miércoles, 4 de noviembre de 2026

VOX LUMINIS Y LA CAMERATA SALZBURG, HONDA EVOCACIÓN PARA IMPACTA, EN EL AUDITORIO NACIONAL

Ciclo IMPACTA, concierto de inauguración. Vox Luminis XL. Camerata Salzburg. Obras de J. Haydn y W.A. Mozart. Auditorio Nacional de Música, Sala Sinfónica (Madrid). Domingo, 1 de noviembre de 2026

Intérpretes

Vox Luminis (Coro y solistas)

Camerata Salzburg (Orquesta)

Lionel Meunier (Director)

Cuarteto Solista

Soprano: Gwendoline Blondeel

Mezzosoprano / Alto: Marie Henriette Reinhold

Tenor: Raffaele Giordani

Bajo: Sebastian Myrus

Programa

Parte I

Joseph Haydn (1732–1809)

Missa in Angustiis en Re menor, Hob. XXII: 11 ("Misa Nelson")

• Kyrie (Kyrie eleison)

• Gloria (Gloria in excelsis Deo / Qui tollis / Quoniam tu solus sanctus)

• Credo (Credo in unum Deum / Et incarnatus est / Et resurrexit)

• Sanctus (Sanctus, Dominus Deus Sabaoth)

• Benedictus (Benedictus qui venit)

• Agnus Dei (Agnus Dei / Dona nobis pacem)

Parte II

Wolfgang Amadeus Mozart (1756–1791)

Misa de Réquiem en Re menor, K. 626 (Completado por F. X. Süssmayr)

• I. Introitus: Requiem aeternam

• II. Kyrie: Kyrie eleison

• III. Sequentia:

            • Dies irae

            • Tuba mirum

            • Rex tremendae

            • Recordare

            • Confutatis

            • Lacrimosa

• IV. Offertorium:

            • Domine Jesu

            • Hostias

• V. Sanctus: Sanctus, Dominus Deus Sabaoth

• VI. Benedictus: Benedictus qui venit

• VII. Agnus Dei: Agnus Dei

• VIII. Communio: Lux aeterna

En las notas al programa, se explica cómo esta velada despliega dos de las obras sacras más imponentes y dramáticas del Clasicismo vienés, compuestas con apenas siete años de diferencia y unidas por la tonalidad de Re menor (asociada tradicionalmente al miedo, la muerte y lo sublime). La Misa Nelson de Haydn, dedicada a la familia Esterhazy, escrita en un periodo de profunda crisis política en Europa (las guerras napoleónicas), destaca por su fuerza instrumental y su virtuosismo vocal. Por su parte, el Réquiem de Mozart, tan glosado hasta en el cine, rodeado de leyenda y misterio por ser su última obra inacabada y por la persona que lo encargó, ofrece una de las meditaciones musicales más conmovedoras e intensas sobre la mortalidad y la redención humana.

Para el concierto inaugural del Ciclo Impacta en el Auditorio Nacional, el cuarteto de solistas vocales que acompaña a la masa coral de Vox Luminis XL estuvo integrado por destacados intérpretes internacionales especializados en el repertorio histórico y la música antigua: en la dirección y bloque coral, el director artístico y bajo, Lionel Meunier (fundador del conjunto, quien además de dirigir aporta su tesitura de bajo al entramado vocal de la formación).  El Coro Vox Luminis en su así denominado “formato XL”, compuesto por un orgánico ampliado de 40 voces, para dar la réplica perfecta a la densa partitura de la Misa Nelson de Haydn y el Requiem de Mozart. Una vez más y como no podía ser de otra manera, el luto y el duelo por el accidente de los trenes no cesa en la capital y en toda España y planeó también aquí sobre toda la velada.

