lunes, 6 de julio de 2026

LA EXPOSICIÓN CAYETANA DE ALBA, SE EXHIBE EN EL PALACIO DE LAS DUEÑAS DE SEVILLA, IMPONENTE, MUY BELLA

 


RETRATO (Campos de Castilla, Antonio Machado)

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

El Palacio de Las Dueñas es un edificio situado en la ciudad de Sevilla, Andalucía, España, que pertenece a la casa de Alba. Fue construido en el siglo XV y reformado entre finales de este siglo y principios del XVI en estilo gótico-mudéjar y renacentista. Alberga una gran colección de pintura, escultura y artes decorativas de entre los siglos XVI y XX. Por su valor histórico y artístico, fue declarado bien de interés cultural en 1931.


En él nació el poeta Antonio Machado en 1875. Fue la casa en la ciudad de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba de Tormes y la preferida de las varias que poseía en el país. Ella celebró en este palacio el convite de su boda de 1947 y su boda de 2011 y falleció en él, en 2014. En 2016 Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XIX y actual duque de Alba de Tormes, autorizó las visitas al palacio.

Después de pasar por varias manos aristocráticas y diversos periodos históricos, la heredera del palacio, Antonia Enríquez de Ribera, marquesa de Villanueva del Río, se casó el 9 de febrero de 1612 con Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza, IV duque de Alba de Tormes. 

Tras esto, este monumento histórico ha pasado a ser de la casa de Alba que también ha residido habitualmente en el Palacio de Liria de Madrid, finalizado en 1779. La portada del Palacio de las Dueñas fue construida por el XII duque de Alba, cuando se encontraba en Sevilla en 1771. En ella se encuentra su escudo.

En el siglo XIX, Jacobo Fitz-James Stuart y Ventimiglia, XV duque de Alba, quien residía mayormente en el extranjero, dividió el palacio en apartamentos y lo alquiló a unas doce familias, una de las cuales era la del escritor Antonio Machado, de modo que él nació en este edificio.

Hacia 1885 comenzaron las obras de restauración, que continuaron en el siglo XX con Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba y X duque de Berwick, María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba y XI duquesa de Berwick, realizó nuevas obras de restauración y mantenimiento y también reconstruyó el Palacio de Liria de Madrid.

En 2016 Carlos Fitz-James Stuart permitió las visitas turísticas al palacio, como la del 21 de enero de 2024 durante la cual el palacio fue visitado por la política estadounidense Hillary Clinton en compañía del presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla y de la duquesa de Montoro, Eugenia Martínez de Irujo.

El palacio ocupa una superficie de 9000 metros cuadrados, de los cuales unas dos terceras partes están construidas. Cuenta con varios salones, una capilla y una gran colección de obras de arte. Hay cuatro jardines, situados al norte, sur, este y noroeste, y dos patios, el principal y el Patio del Aceite. Uno de estos espacios es el jardín de los Limoneros.

Jacobo Fitz-James Stuart entre 1910 y 1920 tenía una gran colección arqueológica. En el apeadero se encuentran las siguientes esculturas: cabeza de fauno (siglo I a. C.), cabeza de Nerón (siglo III d. C.), cabeza de druso (siglo II d. C.), cabeza de Tiberio (siglo II d. C.), cabeza romana (siglo II d. C.), busto de general romano (siglo I a. C.), emperador Trajano (siglo I), busto del emperador Augusto togado (siglo II d. C.), Príapo (siglo II d. C.) y una Diana cazadora (siglo I a. C.) y dos tapices con el escudo del duque del siglo XVIII, además de cuatro reposteros de tela con el escudo del duque del siglo XIX. En la colección arqueológica del palacio también está un león ibero procedente de Olivares y la lápida fundacional de la torre de El Carpio. En el palacio hay además un carruaje usado por la XVIII duquesa de Alba en las Fiestas de Primavera y en su boda en 1947.

El patio principal Comparte los estándares del patio andaluz. La fuente tiene azulejos de los hermanos Pulido de entre 1530 y 1540 y los elementos pétreos centrales fueron renovados en 1571. Las columnas, de mármol blanco, fueron realizadas en un taller genovés hacia 1540.

En la Antecapilla se encuentran los siguientes cuadros: La coronación de espinas (José de Ribera, siglo XVII), Antonia de Haro y Guzmán (anónimo, siglo XVII), San Huberto (anónimo, siglo XVII), escenas de caza y pesca (anónimas, siglo XVIII), San Antonio de Padua y Santa Teresa de Jesús (Lucas Jordán, siglo XVII), El Descendimiento de Cristo (Aníbal Carracci, siglo XVI), Cardenal Íñigo López de Mendoza y Zúñiga (anónimo, siglo XVI), Sebastián I de Portugal (Sofonisba Anguissola, siglo XVI), Santa Genoveva (A. V. de Lislie, siglo XIX), La Anunciación (Baroccio de Urbino, siglo XVI) y Santas Justa y Rufina (réplica de un cuadro de Murillo, siglo XIX).

La Biblioteca tiene un artesonado mudéjar con pinturas de vegetales y escudos heráldicos y la escalera principal fue renovada en 1571 por el carpintero Martín Infante, con una importante colección de cuadros de firmas conocidas.

Sería excesivo seguir reseñando el recorrido por este palacio, lleno de historia, recuerdos, arte y sabor antiguos de la nobleza española y otras. 

Pero al menos habría que recordar que en el Salón Imperio hay un dibujo a la acuarela realizado por Jackie Kennedy de este mismo sitio, realizado en su visita de 1966, que también se subraya en la exposición actual sobre Cayetana. El cuadro tiene la siguiente dedicatoria: "Las Dueñas. Sala de estar de Eugenia que me encanta. Para Cayetana con amor de Jackie".

