I a. C.), emperador Trajano (siglo I), busto del emperador Augusto togado (siglo II d. C.), Príapo (siglo II d. C.) y una Diana cazadora (siglo I a. C.) y dos tapices con el escudo del duque del siglo XVIII, además de cuatro reposteros de tela con el escudo del duque del siglo XIX. En la colección arqueológica del palacio también está un león ibero procedente de Olivares y la lápida fundacional de la torre de El Carpio. En el palacio hay además un carruaje usado por la XVIII duquesa de Alba en las Fiestas de Primavera y en su boda en 1947.

El patio principal Comparte los estándares del patio andaluz. La fuente tiene azulejos de los hermanos Pulido de entre 1530 y 1540 y los elementos pétreos centrales fueron renovados en 1571. Las columnas, de mármol blanco, fueron realizadas en un taller genovés hacia 1540.

En la Antecapilla se encuentran los siguientes cuadros: La coronación de espinas (José de Ribera, siglo XVII), Antonia de Haro y Guzmán (anónimo, siglo XVII), San Huberto (anónimo, siglo XVII), escenas de caza y pesca (anónimas, siglo XVIII), San Antonio de Padua y Santa Teresa de Jesús (Lucas Jordán, siglo XVII), El Descendimiento de Cristo (Aníbal Carracci, siglo XVI), Cardenal Íñigo López de Mendoza y Zúñiga (anónimo, siglo XVI), Sebastián I de Portugal (Sofonisba Anguissola, siglo XVI), Santa Genoveva (A. V. de Lislie, siglo XIX), La Anunciación (Baroccio de Urbino, siglo XVI) y Santas Justa y Rufina (réplica de un cuadro de Murillo, siglo XIX).

La Biblioteca tiene un artesonado mudéjar con pinturas de vegetales y escudos heráldicos y la escalera principal fue renovada en 1571 por el carpintero Martín Infante, con una importante colección de cuadros de firmas conocidas.

Sería excesivo seguir reseñando el recorrido por este palacio, lleno de historia, recuerdos, arte y sabor antiguos de la nobleza española y otras. 

Pero al menos habría que recordar que en el Salón Imperio hay un dibujo a la acuarela realizado por Jackie Kennedy de este mismo sitio, realizado en su visita de 1966, que también se subraya en la exposición actual sobre Cayetana. El cuadro tiene la siguiente dedicatoria: "Las Dueñas. Sala de estar de Eugenia que me encanta. Para Cayetana con amor de Jackie".

Al igual que el Palacio de Liria de Madrid, Las Dueñas alberga elementos relacionados con Eugenia de Montijo, perteneciente también a la Casa de Alba y Napoleón III. Especialmente cuadros relevantes y documentos valiosos. Como los del Salón Chino, donde hay dos láminas enmarcadas de la inauguración del Canal de Suez en 1869, a la que asistió Eugenia de Montijo, y que fue un proyecto francés participado por Lesseps, primo de la emperatriz.(Como curiosidad, cuando Luis Bonaparte, emperador de Francia le preguntó a Eugenia cómo podía llegar hasta ella, Eugenia le contestó" Por la capilla, señor"). Eran otros tiempos y otras gentes...

En la escalera principal y en el salón de baile hay copias de cuadros de Franz Xaver Winterhalter del siglo XIX, que también retrató a la reina Victoria y a Sissi como emperatriz de Austria. con Napoleón III y Eugenia de Montijo.

En el Salón Imperio hay un retrato de Eugenia de Montijo de autor anónimo del siglo XIX. En las caballerizas se conservan varios objetos de la emperatriz Eugenia: su silla de montar, de algodón, con bandas y borlas realizadas en un taller granadino, alforjas de cuero repujado con motivos mudéjares y un poncho mexicano.

El palacio conserva también una serie de objetos de artes decorativas de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX: maceteros, candelabros, sillas, sofás, mesas, cómodas, jarrones, espejos, etcétera, y relojes de los siglos XVIII al XX y además se conserva aquí una carta de Prosper Mérimée, en la cual el escritor francés narraba como primicia a la condesa de Teba, madre de Eugenia de Montijo, parte del argumento de su novela Carmen, al parecer inspirada en un relato que le había contado ella. 

Este documento ha sido dado a conocer en París mediante una copia facsímil en 2021. Los bienes del palacio están inventariados por la Junta de Andalucía y, al estar considerados patrimonio histórico de Andalucía, el inmueble y los objetos que contiene deben preservarse en su integridad.