Después de su actuación en el Auditorio Nacional en Madrid, ambos conjuntos continuarán su gira el Teatro de la Maestranza de Sevilla (2 de noviembre) y por el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo (4 de noviembre). Un programa de esta exigencia reclama agrupaciones excepcionales, capaces de abordar con máxima precisión el delicado contraste entre dramatismo y serenidad, o esperanza y oscuridad, que caracteriza a ambas piezas. El ensemble vocal Vox Luminis es responsable de sostener la potencia sonora requerida por estas partituras, debido a que, con más de 20 años de trayectoria, consigue mantener lo que la crítica destaca como “sus señas de identidad, es decir, la calidad y el empaste vocal, la hondura, el control de la dinámica la dicción o, por supuesto, la afinación”.

La Misa en re menor (Hob. XXII:11), conocida popularmente como Misa Nelson (Nelsonmesse o Missa in angustiis), es una de las obras sacras más célebres de Joseph Haydn. Pertenece al Catálogo Hoboken: Hob. XXII:11 (N.º 12 en el catálogo general de sus misas). Está en la Tonalidad de Re menor. Fue compuesta en 1798 y se estrenó el 23 de septiembre de 1798 en Eisenstadt.

El origen del nombre «Nelson», se debe a que Haydn compuso la obra en medio de una gran inestabilidad política y militar en Europa, mientras las tropas de Napoleón avanzaban hacia el imperio de los Habsburgos, como se ha explicado con anterioridad. El sobrenombre se debe a que, poco después de su estreno, se conoció la noticia de la rotunda victoria del almirante británico Horatio Nelson sobre la armada francesa de Bonaparte en la Batalla del Nilo (agosto de 1798). Más tarde, el propio Lord Nelson y su esposa visitaron al príncipe Esterházy en Eisenstadt en 1800, ocasión en la que probablemente se interpretó la obra en su honor.

Estos conjuntos sobresalen en calidad musical, dedicación y comunicación entre ellos, aunque el hecho de que no haya una única dirección real, puede impedir por momentos, la total compenetración en la ejecución y- tal vez- un resultado menos brillante. En efecto, son Lionel Meunier y el concertino de la Camerata, Gregory Ahss, quienes se reparten la responsabilidad del mando de las formaciones. Sin embargo, las cuerdas empastan con seguridad, los metales son excelentes, así como las voces en la Misa del tenor Raffaele Giordani, el bajo Sebastian Myrus (precioso instrumento amaderado) y las voces femeninas excepcionales de la soprano Guendoline Blondeel, brillante, enérgica y afianzada en la coloratura, bella línea de canto y fiato y sus acompañantes, a pesar de que, en algunos instantes, parecía resentirse la superestructura musical, tal vez algo forzada. Estupenda también la mezzo Marie Henriette Reinhold. El coro, por su parte, cumplió perfectamente su rol de acompañamiento con energía y más especialmente en el Sanctus, el Agnus Dei y el Credo.

La Misa de Réquiem en re menor, K. 626, es una misa de Wolfgang Amadeus Mozart, basada en los textos latinos para el réquiem, es decir, el acto litúrgico católico celebrado tras el fallecimiento de una persona. Se trata de la decimonovena y última misa escrita por Mozart, que murió en 1791, antes de terminarla. El compositor Franz Xaver Süssmayr la finalizó, y el propio autor, ya enfermo, le dio numerosas indicaciones para hacerlo. A pesar de esta circunstancia se la considera una de las obras más transcendentales de Mozart.

El personaje (al parecer, llamado Franz Anton Leitgeb) que encargó a Mozart la obra, era un enviado del conde Franz von Walsegg, músico aficionado cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de requiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya, y por eso permanecía en el anonimato.

Pero, según la leyenda, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por una supuesta vinculación con la francmasonería en esa época de su vida (ver el cifrado y los códigos que parece ser se manejan en esa línea en La flauta mágica) e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que este era un mensajero del destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Actualmente se sabe que Mozart completó íntegramente únicamente el Introito. El Kyrie y la Sequentia fueron en gran parte compuestos por Mozart, aunque los finalizó Süssmayr. El Ofertorio, también comenzado por Mozart, fue completado por su alumno. Los dos siguientes movimientos fueron compuestos en su totalidad por Süssmayr.

