domingo, 20 de septiembre de 2026

EL CONCIERTO DE CLAUSURA DEL FESTIVAL ESCENA ESCORIAL- HERMOSO- CON DANIEL BARENBOIM Y LA WEST-EASTERN DIVAN ORCHESTRA


Daniel Barenboim. West Eastern Divan Orchestra.
Varios autores. Escena Escorial. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. 19 de septiembre, 2026

Daniel Barenboim, director

Michael Barenboim, concertino

West Eastern Divan orchestra



Programa

Franz Schubert – Sinfonía n.º 8 en si menor, D. 759 "Incompleta" (28')

I. Allegro moderato

II. Andante con moto

Richard Wagner – Tristán e Isolda, WWV 90 (Selección orquestal) (17')

I. Preludio

II. Muerte de amor

Intermedio (20')

Robert Schumann – Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op. 97 "Renana" (32')

I. Lebhaft (Animado)

II. Scherzo: Sehr mäßig (Muy moderado)

III. Nicht schnell (No rápido)

IV. Feierlich (Solemne)

V. Lebhaft (Animado)

La West-Eastern Divan Orchestra fue fundada en 1999 por Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said. Su objetivo era y es fomentar el diálogo y la convivencia entre jóvenes músicos de Oriente Medio. El maestro bonaerense, que puso en España muchas esperanzas para la Divan, finalmente vio clausurado ese proyecto por razones políticas y de presupuesto y retornó a Alemania. A pesar de los cambios, prácticamente 80 músicos israelíes, árabes de diferentes procedencias y seis españoles, pueden seguir conviviendo y abrazarse al final del penúltimo concierto, este de El Escorial.

En estos tiempos en que los mapas tradicionales han quedado obsoletos pero no han llegado los nuevos, el mundo parece perplejo porque cada día amanece con nuevas noticias del tétrico panorama geopolítico que se está viviendo. En ese sentido, este proyecto tan loable sigue teniendo una vigencia extrema, en un planeta enlutado y estupefacto por guerras endémicas e interminables, destrucción y todo tipo de violencia ajena a los habituales tratados y acuerdos de convivencia internacional.

 La velada fue presentada de nuevo por la directora de esta propuesta Alondra de la Parra, que agradeció a los asistentes su fidelidad a Escena Escorial y al maestro Daniel Barenboim, a quien admira sin ambages desde su época de estudiante en Berlín.

A pesar de haber cancelado algunos conciertos, Barenboim acudió a la última cita estival de El Escorial que comenzó con la Inconclusa de Schubert, a veces denominada la primera sinfonía romántica debido a su énfasis en el impulso lírico dentro de la estructura dramática de la forma sonata clásica. Cuenta con una orquestación profética del movimiento romántico posterior, y dio la oportunidad al director y a la orquesta de preparar la intensidad y el clímax wagnerianos posteriores.

Delicada, luminosa, las cuerdas y los vientos a menudo exudan una especie de sentimiento elegíaco, melancólico, que engarza a la perfección con el programa completo elegido para este concierto: una cierta nostalgia, una tristeza, un intento de algarabía sublimado que nunca eclosiona del todo.

A partir de los inquietantes compases iniciales, es evidente que éste no es el Schubert juvenil que antes había creado seis sinfonías ligeras. Hay una célebre melodía lírica presentada primero por los violonchelos y luego por los violines con un suave acompañamiento sincopado. Esto es interrumpido por un dramático grupo de cierre que alterna pesados sforzandi del tutti intercalados con pausas y variantes desarrolladas de la melodía en sol mayor, para cerrar la exposición. Las emociones, son, aquí, ambiguas y la formación cierra el segundo movimiento como previsto: in Ordnung y con pulcritud.

Al revisar la sinfonía en 1865, el crítico musical Eduard Hanslick escribió:

«...Después de unos compases introductorios... todo el movimiento es un dulce torrente de melodías, a pesar de un vigor y una genialidad tan cristalinos que se pueden ver. cada guijarro en el fondo. ¡Y por todas partes el mismo calor, el mismo sol dorado …Con unos pocos pasajes de trompeta, un breve solo de oboe o clarinete ocasional sobre la base de orquestación más simple y natural, Schubert logra efectos de sonido que ningún refinamiento de la instrumentación de Wagner jamás alcanza.»