Al igual que el Palacio de Liria de Madrid, Las Dueñas alberga elementos relacionados con Eugenia de Montijo, perteneciente también a la Casa de Alba y Napoleón III. Especialmente cuadros relevantes y documentos valiosos. Como los del Salón Chino, donde hay dos láminas enmarcadas de la inauguración del Canal de Suez en 1869, a la que asistió Eugenia de Montijo, y que fue un proyecto francés participado por Lesseps, primo de la emperatriz.(Como curiosidad, cuando Luis Bonaparte, emperador de Francia le preguntó a Eugenia cómo podía llegar hasta ella, Eugenia le contestó" Por la capilla, señor"). Eran otros tiempos y otras gentes...

En la escalera principal y en el salón de baile hay copias de cuadros de Franz Xaver Winterhalter del siglo XIX, que también retrató a la reina Victoria y a Sissi como emperatriz de Austria. con Napoleón III y Eugenia de Montijo.

En el Salón Imperio hay un retrato de Eugenia de Montijo de autor anónimo del siglo XIX. En las caballerizas se conservan varios objetos de la emperatriz Eugenia: su silla de montar, de algodón, con bandas y borlas realizadas en un taller granadino, alforjas de cuero repujado con motivos mudéjares y un poncho mexicano.

El palacio conserva también una serie de objetos de artes decorativas de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX: maceteros, candelabros, sillas, sofás, mesas, cómodas, jarrones, espejos, etcétera, y relojes de los siglos XVIII al XX y además se conserva aquí una carta de Prosper Mérimée, en la cual el escritor francés narraba como primicia a la condesa de Teba, madre de Eugenia de Montijo, parte del argumento de su novela Carmen, al parecer inspirada en un relato que le había contado ella. 

Este documento ha sido dado a conocer en París mediante una copia facsímil en 2021. Los bienes del palacio están inventariados por la Junta de Andalucía y, al estar considerados patrimonio histórico de Andalucía, el inmueble y los objetos que contiene deben preservarse en su integridad.

Aquí nació Antonio Machado con multitud de referencias en este monumento y Américo Vespucio se casó con la sevillana María Cerezo hacia el 1500. 

Una novela titulada María Cerezo: la esposa sevillana de Américo Vespucio (2017), narra que se conocieron a través de Catalina de Ribera, que era amiga de María, por lo que sitúa sus primeros encuentros en este palacio. Se dice que ambos se casaron en la capilla del palacio.

Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, que como se dijo era pariente de la casa de Alba estuvo en Sevilla de 1863. Cuando estuvo en Sevilla en abril de 1920 se encontró con Alfonso XIII y Victoria Eugenia y se alojó en este palacio. En 1927 se organizó una cena en este palacio en honor del príncipe de Gales, el que luego fue Eduardo VIII y renunció a la corona de Inglaterra, y de su hermano, el duque de York, luego coronado como Jorge VI.

Guglielmo Marconi, inventor del telégrafo sin hilos, y su esposa, María Cristina Bezzi-Scali, hicieron un viaje por España en la primavera de 1928. Visitaron Sevilla en abril, donde saludaron a Alfonso XIII y Victoria Eugenia y estuvieron en el Palacio de las Dueñas. En el siglo XX estuvieron compositor Cole Porter y el músico Arthur Rubinstein, que tocaron el piano aquí.

En 1966 cenaron con la duquesa de Alba en este palacio Jackie Kennedy y el príncipe Raniero III de Mónaco con su esposa, Grace Kelly (ver la actual exposición de Cayetana)

Cayetana Fitz-James Stuart se casó con Luis Martínez de Irujo el 12 de octubre de 1947 en la catedral de Sevilla y celebró el convite en este palacio. A la boda acudieron unas 3000 personas, muchas de las cuales eran de la alta sociedad. 

Aquel día, la duquesa también pidió que sirvieran mil comidas a los pobres de la ciudad en la mejor tradición caritativa de la nobleza y su padre pagó 5000 pesetas de entonces a todas las parejas que se casaron ese día en Sevilla, que fueron un total de nueve. (Información a partir de los datos de Wikipedia).

EXPOSICIÓN DE CAYETANA DE ALBA, PALACIO DE LAS DUEÑAS EN SEVILLA

Comisariada por Eugenia Martínez de Irujo, única hija de Cayetana de Alba y Cristina Carrillo de Albornoz ofrece aspectos en fotos, recuerdos, objetos y su vestido de novia, que merece la pena volver a ver o descubrir.

Con un catálogo muy exhaustivo, abre sus puertas todos los días en el palacio de Dueñas a un público que espera diariamente para encontrarse con el magnífico edificio y la memoria de su habitante más icónico. Su constelación y su historia, que es en parte, la de Sevilla y la aristocracia española.

Y además, Sevilla es una ciudad inigualable, para soñar, para enamorarse, para olvidar, para revivir en todos los sentidos. Soleada y luminosa. “Noches de luna y clavel”, “entre palma y fandango” cantó Carlos Cano. Los que vamos a Sevilla no la perdemos, como dice el conocido refrán, la ganamos. Parece un reclamo turístico, pero puede ser también arquetípica. Antropológica.

Y finalmente, exquisita y eficaz la acogida a la entrada, en la taquilla, las oficinas y la recepción a la prensa para cubrir este acontecimiento. A todos muchas gracias.

Alicia Perris

Fotos y montaje, Julio Serrano

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