La noche fue conmovedora, por la elección de las obras, de un claro dramatismo, que necesitan de unos instrumentistas y unos cantantes entregados y con una técnica y escuela profundamente ancladas en la lectura de los pentagramas. Lo fueron, grandes.

La audiencia siguió el concierto con atención en general y agradeció la valía y la absoluta disponibilidad de las formaciones, que, además, le regalaron un “encore”, el Ave verum corpus de Mozart, dulce, envolvente, apenas un murmullo, que cerró la velada. Terapéutico y mucho.

Alicia Perris

martes, 3 de noviembre de 2026

ROMEO Y JULIETA DE CHARLES GOUNOD, EN EL TEATRO DE LA MAESTRANZA DE SEVILLA

Romeo y Julieta, ópera en un prólogo y 5 actos de Charles Gounod, en un prólogo y cinco actos. Libreto de Jules Barbier y Michel Carré, basado en el drama homónimo de William Shakespeare. Teatro de la Maestranza, 31 de octubre, 2026. Sevilla

Estreno el 27 de abril de 1867 en el Théâtre Lyrique de París. Última representación en el Teatro de la Maestranza, en 2006.

“…Vivez, si m´en croyez, n´attendez à demain

Cueillez, dès aujourd´hui, les roses de la vie ».

Pierre Ronsard, de la Pléïade, siglo XVI francés, Sonnet pour Hélène, seguramente clara inspiración del texto del Coro, en el inicio del primer acto de Roméo y Julieta, de Gounod,

“El tiempo vuela, alegre y divertido

A su paso, ¡hay que atraparlo!

¡Recojamos las rosas para nosotros brotadas

¡En la alegría y en el placer!”

Se considera que al menos veinticuatro óperas bebieron en las fuentes de Romeo y Julieta. Empezando por Romeo und Julie, apareció en 1776 al estilo de singspiel (pequeña ópera popular) por Georg Benda. Sin embargo, la ópera más conocida es Roméo et Juliette de Charles Gounod, estrenada en 1867 (el libreto fue escrito por Jules Barbier y Michel Carré). A partir de entonces, se la ha interpretado a menudo. La versión lírica I Capuleti e i Montecchi de Vincenzo Bellini también, aunque en ocasiones se la ha criticado por sus diferencias con el guion del escritor de Stratford upon Anvon.

Aunque Diego Fischerman, del Instituto Superior del teatro Colón de Buenos Aires, se retrotrae a las Metamorfosis de Ovidio y con la historia de Príamo y Thisbe bucea con erudición exhaustivamente en las notas al programa, en los orígenes de la obra y el tema de Shakespeare.

Se da la circunstancia de que, por ejemplo, en Italia, se la visto en febrero del 25, en el Teatro San Carlo, con Nadine Sierra y Javier Camarena en los roles principales, con dirección de escena de Giorgia Guerra. En abril de este año, se disfrutó según comenta Michelangelo Pecoraro en Operaclick, con la versión de Luca De Fusco y su equipo artístico, es decir, la misma versión que ha llegado a Sevilla, por lo cual, a los lectores habituales de la revista digital de Milán, les resultará muy familiar.

El público de pie, guardó un instante de silencio también aquí por el luctuoso accidente de trenes que cubría la línea Madrid-Sevilla, en el que fallecieron 69 personas, antes de que comenzara la función.


A continuación, casi enlutados, con máscaras cadavéricas, el coro y los participantes a la nada festiva celebración del cumpleaños de Julieta, ofrecieron un comienzo enmarcado en la frontera además en la conmemoración cristiana occidental, del día de Todos los y Santos y los difuntos, expropiados en parte por los más nuevos festejos paganos de Halloween, en colegios, casas y calles de las ciudades europeas.