Barenboim está considerado uno de los grandes intérpretes de Wagner, aparte de ser un eximio pianista, rivalizar en la práctica de la tradición musical germánica, participar de situaciones algunas veces complicadas como sus relaciones con Israel, sus músicos (muchos destacaron su carácter dictatorial e inflexible, áspero al frente de las orquestas) o tomar partido por las causas que parecen perdidas, su vida artística y personal está cuajada de situaciones que solo podían sucederle a él, de recuerdos mágicos (varias patrias, cuatro pasaportes) y no tanto, de esfuerzo, de trabajo, de implicación en la música como forma de vida y de estar en el mundo.

Así pues, y a pesar de la enorme paradoja de que un director judío interprete a Wagner, conocido y confeso antijudío hasta condensar este pensamiento en la escritura y lo lleve a Israel con el consiguiente revuelo local su Wagner (Tristán e Isolda aquí), sigue explorando el amor y la muerte a través de una tensión armónica suspendida y en el aire, hipnótica. Tenues los golpes de arco, los pizzicati subrayados con ternura, la relajación de los trazos, percibidos alados pero genuinos, la precisión de metales y maderas, la percusión, las 2 arpas. La orquesta, ligeramente cambiada de distribución: con los contrabajos cerca de los metales, y las arpas, detrás de las cuerdas, a la derecha.

Como escribiera un experto, con talento, “Tristán e Isolda: Preludio y Muerte de amor (Vorspiel und Liebestod) marca un punto de inflexión en la historia de la música occidental debido a su revolucionario uso de la armonía cromática y el célebre "acorde de Tristán". El Preludio introduce al oyente en un estado de deseo perpetuo e insatisfecho que nunca se resuelve armónicamente... La tensión acumulada a lo largo del drama se libera finalmente en la Muerte de amor (Liebestod), donde la música asciende hacia una gloriosa disolución mística, uniendo de forma inseparable los conceptos de amor absoluto (Liebe) y muerte (Tod). Dirigida por Barenboim, un consumado experto wagneriano, la pieza sirve como puente ideal hacia la densidad emocional del romanticismo germánico”.

Schumann, en la segunda parte, dibujó con su Renana guiños sonoros a la atmósfera de la catedral de Colonia, onírica. Fue escrita a finales de 1850 y la obra la compuso reflejando su fascinación por el paisaje y la cultura de la ribera del Rhin. Pensada excepcionalmente en cinco movimientos, siempre están presentes las referencias a las danzas populares alemanas que fluyen como un manantial a lo largo de la sinfonía.

Las actuaciones y grabaciones de Barenboim cuentan con una gran profundidad emocional aunque en el presente, su fragilidad física revela otra concepción e instinto en la cartografía de los tempi y la “gravitas”. Persisten sin embargo, su fraseo natural y y una paleta plena de colores.

Aunque dirigió sentado, entrando y saliendo del escenario con pasos pequeños, saludando a menudo a sus dos primeros violines (el concertino es su hijo), Barenboim no perdió su capacidad de comunicar con el público, con un sentido del humor particular (muy judío). Señaló con advertencias corporales las toses, los aplausos entre los movimientos y el comportamiento general del público habitual en nuestras salas de conciertos, poco perfeccionista.

Antes de retirarse después de la primera parte, en los aplausos, hizo un gesto visible con la mano, como diciendo “¡aplaudan más!”. Dirigió con partitura (grande, en papel), una batuta pequeña y otorgando prioridad a una mano izquierda que indicaba con claridad sus intenciones con el repertorio. El rostro y la mirada fueron elementos de ayuda suplementaria para desplegar el vínculo emocional y musical con su orquesta. Hubo elegancia y compenetración y fraternidad entre todos. Ese juego consentido de afectos se trasladó a buena parte del público que al final ovacionó al maestro y a su Diván. No hubo propinas, pero sí dos ramos de flores preciosos para el director: uno de una asistente de la audiencia y otra de Alondra de la parra, que el maestro atesoró yéndose hacia los camerinos.

