miércoles, 28 de enero de 2026

BENJAMIN BERNHEIM, REVELACIÓN EN EL CICLO DEL LIED LA ZARZUELA: GRAN CONCIERTO

XXXII CICLO DE LIED. RECITAL 04 | TEATRO DE LA ZARZUELA | LUNES 26/01/26

Benjamin Bernheim TENOR *

Borja Mariño PIANO *


* PRESENTACIÓN EN EL CICLO DE LIED

PROGRAMA

PRIMERA PARTE

CHARLES GOUNOD (1818-1893)

L’absent, CG 327 (1876). Texto de Charles Gounod

REYNALDO HAHN (1874-1947)

De Sept chansons grises. IRH 16 (1887-1890). Texto de Paul Verlaine

5. L’heure exquise

ERNEST CHAUSSON (1855-1899)

Poème de l’amour et de la mer, op. 19 (1882-1890). Textos de Maurice Bouchor

1. La fleur des eaux

2. Interlude

3. La mort de l’amour

SEGUNDA PARTE

HECTOR BERLIOZ (1803-1869)

De Les nuits d’été, op. 7 (1840-1841). Textos de Théophile Gautier

1. Villanelle

2. Le spectre de la rose

3. Sur les lagunes

6. L’île inconnue

HENRI DUPARC (1848-1933)

L’invitation au voyage, IHD 10 (ca. 1870). Texto de Charles Baudelaire

Chanson triste, IHD 4 (1868). Texto de Jean lahor

Phidylé, IHD 14 (1882). Texto de Leconte de Lisle

FEDERICO MOMPOU (1893-1987)

De Combat del somni (1942-1951). Texto de Josep Janés

1. Damunt de tu, només les flors

JOAQUÍN TURINA (1882-1949)

De Poema en forma de canciones, op. 19 (1918). Texto de Ramón de Campoamor

4. Los dos miedos

ALBERTO GINASTERA (1916-1983)

Canción al árbol del olvido, op. 3, n.º 2 (1938). Texto de Fernán Silva Valdés

Benjamin Bernheim, tenor lírico francés, es un artista habitual en los principales teatros de ópera del mundo, como la Ópera Nacional de París, la Metropolitan Opera, la Staatsoper de Viena y la de Berlín, el Teatro alla Scala de Milán y la Royal Opera House de Londres, donde interpreta a protagonistas del universo romántico.

Tuvo una actuación estremecedora en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de París de 2024, así como en la reapertura de la Catedral de Notre Dame en la capital. Bernheim publicó su primer álbum de canciones en solitario, Douce France. Mélodies & chansons y fue nombrado recientemente cantante masculino del año en los Premios Opus Klassik 2025.

En relación con lo concertístico, ha visitado los escenarios del Festival de Salzburgo, la Ópera Nacional de Burdeos, La Grange au Lac en Évian, la Ópera de Zúrich, el Festival de Verbier, la Ópera Nacional del Rin y el Théâtre des Champs Elysées, entre otros y es la primera vez que participa en el Ciclo de Lied. Con un repertorio con el que a menudo se lucieron en el teatro de La Zarzuela, voces maravillosas como las de José Van Dam, Karita Matila, Marie-Nicole Lémieux, Gerald Finley o Felicity Lott, Philippe Jaroussky, entre otros muchos artistas de bandera. 

Aunque la sala no estaba al completo, había mucha expectación por parte de los presentes que no se vio defraudada, ya que aplaudieron incluso entre canciones y mucho al final después de los dos “encore”.

En cuanto a su acompañante, que no es el habitual, Borja Mariño (Vigo, 1982) desarrolla su carrera entre la composición y la interpretación. Especializado en acompañamiento vocal y correpetición de ópera, ha trabajado en los principales teatros españoles En paralelo, cultiva una activa labor como compositor. También Borja Mariño participa por primera vez en el Ciclo de Lied.

La velada se abrió con L’absent, de Charles Gounod, música y texto, publicada en 1876 bajo el título de mélodie.  Es una composición ardiente pero contenida, bella y expresiva, como casi todos los grandes temas que recorre la mélodie française: la nostalgia, la angustia, el enamoramiento, la pérdida, la sensibilidad hacia la naturaleza, los paraísos perdidos, la ensoñación, a veces natural, a veces orientada por la compañía del consumo de sustancias (el alcohol, la absenta, por ejemplo), lo que le permite además encuadrarse en las producciones de otras latitudes como la alemana. No se nos describe una geografía feliz, pero sí muy cautivadora.

Luego, L’heure exquise, de Reynaldo Hahn, nacido en Venezuela, aunque se educó y estableció en Francia, donde realizó toda su carrera; por cierto, durante su época de estudiante llegó a ser alumno de Gounod. L’heure exquise es una de sus canciones más celebradas. Forma parte de Chansons grises, un ciclo de siete canciones sobre poemas de Paul Verlaine que el compositor publicó en 1893, cuando contaba con tan solo diecinueve años. Probablemente L’heure exquise sea una de sus creaciones más celebradas.