Aquí nació Antonio Machado con multitud de referencias en este monumento y Américo Vespucio se casó con la sevillana María Cerezo hacia el 1500. 

Una novela titulada María Cerezo: la esposa sevillana de Américo Vespucio (2017), narra que se conocieron a través de Catalina de Ribera, que era amiga de María, por lo que sitúa sus primeros encuentros en este palacio. Se dice que ambos se casaron en la capilla del palacio.

Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, que como se dijo era pariente de la casa de Alba estuvo en Sevilla de 1863. Cuando estuvo en Sevilla en abril de 1920 se encontró con Alfonso XIII y Victoria Eugenia y se alojó en este palacio. En 1927 se organizó una cena en este palacio en honor del príncipe de Gales, el que luego fue Eduardo VIII y renunció a la corona de Inglaterra, y de su hermano, el duque de York, luego coronado como Jorge VI.

Guglielmo Marconi, inventor del telégrafo sin hilos, y su esposa, María Cristina Bezzi-Scali, hicieron un viaje por España en la primavera de 1928. Visitaron Sevilla en abril, donde saludaron a Alfonso XIII y Victoria Eugenia y estuvieron en el Palacio de las Dueñas. En el siglo XX estuvieron compositor Cole Porter y el músico Arthur Rubinstein, que tocaron el piano aquí.

En 1966 cenaron con la duquesa de Alba en este palacio Jackie Kennedy y el príncipe Raniero III de Mónaco con su esposa, Grace Kelly (ver la actual exposición de Cayetana)

Cayetana Fitz-James Stuart se casó con Luis Martínez de Irujo el 12 de octubre de 1947 en la catedral de Sevilla y celebró el convite en este palacio. A la boda acudieron unas 3000 personas, muchas de las cuales eran de la alta sociedad. 

Aquel día, la duquesa también pidió que sirvieran mil comidas a los pobres de la ciudad en la mejor tradición caritativa de la nobleza y su padre pagó 5000 pesetas de entonces a todas las parejas que se casaron ese día en Sevilla, que fueron un total de nueve. (Información a partir de los datos de Wikipedia).

EXPOSICIÓN DE CAYETANA DE ALBA, PALACIO DE LAS DUEÑAS EN SEVILLA

Comisariada por Eugenia Martínez de Irujo, única hija de Cayetana de Alba y Cristina Carrillo de Albornoz ofrece aspectos en fotos, recuerdos, objetos y su vestido de novia, que merece la pena volver a ver o descubrir.

Con un catálogo muy exhaustivo, abre sus puertas todos los días en el palacio de Dueñas a un público que espera diariamente para encontrarse con el magnífico edificio y la memoria de su habitante más icónico. Su constelación y su historia, que es en parte, la de Sevilla y la aristocracia española.

Y además, Sevilla es una ciudad inigualable, para soñar, para enamorarse, para olvidar, para revivir en todos los sentidos. Soleada y luminosa. “Noches de luna y clavel”, “entre palma y fandango” cantó Carlos Cano. Los que vamos a Sevilla no la perdemos, como dice el conocido refrán, la ganamos. Parece un reclamo turístico, pero puede ser también arquetípica. Antropológica.

Y finalmente, exquisita y eficaz la acogida a la entrada, en la taquilla, las oficinas y la recepción a la prensa para cubrir este acontecimiento. A todos muchas gracias.

Alicia Perris

Fotos y montaje, Julio Serrano

sábado, 4 de julio de 2026

CENTRO CULTURAL FORGES, HOMENAJE PERMANENTE AL HUMORISTA GRÁFICO

 


El Centro Cultural Forges nace como un homenaje permanente al humorista gráfico que marcó varias generaciones con una mirada única: humana, crítica, cercana y profundamente comprometida.

Aunque Forges nació en Madrid (1942), sus raíces están en la comarca lucense de A Fonsagrada y Barcelona. Esa conexión emocional lo acompañó toda su vida y convirtió A Fonsagrada en un rincón muy especial de su imaginario creativo. Este espacio reúne su trayectoria, sus personajes, sus series emblemáticas y la huella que dejó –y sigue dejando– en nuestra cultura.

Qué te encontrarás

El Centro Cultural Forges, que también alberga la Oficina de Información Turística, ofrece un itinerario dinámico y accesible a lo largo de sus más de 200 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, del edificio que un día fue Casa Consistorial.

