Con veintidós años, Hara,
que estudiaba Administración de Empresas en Alemania, conoció el trabajo de
Henri Cartier-Bresson en España y decidió dedicarse a la fotografía. La ciudad
de Cuenca sería a partir de entonces uno de los lugares de su vida.
Aquellos comienzos fueron una etapa de asombro, aventura y
experimentación en la que, como escribe el propio Hara, “aprendió a
fotografiar”. Lo hizo recorriendo las calles de Cuenca, captando imágenes
mientras realizaba el servicio militar, y viajando por Yugoslavia, Londres o
España. Después vendría su colaboración en agencias y revistas y numerosos
proyectos de fotografía en color.
Esta muestra se organiza en colaboración con la Fundación
Caja Burgos.


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