Y ahora, como siempre, la “petite histoire”: en enero de 2015, el maestro Barenboim estuvo en La Caixa y recibió a un pequeño grupo de periodistas. Fue muy pocos días después del atentado de la redacción de Charlie Hebdo y otros terribles que sacudieron la entrada de la sociedad civil y política francesas.

Me pareció natural y necesario hacerle la pregunta que inundaba entonces los periódicos y las noticias: “¿Usted también es Charlie, Maestro?”. Por lo que fuera, inesperada o fuera de lugar, la pregunta lo irritó y me respondió mal, con un gesto airado. Le duró muy poco el enfado, se relajó, se sonrió y cuando íbamos hacia la salida se adelantó con rapidez y me empezó a susurrar, enlazándome por la espalda, el tango más conocido de la historia: “…Y aquel perrito compañero, que por tu ausencia no comía, al verme solo, el otro día, también me dejó”. Era La Cumparsita, el himno rioplatense que Carlos Gardel, como piensan muchos, “cada día canta mejor”. Sic. Mítico.

Alicia Perris

Fotos: Julio Serrano

jueves, 17 de septiembre de 2026

EL THYSSEN-BORNEMISZA INAUGURA ETAPA: DONACIÓN HISTÓRICA DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE LA COLECCIÓN TBA21

 Impulsa su expansión a un nuevo espacio donde confluyen arte contemporáneo, ecología y participación ciudadana


        Ampliación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Un nuevo espacio de titularidad pública abrirá sus puertas en el antiguo Palacio del Hielo y del Automóvil de Madrid (ubicado en la calle Duque de Medinaceli), como extensión del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Estará dedicado al arte contemporáneo y ampliará la capacidad del museo en materia de educación, investigación, conservación y participación del público

          Una donación para la ciudadanía. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, reconocido por una colección única que abarca casi ocho siglos de arte, amplía sus fondos hacia el siglo XXI con la donación –sin contraprestación económica ni retorno privado de ningún tipo– de una parte muy sustancial de la Colección TBA21


          Qué es la Colección TBA21. Construida a lo largo de veinte años por Francesca Thyssen-Bornemisza a través de su fundación TBA21, reúne obras maestras del arte contemporáneo internacional y es reconocida a nivel mundial por su calidad y su papel pionero en abordar las urgencias ecológicas y la transformación social a través del arte

          Complementariedad. Su configuración, basada en el trabajo directo con los artistas mediante encargos curatoriales de gran envergadura y de escala museística, la diferencia de otras colecciones privadas. Se trata de una donación que complementa, no duplica, las colecciones de los museos nacionales

          Sin contraprestación económica. La donación suma al patrimonio público más de 180 obras, valoradas en cerca de 16 millones de euros, y va acompañada de un préstamo –también sin contraprestación económica– de otras casi 180 piezas de la Colección TBA21 valorado en 10 millones de euros. Considerando el préstamo libre de cargo y a largo plazo de obras históricas que Francesca Thyssen-Bornemisza ya mantiene con el museo –valorado en unos 70 millones–, el compromiso de TBA21 y de Francesca Thyssen-Bornemisza con el Estado español asciende, en total, a cerca de 100 millones de euros

          La cuarta generación de coleccionistas. Con esta donación, la familia Thyssen-Bornemisza prolonga su vocación coleccionista hasta la cuarta generación, con Francesca, Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza abriendo el camino hacia futuras generaciones

          Contribuyendo a una nueva infraestructura cultural pública. Con el proyecto de ampliación del museo, el Estado rehabilitará un edificio de titularidad pública, en desuso desde hace décadas, para reintegrarlo en la vida cultural de la ciudad

          Un proyecto para la ciudadanía, abierto al barrio, no centrado en el turismo. La extensión del museo en el espacio del Palacio de Hielo ofrecerá lugares de encuentro y participación ciudadana con una programación en torno a los grandes retos de nuestro presente