A través de sus distintas secciones: De «Antonio Fraguas de Pablo» a «Forges», uno de los grandes humoristas gráficos de España; El mundo de Forges, un estilo personal que se distingue a 15 metros; Grandes obras para la historia; Premios y reconocimientos y A Fonsagrada, eterna ilustrada; y por medio de viñetas, libros, fotografías, objetos personales y recursos interactivos, el visitante conocerá su universo creativo y una mirada crítica, comprometida y profundamente humana. 

Un recorrido por sus grandes obras y sus personajes más célebres que demuestran cómo el humor puede ayudarnos a comprender la realidad.


Además, cuenta con una sala polivalente para eventos y exposiciones temporales.

A Fonsagrada, eterna ilustrada

Forges dedicó numerosas viñetas –algunas muy conocidas– a la tierra de su familia, convirtiéndose en un altavoz humorístico de sus reivindicaciones.

En 2007 publicó la serie A Fonsagrada, eterna olvidada, donde retrataba con ironía afectuosa la situación del municipio y pedía atención institucional.

Más allá de la crítica social, Forges también fue un gran altavoz del patrimonio local, especialmente del butelo, al que dedicó viñetas, palabras e incluso un cartel para la Feira do Butelo. Además, colaboró de forma altruista en numerosos carteles de fiestas y celebraciones del municipio: ilustró las fiestas locales de 1987, la Festa do Emigrante de 2008 o el congreso “Ensinantes de Ciencias de Galicia” en 2001, entre otros.

SANTA GERTRUDIS COMMISSION. UNA VISIÓN DIFERENTE DE IBIZA Y EL ARTE PÚBLICO

 La Santa Gertrudis Commission es el primer gran espacio dedicado a una comisión de arte público en Ibiza impulsada por la Fundación Ses12naus, situada en un solar de 2.100 m² en el corazón de Ibiza, en el pueblo de Santa Gertrudis de Fruitera. El programa transforma este espacio en un lugar dedicado al arte contemporáneo y abierto a la comunidad, con una nueva comisión anual encargada a artistas internacionales de reconocida trayectoria.

La edición inaugural de 2027 ha sido encargada al colectivo danés SUPERFLEX, reconocido internacionalmente por una práctica situada en la intersección entre arte, activismo, comunidad y diseño. 

Fundado en 1993 por Jakob Fenger, Rasmus Rosengren Nielsen y Bjørnstjerne Christiansen, SUPERFLEX se ha consolidado como uno de los colectivos más influyentes del arte contemporáneo internacional, reconocido por sus intervenciones a gran escala en el espacio público y por una práctica situada entre el arte, el activismo y el diseño. 

Sus obras han sido presentadas en instituciones y contextos internacionales como la Turbine Hall de Tate Modern, el MoMA, el Museo Guggenheim Bilbao y la Bienal de Venecia, entre otros.

Como adelanto del proyecto, los dos billboards instalados en el solar anticipan la futura intervención de SUPERFLEX en el espacio público de Santa Gertrudis. Las piezas, concebidas por SUPERFLEX, adelantan algunas de las líneas conceptuales de la futura comisión, que toma la isla como punto de partida para reflexionar sobre el encuentro y la superposición de culturas.

Estos billboards permanecerán instalados hasta el comienzo de la producción de la obra. La Santa Gertrudis Commission se concibe como una plataforma para que el arte contemporáneo internacional dialogue con la vida cotidiana de la isla.

https://ses12naus.org/programa/santa-gertrudis-commission/

EL GOBIERNO RETIRA LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN CIVIL DE SANIDAD AL PSIQUIATRA ANTONIO VALLEJO-NÁJERA

 El Consejo de Ministros del 7 de julio aprobará el real decreto por el que se revoca esta distinción

Según el Ministerio de Sanidad, la decisión "constituye un acto de memoria, justicia y reparación"

El próximo Consejo de Ministros, el martes 7 de julio, aprobará el Real Decreto por el que se revoca a título póstumo la Gran Cruz de Sanidad concedida a Antonio Vallejo Nájera Lobón, psiquiatra vinculado al régimen franquista. El Ministerio de Sanidad ha emitido una nota de prensa en la que explica que "la decisión responde a la incompatibilidad de su legado con los valores democráticos, éticos y humanos que hoy guían la sanidad pública" y que "constituye un acto de memoria, justicia y reparación".

"Ninguna democracia puede homenajear a quien disfrazó de ciencia sus teorías para justificar el odio, la represión y la desigualdad", ha afirmado Pedro Sánchez a través de un mensaje publicado en la red social X, en la que ha añadido que, por ese motivo, el Gobierno dará "el paso definitivo" del procedimiento para retirar esta condecoración. 

