Showcasing over 100 exceptional Flemish drawings from the
16th and 17th centuries.
From Pieter Bruegel’s remarkable print designs and
landscapes and Rubens’s first sketches to heartfelt friendship albums shared
between artists, this major exhibition presents drawings from many of the
Flemish masters, rarely seen in public.
The exhibition will show 120 drawings, with over 30 on
display for the first time, including some which have only recently been
discovered. These are some of the most exquisite drawings kept in Antwerp and
Oxford collections by famous artists such as Pieter Bruegel, Peter Paul Rubens,
Anthony van Dyck and Jacques Jordaens. The artworks will provide insights into
how these artists honed their drawing skills throughout their careers.
'Bruegel to Rubens' is a once-in-a-lifetime opportunity to
get close to these delicate and often intimate drawings and the objects they
inspired.
Apre le sue porte al pubblico Villa Bonaparte, sede
dell’Ambasciata di Francia presso la Santa Sede.
Uno dei più celebri “luoghi segreti” di Roma, la Villa fu
così descritta dalla scrittrice Lady Sydney Morgan, in viaggio a Roma nel 1820:
“Di tutte le ville che possiede la famiglia Borghese, una
sola offre il fascino inglese, l´eleganza francese e il gusto italiano
coniugati nella maniera più felice: la Villa Paolina Bonaparte“.
AND ALSO...
Bychkov to step down from Czech Philharmonic post in 2028
04/18/2024
Semyon Bychkov will step down from his position as principal conductor of the Czech Philharmonic Orchestra in 2028.
The 77-year-old Russian-born American has led the orchestra since 2018, when he replaced the late Jiří Bělohlávek and became the fourth foreign chief conductor of Czechia’s most important classical ensemble since 1989.
The general director of the Czech Philharmonic, David Mareček, said on Thursday that the orchestra had experienced unprecedented artistic growth under Mr. Bychkov's leadership.
Will Smith made a surprise appearance onstage at the final
day of Coachella Weekend one. The 55-year-old actor performed ‘Men in Black’
from his hit 1997 movie of the same name alongside J Balvin during the
Colombian singer’s Sunday set.
Sapevi al Teatro Regio sta per
arrivare l’opera giovanile che ha lanciato la carriera musicale di Giacomo
Puccini? Il regista Pier Francesco Maestrini ti svela alcune curiosità su
quest’opera e ti spiega perché non puoi perderti Le Villi, in scena dal 19 al
26 aprile.
Una giovane col cuore infranto si
trasforma in una villi, leggendaria creatura maligna sovrannaturale, per
vendicarsi dell’amante infedele: lo costringe dunque a partecipare a una danza
infernale che lo lascerà senza vita. Questa è, in sintesi, Le villi, l’opera
con cui Puccini esordì facendosi notare per l’intensità delle melodie e la
forza della scrittura sinfonica.
Ideata inizialmente come un atto
unico, pochi mesi dopo il debutto l’opera fu riveduta dall’autore in una
versione ampliata, con nuove arie e un nuovo intermezzo orchestrale, che
debuttò proprio al Regio nel 1884. Il pubblico apprezzò l’abile combinazione di
tradizione italiana ed elementi wagneriani e l’accolse in trionfo. Per la prima
volta dopo quel clamoroso successo, Le villi viene riproposta nel nostro
Teatro, con la conduzione di Riccardo Frizza, specialista del repertorio
operistico italiano.
La nuova produzione è curata da
Pier Francesco Maestrini, animato dal desiderio di esplorare il mondo
ultramondano e demoniaco. Il regista parte da un presupposto: non deve trarre
in inganno che il compositore si sia ispirato al balletto Giselle di Adolphe
Adam per comporre l’opera-ballo Le villi, perché nella musica Puccini riversa
tutta la sua irruenza giovanile con l’intento, non mediato dalla prudenza della
maturità, di scioccare lo spettatore.
Con motivo del centenario de la muerte de Franz Kafka,
la revista cultural Turia ha preparado un número monográfico que
contiene textos y colaboraciones de autores nacionales e internacionales. Lo
más destacado es el artículo inédito de la escritora austriaca Elfriede
Jelinek, premio nobel de literatura.
Además, el
monográfico cuenta con aportaciones del gran experto en la obra de Kafka Reiner
Stach; escritores como Leopold Federmair, Luis Landero o Gonzalo Hidalgo Bayal;
traductores como Carlos Fortea o Adan Kovacsis; y críticos literarios como
Ignacio Echeverría.
La publicación ha sido coordinada por Isabel Hernández,
catedrática de Filología Alemana y Eslava de la Universidad Complutense de
Madrid, con el apoyo del Foro Cultural de Austria.