          Infraestructura compartida. El nuevo centro albergará también la sede en Madrid del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo

          Calendario. Un concurso internacional de arquitectura se convocará a principios de 2027 y la reapertura del edificio está prevista para 2031

miércoles, 16 de septiembre de 2026

MUSÉE D’ORSAY. AUGUSTE BARTHOLDI, LA LIBERTÉ ECLAIRANT LE MONDE. DU BOHÈME AU BOBO. LA BOHÈME ARTISTE À PARIS, PIERRE BÉGUIN

Du 15 septembre 2026 au 31 janvier 2027

Albert Fernique (1841-1898)

La Statue de la Liberté montée dans les ateliers Gaget, Gauthier & Cie, 1884

Donation de Jeanne Émilie Bartholdi, 1907, 2P14/117

© Musée Bartholdi / C. Kempf

Du 15 septembre 2026 au 31 janvier 2027 le musée d’Orsay consacre une exposition ainsi qu’une expérience immersive en réalité virtuelle à Auguste Bartholdi, figure majeure de la sculpture française du XIXe siècle et auteur d’œuvres emblématiques, ainsi qu'à son chef d'œuvre « La Liberté éclairant le monde ». 

Conçue comme un cadeau de la France aux États-Unis et destinée initialement à commémorer le centenaire de l’indépendance américaine en 1876, la statue est finalement inaugurée dix ans plus tard, en 1886. Entre-temps, Bartholdi et ses soutiens ont dû faire preuve d’imagination, d’audace et de ténacité pour concevoir, promouvoir et construire ce qui était alors la plus grande statue du monde (46 m de haut, 93 m avec son piédestal).

Organisée en partenariat avec le musée Bartholdi de la ville de Colmar, l’exposition retrace le parcours d’Auguste Bartholdi, sculpteur alsacien au tempérament visionnaire, dont l’ambition monumentale s’affirme dès ses premiers projets et se nourrit profondément des bouleversements politiques de son époque. 

Elle explore la naissance de la Statue de la Liberté, dérivée d’un projet à l’origine pour le canal de Suez, puis transformée en une figure allégorique célébrant l’indépendance américaine. L’idée, portée par l’Union franco-américaine, prend forme à travers les voyages de Bartholdi aux États-Unis et la mobilisation exceptionnelle pour réunir les fonds nécessaires. 

L’image de la statue se diffuse largement avant même son achèvement, grâce à de nombreux articles publiés dans la presse illustrée et à la présentation d’éléments à grandeur réelle durant les expositions universelles de 1876 et 1878.

Les étapes de construction illustrent l’union de l’art et de l’ingénierie, depuis les choix techniques imaginés par Viollet-le-Duc puis concrétisés par Gustave Eiffel, jusqu’au martelage du cuivre dans les ateliers parisiens et au montage complet de la statue. 

Le parcours se conclut avec le transport vers New York, l’achèvement du piédestal et l’inauguration le 28 octobre 1886, qui impose immédiatement La Liberté éclairant le monde comme symbole majeur et universel.

Emblématique des idéaux de son époque, la Statue de la Liberté témoigne d’une indéfectible foi dans le progrès, aussi bien humain que technique, et dans des valeurs universelles auxquelles l’art peut donner une forme intelligible. 

L’exposition se donne comme objectif de faire comprendre aux visiteurs les choix artistiques, idéologiques, économiques et technologiques qui ont permis la réalisation de ce projet hors du commun.

Commissariat

François Blanchetière, conservateur en chef Sculpture et Architecture, musée d’Orsay ;

Juliette Chevée, directrice et conservatrice, musée Bartholdi, Colmar.

https://www.musee-orsay.fr/fr/programme/agenda/expositions/auguste-bartholdi-la-liberte-eclairant-le-monde


L'univers fascinant de la bohème, à la fois courant culturel, sensibilité sociale et style de vie.