Sánchez se ha preguntado "cómo es posible" que "en pleno 2026" un hombre que sostenía que las mujeres tenían la "inteligencia atrofiada" y que su "única misión era tener hijos para la patria" siga contando con "una de las máximas condecoraciones del Estado".

Asimismo, ha calificado a Vallejo-Nájera como el "psiquiatra de cabecera del franquismo", conocido como el "Mengele español" por sus experimentos sobre la supuesta "limpieza de la raza"; que sostenía que quienes defendían la igualdad social la igualdad política "eran mentalmente inferiores", y que, ha continuado narrando Sánchez, "calificaba a las personas progresistas como enfermas", mientras "dedicó su vida a buscar un inexistente gen rojo que según él había que extirpar".

Estas teorías, ha señalado el jefe del Ejecutivo, sirvieron para justificar el robo de bebés durante el franquismo con el objetivo de impedir que heredaran la supuesta "degeneración ideológica" de sus padres. "Una medalla de Estado no es un simple trofeo, es el reconocimiento público de una trayectoria, de unos méritos y, por tanto, también de unos valores", ha concluido.

 Este psiquiatra militar defendió las citadas teorías en relación con "quienes pensaban diferente", a los que tildaba de "personas inferiores o enfermas", tal y como ha señalado la ministra de Sanidad Mónica García con una publicación en redes sociales. "Sus planteamientos sirvieron de base ideológica para algunos de los crímenes más graves del franquismo, como la sustracción sistemática de miles de niños y niñas de familias republicanas para su reeducación política y moral", ha añadido

Teorías pseudocientíficas para la estigmatización

Antonio Vallejo-Nájera (1889-1960) fue un psiquiatra vinculado al franquismo, cuyas teorías eugenésicas fueron muy controvertidas y ampliamente cuestionadas por su carácter pseudocientífico y por haber servido para justificar la represión y la discriminación durante la dictadura. 

La Gran Orden Civil de Sanidad se concede como honor, distinción y reconocimiento públicos para premiar méritos, conductas, actividades o servicios relevantes o excepcionales en el ámbito de la sanidad. Es la máxima condecoración civil española en este ámbito y puede recaer en personas, organismos e instituciones por su aportación a la mejora de la atención sanitaria, la salud pública o la investigación sanitaria.

https://www.rtve.es/noticias/20260703/gobierno-retira-gran-cruz-orden-civil-sanidad-psiquiatra-antonio-vallejo-najera/17142038.shtml

EXHIBITION INTRODUCTION | 2026 MELBOURNE WINTER MASTERPIECES®: CARTIER

Colour, cut and craftsmanship – that’s the magic at the heart of the 2026 Melbourne Winter Masterpieces®: CARTIER exhibition.


Watch as NGV Director Tony Ellwood AM, along with Helen Molesworth, Senior Curator of Jewellery at Victoria and Albert Museum, London, Pierre Rainero, Cartier Director of Image, Style and Heritage, exhibition designers Studio Sabine Marcelis and Paul Cournet of CLOUD and NGV Senior Curators Dr Miranda Wallace and Amanda Dunsmore, share what makes this exhibition shine – from diamond necklaces and glittering tiaras to original drawings, sketchbooks and photography.


PETER SELLARS ABOUT PERLE NOIRE, JOSÉPHINE BAKER : MÉDITATIONS POUR JOSÉPHINE (INTERVIEW)

 Perle noire : méditations pour Joséphine, du 9 au 19 septembre 2026 au Palais Garnier

https://www.operadeparis.fr/saison-26...

Chanteuse, danseuse et actrice, Joséphine Baker, l’artiste chérie du Paris des Années folles, n’était pas que cela. Il y eut aussi l’amour de la France où la femme noire qu’elle était trouva une forme de libération, son engagement dans la Résistance et ses combats pour les droits civiques.

 

À l’occasion du 120e anniversaire de sa naissance, l’Opéra national de Paris ouvre sa saison en lui rendant hommage à travers un spectacle mis en scène par Peter Sellars. Perle noire révèle le monde intérieur qui se cachait derrière le sourire lumineux de Joséphine Baker, entrée au Panthéon en 2021.

La partition jazzy de Tyshawn Sorey, qui dirige sur scène les musiciens de l’International Contemporary Ensemble, souligne le combat exemplaire et inspirant de cette artiste qui sut endosser les stéréotypes pour mieux les bousculer et trouver, in fine, la liberté au sein d’une identité imposée.