El avezado director de escena napolitano, Luca De Fusco, explica en el programa de mano su propuesta, junto a su equipo artístico, que “Roméo y Lulietta son los dos únicos seres vivos, rodeados por un mundo de muertos”. Ambientada no en la Verona convencional shakespeariana sino en la segunda guerra mundial y sus sombras fascistas en retirada, el ambiente es sombrío y no deja lugar a la imaginación, ya que el drama está servido desde el primer momento.

En efecto, con una lluvia de la que se defiende el coro con paraguas y un telón-tul en el escenario, comienza una ópera que consigue atraer a la audiencia, a pesar de un planteamiento oscuro y minimalista, que sin embargo abre puertas muy a menudo para disfrutar de una partitura fascinante. Junto a De Fusco, la labor de la artista romana Marta Crisolini Malatesta en la escenografía y el vestuario son meritorias, la iluminación del milanés Gigi Saccomandi, el vídeo, evocador, como verdaderos telones de fondo del también napolitano Alessandro Papa y la coreografía de Alessandra Panzavolta bailarina, coreógrafa y directora de escena italiana Hay aquí un remedo de ballet que recuerda entrenamientos de esgrima, muy bonitos, con trajes blancos y posteriores vestidos de Julieta en rojo sangre, colores cálidos, que resaltan el apasionamiento de la joven enamorada.

El joven director ucraniano Sasha Yankevych, considerado de “temperamento ardiente y apasionado, que equilibro sensibilidad y musicalidad”, según la revista especializada francesa Ôlyrix, llevó a cabo una tarea sobre todo respetuosa con los cantantes, aunque tal vez se le hubiera pedido más incisividad en algunos pasajes, su trabajo fue redondo y contribuyó al resultado final de la ópera. En sus manos, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (creada por la junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla en 1991) fue dúctil y segura, homogénea. Igual se podría decir del coro, fantástico, perfectamente inmerso en la tersura y delicadeza de la partitura orquestal respetada por el director, con voces versátiles que responden a cualquier requerimiento sonoro, bajo la batuta del siempre eficaz del maestro bilbaíno, Íñigo Sampil, que colabora con el Maestranza desde 2007-2008, fogueado también bajo muchas direcciones de orquesta y producciones de relieve.

La soprano armenia Nina Minasyan, que tiene un repertorio rico y variado, tuvo el difícil encargo da revivir en parte todo el marco operístico: representa muy bien la vitalidad, la juventud y la pasión del del descubrimiento del amor en estado puro: allí donde la locura, la sensualidad y la magia se entrecruzan para desordenar el universo. Ágil en sus desplazamientos por el escenario, tiene una voz llena de matices. Excelentes las agilidades, los agudos en su celebrado vals “Je veux vivre”, los pianissimi, las evoluciones, las manifestaciones vocales de esa energía desbordante. Cálida y convincente en “Amour, ranime mon courage” o el final -terrible y dramático- de la geografía de Gounod.

Compuso un dúo de enamorados convincente con el tenor ítalo- argentino Santiago Ballerini, una de las voces belcantistas más apreciadas de la actualidad. Tuvo que reemplazar a último momento a su colega Pavol Breslik, circunstancia que le agradeció el Teatro, antes de comenzar la velada. Se lo ha escuchado en Italia en la Arena de Verona, o el Regio de Torino y es conocido por su repertorio de Donizzetti, Rossini o Verdi, entre otros compositores. Su “Lève-toi soleil”sonó suelto, seguro y expresivo, así como, posteriormente, “Salut! Tombeau sombre et silencieux 0 “Va! Je tái pardonné…”.