Depuis l’agitation des romantiques chevelus jusqu’à l’effervescence des caves Rive gauche, Pierre Béguin retrace cent trente ans de la bohème artistique à Paris. L’ouvrage explore une marginalité qui ne reconnaît de valeur qu’à la fête, à la blague, à l’ivresse et aux amours libres. 

Une commune détestation du conformisme bourgeois réunit ces rebelles, dont la vie se joue, selon l’expression de Balzac, « en dessous de la fortune mais au-dessus du destin ». De Murger à Picasso, de Verlaine à Modigliani, de Carco à Brassens, de Montmartre au Quartier latin, sous la plume de Pierre Béguin, toute une mythologie prend forme à travers ces existences hors du commun, ces marginaux de génie partageant leur misère et leur talent. 

Et aujourd’hui, que reste-t-il de la bohème dans le bobo, le bourgeois-bohème, pétri de contradictions, marqué tout à la fois par le goût de l’aisance financière et le refus de certaines conventions ?

 

Éditions Imago - ISBN : 9782380891744

 

 

BRU ZANE, ZAMPA, CD E ANCHE SINFONIA DRAMMATICA ORCHESTRA NAZIONALE DELLA RAI, ROBERT TREVIÑO. CD

 

AND ALSO

Conductor Robert Trevino's second album release of orchestral music by Ottorino Respighi (1879-1936) together with the Orchestra Sinfonica Nazionale della RAI features Respighi's massive orchestral masterpiece, the Sinfonia Drammatica. Respighi's Sinfonia Drammatica is a large, Straussian symphony with a duration of more than 60 minutes. 

Various commentators have pointed out similarities with Cesar Franck's Symphony in D minor, especially in terms of its cyclic structure, while echoes of Richard Strauss and Rimsky-Korsakov can be heard off and on throughout the piece, not only in the handling of the orchestra but also in the contours of some of the melodic lines. And while Wagner is not generally considered one of Respighi's main sources of inspiration, the German composer's influence can be sensed.

1. Allegro energico - RAI National Symphony Orchestra/Treviño, Robert

2. Andante sostenuto, con grande espressione - RAI National Symphony Orchestra/Treviño, Robert

3. Allegro impetuoso - RAI National Symphony Orchestra/Treviño, Robert

MAVERICK KINGS THREE VISIONARY PHARAOHS OF EGYPT’S GOLDEN AGE. MFA BOSTON

September 6–December 6, 2026

“The exhibition is a revelation”

The Boston Globe

Spanning 1550 to 1292 BCE, the 18th Dynasty, known as ancient Egypt’s “golden age,” was marked by great societal and artistic change. Initiating these developments, Egypt’s mighty pharaohs patronized artists, architects, and craftspeople, who in turn produced distinctive portraits, impressive buildings, and art with a recognizable style. 

This exhibition focuses on three celebrated rulers of the 18th Dynasty: Hatshepsut, Amenhotep III, and Akhenaten. All members of the same family, each was a maverick who understood the power of images and used them effectively to advance their agendas during their long reigns.

One of ancient Egypt’s few female pharaohs, Hatshepsut (reigned about 1473–1458 BCE) founded the 18th-Dynasty artistic style. She built impressive temples furnished with statues and obelisks bearing her likeness as king, yet she received no credit for her achievements. Years after her death, for reasons still not clear, Hatshepsut’s images were smashed and her name was erased from history, only to be rediscovered by modern Egyptologists. 

Amenhotep III (reigned about 1390–1352 BCE) was one of Egypt’s most successful rulers; sculpture portraits characteristic of his reign have radiant faces suffused with satisfaction and well-being. Akhenaten (reigned about 1352–1336 BCE), son of Amenhotep III, sought to change Egypt’s religion to worship of a single deity, the Aten, represented by the disk of the sun. Artists depicted him and his queen, Nefertiti, with distinctive body proportions: narrow shoulders, slender high waists, faces with long chins, and elongated skulls.

Drawing primarily from the MFA’s extensive collection of ancient Egyptian art, one of the largest and most important in the world, “Maverick Kings” explores the lives and legacies of these dynamic monarchs through their art and own words. 