La presentación tuvo lugar el 16 de abril a las 18:30 h en
el salón de actos de la Biblioteca Nacional y en ella participaron la
escritora Marta Sanz, junto con algunos representantes de las instituciones que
apoyan la revista.
Al finalizar el acto se obsequió a los asistentes con un ejemplar. La entrada fue libre hasta completar el aforo.
El acto lo cerró cumplidamente el Excmo. Embajador de Austria en España y Andorra,Enno Drofenik, que, brevemente supo resumir de una manera muy clara, la figura de Kafka, sus características personales y la importancia que tienen para las culturas de varios países, ya que había nacido en Bohemia, antiguo territorio del Imperio Austro-Húngaro, escribía en un alemán peculiar, era judío y dio nacimiento a una renovación de la literatura universal.
AUDIO DE LA PRESENTACIÓN, SELECCIÓN DE INTERVENCIONES
Einstein On The Beach (Einstein en la playa) es la primera y
más famosa ópera del minimalismo, que irrumpió en el género con una experiencia
escénica y musical radicalmente nueva. Su estreno en 1976 causó sensación y su
impacto no disminuyó desde entonces, algo que pudo comprobarse con el éxito de
esta versión creada para el Teatro Colón en 2023, con Martín Bauer liderando un
“dream-team” creativo. Tres narradores e intérpretes, una docena de
bailarines,una soprano solista, un coro
y un ensamble amplificados y los equipos de cine y de ópera despliegan un
verdadero “tour de force” de más de tres horas sin interrupciones.
La repetición al poder
Por Rodolfo Biscia
Einstein on the Beach logró redefinir las convenciones del
teatro musical hasta volverlo casi irreconocible. La coreografía de Lucinda
Childs se acoplaba al trance sonoro que proponía Philip Glass y al abordaje que
Bob Wilson desplegaba mediante el vestuario, la escenografía, la iluminación, y
la economía expresiva de movimientos y gestos.
La obra exhibe poco en común con lo que identificamos como
una “ópera”. Los actores monologan, los bailarines ejecutan coreografías muy
austeras, y los intérpretes vocales cantan una letanía de números o el nombre
de las notas que profieren. Glass recurre a los instrumentos electrónicos,
prescinde de las voces impostadas de gran proyección, y recurre a la
amplificación vocal e instrumental.
Aunque todo gira en torno a la figura de Albert Einstein
sólo se asoma en calidad de ícono histórico, deambulando en contextos afines o
incongruentes: de un tren a una nave espacial, pasando por un tribunal que de
manera surreal puede alojar una cama o convertirse en una prisión. Inútil
buscar precisiones biográficas, o una trama o libreto en sentido habitual.
Lo redundante y lo inesperado
El minimalismo musical suele disponer conjuntos de
instrumentistas e intérpretes a la manera de una “instalación sonora”, y a
menudo aspira a la literalidad del sentido, antes que a toda evocación
simbólica o programática. Se circunscribe a un material melódico limitado y a
una pulsación rítmica constante, y propone un inesperado retorno a la
consonancia y el diatonismo. El rasgo más notorio de esta música es, al fin y
al cabo, la presencia de la repetición como elemento estructurante.
Las escenas se suceden ceremoniosamente, construidas
mediante progresiones armónicas sencillísimas o módulos aditivos –o
sustractivos– repetidos con exasperación (los detractores dirán: hasta la
náusea). Aunque siempre escuchamos los mismos patrones y matrices, no dejan de
ser objeto de una transformación incesante.
Entre otras cosas, esta organización novedosa del discurso
musical supuso una reacción frente a las complejidades de la estética serial de
posguerra. Una idea fundamental en la construcción de una serie dodecafónica es
la de que no se repita, bajo ningún concepto, ninguna de sus doce notas antes
de que todas ya hayan aparecido, de manera simultánea o sucesiva. La oposición
de principios es evidente: mientras que el serialismo elude la repetición, el
minimalismo la celebra, con goce y compulsión.
A pesar de su aparente simplicidad, esta corriente
representaría una ruptura mayor con la tradición que la que produjo el
serialismo dodecafónico. El minimalismo habría logrado poner en crisis el
equilibrio usual entre la identidad y la diferencia: ese balance entre lo
redundante y lo inesperado que caracteriza buena parte de la música a la que se
considera valiosa.
La paradoja es que, al entronizar la repetición, esta
propuesta acaba exigiendo más del oyente aun cuando parezca exigirle menos. En
otras palabras, demanda un aumento de la sensibilidad ante los cambios en un
contexto de redundancia extrema.
Al igual que otras piezas mayores de esta tendencia musical,
la obra desafía a agudizar la percepción. Puede que, para el oído atento,
discretas transiciones a veces se agiganten como cambios radicales: en esos
umbrales habrá que buscar las epifanías que el minimalismo –mínimamente–
promete.