Esta es una partitura que exige el compromiso de los cantantes acompañantes, sin el cual su estructura no se sostendría. Estuvieron todos en general a la altura.  Así, muy bien el empeño del tenor Mario Bahg, muy solvente, Tebaldo en su papel de sobrino de Capuleto. Diligente también un rol destacado por Shakespeare, Mercutio, el clown amigo de Romeo, Maxim Lisiin. El paje de Romeo, Stéphano, en la actuación de la mezzo ítalo-alemana Anna-Doris Capitelli, realizó un papel sin fallos, inteligente y sensible y cantó bellamente su “chanson de la tourterette” y Zoltan Nagy como el padre de Julieta, cumplió como un bajo-barítono con posibilidades.

El bajo Riccardo Fassi fue un père Laurent alocado e improvisado en sus decisiones teatrales, pero con un instrumento fiable y bien definido. Andrés Merino, criado de los Capuleto, muy bien como Grégorio, con una voz más que agradable. La mezzo Elena Maximova, fue un ama nada robusta, como se le supone a su papel, pero graciosa y de buena técnica y con excelente química con Julieta.  Finalmente, pero no los menos importantes como cómplices de toda la trama, Valery Guilmanov fue un Duque de Verona equilibrado, junto con el airado Pâris, prometido de la doncella casadera, a cargo de Julien Van Mellaerts y Pablo Puértolas, defendiendo sin dudas a Benvolio, otro amigo de Roméo. Hay que recordar también al cuerpo de baile, con su coordinadora, Beatriz de Paz.

Y esta cronista espera no haberse olvidado de glosar a nadie, porque el listado de artistas en esta producción es algo apabullante y todos han contribuido a una producción de calidad y entrega. Incluidos técnicos, personal de sala, librería y la conocida dedicación y disponibilidad de Prensa, en la persona de Rocío Castro.

A pesar del clima general en España por la tragedia de los trenes y el ceremonial que precede la habitual visita a los cementerios en estas fechas, Sevilla hervía como siempre de animación y últimos destellos veraniegos. No había nada más que pasearse por la calle de Arfe, en pleno corazón del Barrio del Arenal (Casco Antiguo de Sevilla), a pocos pasos de la Catedral y del Postigo del Aceite con sus tabernas y gentes en las terrazas, bebiendo y soñando. Y así, mientras los del lugar vestían más o menos de otoño, se veían sandalias y escotes en los turistas.

Estos y aquellos llenaron un Teatro de la Maestranza entusiasta, donde sin embargo estuvo de más, una y otra vez, una audiencia desconsiderada a la que le sonaban los móviles y se le caían al suelo, con estruendo, todo tipo de objetos. Desgraciadamente, los teléfonos sonaron en los momentos álgidos de las interpretaciones. La próxima vez, aún mejor en Sevilla y con menos ruidos de sala, seguro.

Alicia Perris

Reparto

Roméo: (en esta función de sustitución de última hora cantó) Santiago Ballerini

Juliette: Nina Minasyan

Frère Laurent: Riccardo Fassi

Mercutio: Maxim Lisiin

Stéphano: Anna-Doris Capitelli

 Gertrude: Elena Maximova

 Capulet: Zoltán Nagy

 Tybalt: Mario Bahg

 Benvolio: Pablo Puértolas

 Grégorio: Andrés Merino

 Pâris: Julien Van Mellaerts

 Le Duc de Vérone: Valery Guilmanov

Equipo artístico principal

Dirección musical: Sasha Yankevych

Dirección de escena: Luca De Fusco (producción del Teatro dell'Opera di Roma)

Orquesta y Coro: Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y el Coro del Teatro de la Maestranza. Director, Íñigo Sampil.




lunes, 2 de noviembre de 2026

MOULIN BANDE ANNONCE (2026) GILLES LELLOUCHE. RESISTENZA: 2 NOVEMBRE 1975. IDROSCALO DI OSTIA, P.P. PASOLINI VIENE AMMAZZATO

Jean Moulin parachute en France occupée et unit les résistants sous de Gaulle. Capturé et torturé par le chef de la Gestapo Klaus Barbie, son silence absolu contribue à la libération de la France.