Marcel Proust conoció a Hahn, del que sería amante, en un concierto en que se interpretaban las Chansons grises y el compositor poblaría, igual que muchos otros artistas y personajes famosos de la época de “À la recherche du temps perdu” y los libros que le siguieron, más o menos desdibujados en las descripciones, pero perfectamente reconocibles por todos en su época.

Ernest Chausson produjo su Poème de l’amour et de la mer entre 1882 y 1890. Música basada en los poemas de su amigo Maurice Bouchor elaborados en 1875 y fue dedicada a Henri Duparc, también amigo del anterior. Está pensada para solo dos partes vocales, La fleur des eaux y La mort de l’amour, separadas por un amplio número instrumental a modo de intermezzo, para lucimiento del acompañante al piano.

Luego de la pausa, Les nuits d’été, de Hector Berlioz, uno de los ciclos de canciones más importantes de todo el repertorio francés. Fue concebida originalmente para voz y piano y así se publicó en 1841. Bernheim incluyó para su actuación el Teatro de la Zarzuela, cuatro de las seis canciones del ciclo: Villanelle, Le spectre de la rose, Sur les lacunes y L’île inconnue. Les nuits d’été fue escrita para voz de soprano o de tenor, incluso de mezzo.

Henri Duparc, como su amigo Ernest Chausson, dice el autor de las notas al programa,” es uno de esos músicos franceses entre el Romanticismo y el impresionismo. Aunque frecuentó todo tipo de géneros musicales”. Las tres seleccionadas por Bernheim en el recital, que son, probablemente, sus creaciones más célebres. L’invitation au voyage, de 1870, sobre el poema homónimo de Charles Baudelaire incluido en Las flores del mal.

Como corolario de la velada, Bernheim ha elegido tres piezas de la tradición  musical hispanoamericana en catalán y en español, estas últimas tres canciones con una propuesta localista o de la narrativa particular que nos hermanan con Cataluña, España y Argentina.

Los cantantes franceses se han acercado al repertorio catalán, porque también tienen en Francia una zona que habla y vive en catalán, como otra en euskera o en lengua corsa. Federico Mompou, compositor único, aparece en la propuesta del Cilo de Lied, con Damunt de tu, només les flors, escrita y estrenada en 1942.

En lo que se refiere a Joaquín Turina es uno de los paradigmas del nacionalismo español, y su Poema en forma de canciones es uno de los grandes ciclos de canciones de nuestro patrimonio. Tiene también una parte instrumental, como introducción. Publicada en 1923 sobre textos de Ramón de Campoamor. El cantante francés ha seleccionado solo Los dos miedos, con una armonía a la francesa y un intenso perfume andaluz.

Cuando se piensa la música “clásica” de Sudamérica desde España o Europa, a menudo surgen rápidamente tres compositores: el brasileño Heitor Villa-Lobos (con sus seductoras Bachianas brasileiras, llenas de evocaciones) y los argentinos Alberto Ginastera y Carlos Guastavino.

Posiblemente la más universal y la que más mundo ha recorrido de Ginastera, escrita a partir del texto del poeta uruguayo Fernán Silva Valdés, sea su Canción al árbol del olvido, estrenada en 1939. Es la primera de sus Dos canciones, op. 3., una joyita que destaca las pasiones humanas: promesas, ilusiones y frustración final, resignación, de pequeño formato, en un autor que dio grandes producciones como los ballets Estancia y Panambí o las óperas Bomarzo, Don Rodrigo o Beatrix Cenci.

De traje oscuro, como su compañero Mariño, Berheim tiene una excelente presencia física en escena, aunque no dio mucho lugar a explayarse en ese sentido, ya que, se esforzó en mirar al centro de la sala, proyectando una voz pletórica, joven, fresca, con armónicos. Luego de confesar que “no hablo español, pero estoy encantado de estar aquí”, se presentó al público en inglés (curiosa costumbre de los últimos años de los franceses, que abandonan la lengua de Molière por la de Shakespeare, sin darse cuenta de que así contribuyen al ostracismo de un idioma precioso y de excelencia, con una cultura inmensa y de peso).

En su descargo, habría que señalar que Berheim despliega una excelente línea de canto y fiato y presencia de algunos falsetes para lucir los agudos, aunque Berheim también posee graves audibles y lucidos. Ante la insistencia del público, dos propinas inesperadas tal vez, por el género, diferente y la enjundia de su ejecución: Pourquoi me réveiller.? del Werther de Massenet y el Lucevan le stelle de la Tosca de Puccini.

Perfecta comprensión y feeling con el pianista, Borja Mariño, conocido intérprete y acompañante que tal vez en esta ocasión, por momentos, podría haber sonado meno forte, aunque no le hiciera falta al tenor esa delicadeza para hacerse oír. Fuera, la noche, gélida, siguió ritmando con un cielo cerrado, los sinsabores y lamentos románticos a los que el Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela, cada vez mejor programado y ejecutado, tiene acostumbrado al público de Madrid. Es un lujo.

Alicia Perris

Fotos, Elvira Megías

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