Visitors can see major monuments to Hatshepsut, including the only royal sarcophagus from the 18th Dynasty outside of Egypt; large statues of deities in animal form, a style characteristic of Amenhotep III’s reign, such as a nearly six-foot-tall statue of a falcon; and a sculpted portrait of Akhenaten’s son, Tutankhamen (reigned about 1332–1323 BCE), who restored the cults of the old gods. 

Together these objects reveal how, just as we fashion public personas for our own ends today, these three pharaohs created and used their own images to achieve and retain political power. The exhibition also includes objects on loan from the Metropolitan Museum of Art in New York, the Egyptian Museum in Berlin, the Cleveland Museum of Art, and the Kimbell Art Museum in Fort Worth, Texas. 

It ends with contemporary art by Awol Erizku and others that exemplifies the perennial influence and appeal of ancient Egyptian imagery.

https://www.mfa.org/exhibition/maverick-kings

UNE PLONGÉE FASCINANTE À LA DÉCOUVERTE D'UN ART DU TROMPE-L'OEIL EN CORÉE, MUSÉE GUIMET, PARIS


À quoi peut servir une bibliothèque lorsque le temps manque pour lireš? À l’heure où le savoir circule sur les écrans, s’évader par la lecture devient parfois un luxe et la bibliothèque est alors souvent plus regardée que pratiquée.

Ce dilemme n’est pas nouveau. Dans la Corée de la fin du 18e siècle, le roi Jeongjo (r. 1776-1800) y est déjà confronté. Pris par les a‹ffaires de l’État, n’ayant que peu le temps de lire, il passe commande aux artistes officiels de l’Académie royale de peinture de réaliser un paravent reprenant sa bibliothèque en trompe-l’oeil, pour rester proche de ses livres. Il trouve ainsi dans la contemplation de cette peinture un moyen de demeurer symboliquement entouré de ses livres : un trompe-l’œil prolongeant l’esprit du cabinet d’étude, stimulant la vertu, la curiosité et la conversation savante.

Les ambassades coréennes à Pékin jouent alors un rôle déterminant. Les envoyés de Joseon y découvrent les cabinets de trésors chinois, ainsi que l’art jésuite de la perspective, diffusé à la cour des Qing et dans les églises de la capitale impériale par les artistes européens. 

L’alliance entre l’accumulation érudite chinoise et le savoir-faire européen en matière de trompe-l’œil nourrit l’inventivité des peintres coréens, qui développent un usage singulier de la perspective, le chaekgeori.


Rapidement, ce nouvel art du livre et des objets se diffuse dans les palais, les demeures aristocratiques et les foyers provinciaux. Livres, porcelaines, bronzes archaïsants, instruments d’écriture ou objets venus de Chine, du Japon ou d’Occident s’y accumulent dans un jeu d’illusions optiques savamment maîtrisé. 

Loin des vanités européennes, ces bibliothèques peintes ne renvoient pas à des collections réelles, mais à un cabinet des désirs, à ce que l’on aspire à posséder un jour. À partir de la fin du 18e siècle, le livre perd sa valeur savante pour devenir décoratif  ; les perspectives se brisent, les formes se distordent, les animaux fantastiques apparaissent. 

La bibliothèque s’éloigne du réel pour rejoindre un univers à mi-chemin entre surréalisme, fauvisme et onirisme.

Pour la première fois au musée Guimet, une exposition redonne à ce mouvement pictural sa place centrale, loin de l’image folklorique ou purement décorative qui lui est trop souvent associée. 

Elle tisse des liens entre l’art jésuite et l’art coréen, montre l’impact des ambassades coréennes à la cour de Chine, notamment à travers un exceptionnel rouleau peint de plus de cinq mètres du 18e siècle présenté pour la première fois, et révèle la diffusion des codes de la perspective grâce à des œuvres provenant du Louvre et du Asian Civilisation Museum de Singapour. 

Elle démontre également que la Corée du Joseon était tout l’inverse d’un « royaume ermite » mais un pays ouvert, curieux, en dialogue constant avec le monde.