MOULIN Bande Annonce (2026) Gilles Lellouche, Lars Eidinger, Louise Bourgoin


RESISTENZA

SEMPLICEMENTE PASOLINI
2 novembre 1975. Idroscalo di Ostia. Pier Paolo Pasolini viene ammazzato.
Avevo quindici anni. Di quei giorni mi è rimasto in testa soprattutto il brusio. Se ne parlava dappertutto. A scuola, per strada, con la televisione accesa durante i pasti. Tutti avevano qualcosa da dire, anche quelli che non sapevano niente. Era una specie di eccitazione sporca, travestita da dolore. Alle edicole, le fotografie del cadavere stavano in bella mostra, accanto al Corriere dello Sport.
Pochi mesi dopo, in casa, sulla mensola della libreria di mia sorella, appare un volume: Scritti corsari. Copertina rossa, titolo bianco. Mi ci tuffo senza sapere bene in cosa sto entrando. Non era solo un libro. Era un ordigno.
«Noi siamo un paese senza memoria. Il che equivale a dire senza storia. L’Italia rimuove il suo passato prossimo, lo perde nell’oblio dell’etere televisivo, ne tiene solo i ricordi, i frammenti che potrebbero farle comodo per le sue contorsioni, per le sue conversioni. Ma l’Italia è un paese circolare, gattopardesco, in cui tutto cambia per restare com’è. In cui tutto scorre per non passare davvero.»
Quelle righe raccontavano una malattia che avevo sempre avuto sotto gli occhi, ma alla quale non sapevo ancora dare un nome. Il conformismo, la gente che diventava tutta uguale. La voglia di arrendersi senza nemmeno accorgersene. Non ero d’accordo su tutto. Certe cose che diceva sui “capelloni” o sui poliziotti mi sembravano esagerate, persino sbagliate. Ma non lo leggevo per sentirmi dare ragione. Lo leggevo perché riusciva a guardare dove gli altri giravano la testa.
Pier Paolo Pasolini è stato, anche e soprattutto, un intellettuale fieramente antifascista. «Il fascismo è la codificazione del fondo brutalmente egoista di una società.» Non c’è definizione più tagliente. Il fascismo, per Pasolini, non è solo una stagione brutalmente politica: è un carattere nazionale. Un istinto di sopraffazione che si rinnova nei linguaggi, nelle relazioni. È l’egoismo come ideologia di massa.
A Pasolini non mancava il coraggio civile: il coraggio di dire quando tutti tacevano, di esporsi sapendo che gli sarebbe costato caro. «Io so. Ma non ho le prove. Non ho nemmeno indizi. Io so perché sono un intellettuale, uno scrittore, che cerca di seguire tutto ciò che succede, di conoscere tutto ciò che se ne scrive, di immaginare tutto ciò che non si sa o che si tace; che coordina fatti anche lontani.»
“Io so”: due parole che pesano ancora. Sapeva che il potere aveva cambiato volto, che la televisione stava educando l’obbedienza, che il nuovo fascismo sarebbe stato modernizzato, accettato. In Lettere luterane Pasolini va oltre la denuncia. Il potere, scrive, non si limita a governare. Vuole educare, plasmare, normalizzare. Pretende di entrare dentro i corpi, dentro le teste. Di riscrivere i desideri. È un potere pedagogico e insieme feroce. Vuole cittadini che si sentano liberi mentre vengono addestrati. Consumatori felici della propria alienazione. Il nuovo fascismo, scriveva, è «un sistema di valori che coincide perfettamente con i valori della produzione e del consumo.»
Eccola, la diagnosi finale.
«La tragedia è che non ci sono più esseri umani. Ci sono strane macchine che sbattono una contro l’altra. E questa tragedia è iniziata con quell’universale, obbligatorio e perverso sistema di educazione che forma tutti noi: dalle cosiddette classi dirigenti, giù fino ai poveri, che ci spinge tutti dentro l’arena dell’avere tutto, ogni cosa, a tutti i costi. Ecco il motivo per cui vogliono tutti le stesse cose e si comportano allo stesso modo.»
Bisognerebbe impararlo a memoria. Una società che ha smesso di pensare, che non conosce più l’empatia né la misura. Senza più memoria, senza più coscienza. Pasolini lo aveva visto arrivare mezzo secolo fa. E noi, che abitiamo il suo presagio, non abbiamo ancora trovato il modo di uscirne.
Pasolini non è stato un santo né un martire, ma un uomo che ha avuto il coraggio di non abbassare mai lo sguardo.
«Amo ferocemente, disperatamente la vita. E credo che questa ferocia, questa disperazione mi porteranno alla fine.» Lì dentro, c’è tutta la sua condanna.

Alfredo Facchini

TIZIANO. DIALOGHI TRA SACRO E PROFANO. LA GALLERIA BORGHESE INCONTRA L’ANNUNCIAZIONE DELLA CATTEDRALE DI TREVISO

Dal 20 ottobre all’8 dicembre 2026, la Galleria Borghese ospita “Tiziano. Dialoghi tra Sacro e Profano. La Galleria Borghese incontra l’Annunciazione della cattedrale di Treviso”, a cura di Maria Giovanna Sarti. La mostra dossier propone per la prima volta un confronto diretto tra l’Annunciazione di Tiziano, proveniente dalla cattedrale di Treviso, e le opere del maestro veneto già conservate nelle sale del museo.

L’iniziativa fa parte delle celebrazioni per il 450° anniversario della morte di Tiziano e prosegue il percorso delle mostre dossier con cui la Galleria Borghese approfondisce singoli temi o nuclei della propria collezione attraverso il confronto con opere provenienti da altre istituzioni. Un format inaugurato nel 2022 proprio con un progetto dedicato a Tiziano: “Tiziano. Dialoghi di Natura e di Amore”, che aveva accostato la Ninfa e Pastore del Kunsthistorisches Museum di Vienna ad alcuni dipinti tizianeschi della collezione Borghese. 

Il fulcro della mostra è l’Annunciazione della cattedrale di Treviso, trasferita temporaneamente a Roma in occasione dei lavori di restauro degli affreschi realizzati dal Pordenone nella cappella Malchiostro. Prima del prestito, la tavola è stata interessata da un importante intervento conservativo, che ha permesso di acquisire nuovi elementi per la sua interpretazione. Tra questi, un’iscrizione con la data, la firma di Tiziano e un riferimento alla committenza.

La mostra è realizzata grazie al generoso prestito della Diocesi di Treviso, con il contributo scientifico della Fondazione Centro Studi Tiziano e Cadore e con la collaborazione della Magnifica Comunità di Cadore, con il supporto di DBA Group.

https://galleriaborghese.cultura.gov.it/exhibition/tiziano-dialoghi-tra-sacro-e-profano/

LE FANTÔME DE L'OPÉRA BANDE ANNONCE (2026) DEVA CASSEL, ROMAIN DURIS

 Dans le Paris moderne, la danseuse Anastasia rejoint l'Opéra Garnier et répète l'opéra maudit Orphée, prétendument composé par le Fantôme. Elle tombe amoureuse d'un pianiste mystérieux alors que la première approche.

LE FANTÔME DE L'OPÉRA Bande Annonce (2026) Deva Cassel, Julien De Saint Jean, Romain Duris



LE SAVOIR EN TROMPE-L’ŒIL. CORÉE, 18E-20E S. MUSÉE GUIMET - IÉNA

16 septembre 2026 – 4 janvier 2027

Une plongée fascinante à la découverte d'un art du trompe-l'oeil en Corée, entre bibliothèques savantes et mondes oniriques !

À quoi peut servir une bibliothèque lorsque le temps manque pour lire ? À l’heure où le savoir circule sur les écrans, s’évader par la lecture devient parfois un luxe et la bibliothèque est alors souvent plus regardée que pratiquée.