Commissariat :

Dr. Arnaud Bertrand, conservateur des collections  Corée – Chine ancienne au musée Guimet

https://www.guimet.fr/fr/expositions/le-savoir-en-trompe-loeil-coree-18e-20e-s


A VILLA VERDI GIULI RICUCE CON IL MAESTRO RICCARDO MUTI: "PRESTO SI VEDRANNO I CANTIERI"

 Il maestro ringrazia: "La presenza di tre ministri è un bel segnale"

Tre ministri in prima fila per ricucire e rassicurare Riccardo Muti sul futuro di Villa Verdi, la storica dimora di Villanova di Sant'Agata sull'Arda, nelle campagne tra Piacenza e Parma, rilevata dallo Stato, ma ancora in una condizione di degrado che non ne consente la fruizione. E Muti, dopo l'affondo del pomeriggio sull'inerzia degli esecutivi del passato, di ogni colore politico, alla serata cambia registro e ringrazia: "E' un bel segnale la vostra presenza qui".

   Può dirsi raggiunto l'obiettivo dell'iniziativa del direttore d'orchestra, un incontro musicale a inviti di fronte a meno di cento persone. 

L'idea era sottolineare attraverso le arie verdiane, fatte risuonare nel luogo dove sono nate, l'importanza di custodire la casa del compositore di Busseto.

"Tra un po' inizieranno a vedersi i cantieri. Il ministero della Cultura ha stanziato circa 20 milioni tra acquisizione e esproprio di Villa Verdi dal settembre 2024, quando mi sono insediato, a oggi, compresi diversi milioni per restauri, rigenerazione e dell'edificio e del giardino. 

Ora, ottenute tutte le controfirme dopo il mio decreto ministeriale, finalmente Villa Verdi comincerà ad essere rigenerata completamente", ha detto il ministro della Cultura Alessandro Giuli ai giornalisti, citando poi il sopralluogo col collega ministro per gli Affari europei, il piacentino Tommaso Foti, anche lui presente alla serata, insieme al titolare del Turismo, Gianmarco Mazzi: "Ricordo - ha detto quest'ultimo - che noi siamo stati il governo che ha acquistato Villa Verdi. Stiamo lavorando e la dimostrazione è che questa sera ci sono qua tre ministri intorno a Riccardo Muti.

Lui si riferiva ai governi precedenti al nostro, perché il nostro invece è un governo che è il primo governo che si impegna su Villa Verdi e su tutto il sistema Verdi".

    La figura di Giuseppe Verdi, ha detto Muti, prima di sedersi al piano e accompagnare, in acustico, i brani culminati nel poco conosciuto "Notturno" e nel Requiem finale registrato e diffuso dalle finestre della casa, è universale. Ma anche indissolubilmente legata alla sua terra di origine.

    Per questo ha fortemente voluto suonare davanti alla facciata della villa, dove sono evidenti crepe e parti di intonaco staccate o annerite, nel giardino da poco ripulito dalle erbacce, con la strada provinciale che scorre davanti, mescolare musica classica con odori e suoni della sera di fine estate nella campagna circostante.

"Verdi si sentiva profondamente un contadino, si alzava al mattino alle 5, girava per i campi, osservava gli agricoltori, qualche volta anche nascondendosi dietro gli alberi per vedere se facevano il lavoro bene o come voleva lui. La meticolosità, l'amore per i fiori, per i frutti, per gli alberi, per la terra è la stessa meticolosità con cui scriveva le sue partiture", ha raccontato ancora Muti.

    "I lavori sono iniziati - ha detto alla fine - e questo è un segnale importante. Tornerò qui quando saranno finiti. Noi come avremo sempre bisogno di Verdi, come avremo sempre bisogno di Dante. C'è bisogno di questa terra, c'è bisogno dell'Italia".

https://www.ansa.it/amp/sito/notizie/cultura/2026/09/13/a-villa-verdi-giuli-ricuce-con-muti-presto-si-vedranno-i-cantieri_df1a17d7-7b05-4443-a532-934e66b729ae.html