Ce dilemme n’est pas nouveau. Dans la Corée de la fin du 18e siècle, le roi Jeongjo (r. 1776-1800) y est déjà confronté. Pris par les affaires de l’État, n’ayant que peu le temps de lire, il passe commande aux artistes officiels de l’Académie royale de peinture de réaliser un paravent reprenant sa bibliothèque en trompe-l’œil, pour rester proche de ses livres. Il trouve ainsi dans la contemplation de cette peinture un moyen de demeurer symboliquement entouré de ses précieux ouvrages : un trompe-l’œil prolongeant l’esprit du cabinet d’étude, stimulant la vertu, la curiosité et la conversation savante.

Les ambassades coréennes à Pékin jouent alors un rôle déterminant. Les envoyés de Joseon y découvrent les cabinets de trésors chinois, ainsi que l’art jésuite de la perspective, diffusé à la cour des Qing et dans les églises de la capitale impériale par les artistes européens. L’alliance entre l’accumulation érudite chinoise et le savoir-faire européen en matière de trompe-l’œil nourrit l’inventivité des peintres coréens, qui développent un usage singulier de la perspective, le chaekgeori.

Pour la première fois au musée Guimet, une exposition redonne à ce mouvement pictural sa place centrale, loin de l’image folklorique ou purement décorative qui lui est trop souvent associée.

 Elle tisse des liens entre l’art jésuite et l’art coréen, montre l’impact des ambassades coréennes à la cour de Chine, notamment à travers un exceptionnel rouleau peint de plus de cinq mètres du 18e siècle présenté pour la première fois, et révèle la diffusion des codes de la perspective grâce à des œuvres provenant du Louvre et du Asian Civilisation Museum de Singapour. Elle démontre également que la Corée du Joseon était tout l’inverse d’un « royaume ermite » mais un pays ouvert, curieux, en dialogue constant avec le monde.

Chez les lettrés de Corée, livres, porcelaines ou objets précieux peuplent d'étonnants trompe-l'œil, où le savoir devient art.


Au-delà du folklore et de l'ornement, entrez dans un univers prestigieux, entre bibliothèques savantes et mondes oniriques.

Une exposition qui fait se rencontrer et dialoguer d'exceptionnels paravents coréens et les objets, bien réels, qui les composent.

Bien avant Instagram ou Pinterest, ils dévoilent ce que l'on rêve de posséder.

Une exposition organisée avec le soutien de Korean Air

Dans le cadre de l'année Corée au musée Guimet

APHRODITE EXHIBITION. ASHMOLEAN MUSEUM

 8 October 2026 - 11 April 2027.

The civilisations that first created Aphrodite disappeared long ago. Her image never did.

Step into the world of Aphrodite, the Greek goddess of love, beauty and desire – later worshipped by the Romans as Venus – in this major exhibition.

Few figures in human history, and fewer women still, have remained so influential for more than 5,000 years. From her earliest origins on the island of Cyprus to her enduring presence in art, fashion and popular culture, Aphrodite has been continually reimagined across the centuries.

Bringing together archaeology, sculpture, painting, contemporary art and fashion, the exhibition traces Aphrodite's remarkable journey through the ancient Greek and Roman worlds, Renaissance Europe, and into the present day. Discover the myths, images and ideas that transformed an ancient deity into one of the most recognisable figures in Western culture.

Featuring over 150 extraordinary objects spanning more than 5,000 years of history, this major exhibition offers a fresh perspective on how Aphrodite's image has shaped changing ideas of beauty, love, femininity and desire, and why she continues to captivate us today.

Aphrodite, the Greek goddess of love, beauty, and desire who later became worshipped by the Romans as Venus. Today, she is thought of as a symbol of passion and beauty but her story is far older and more complex. Uncover the making of a goddess whose legacy still shapes our ideas of love and beauty today.

https://www.ashmolean.org/exhibition/aphrodite-the-making-of-a-goddess#collapse5784771