miércoles, 25 de septiembre de 2024

DOMITILA, ÓPERA BRASILEÑA DE JOAO GUILHERME RIPPER, COPRODUCIDA POR EL TEATRO DE LA ZARZUELA, LA FUNDACIÓN JUAN MARCH Y EL TEATRO MAYOR JULIO MARIO SANTO DOMINGO DE BOGOTÁ


Domitila. Fundación Juan March. Compositor y libro: Joao Guilherme Ripper (1959). 22 de septiembre, 2024

Dirección musical y piano Borja Mariño

Dirección de escena Nicola Beller Carbone


REPARTO

Domitila, marquesa de Santos Ana Quintans, soprano

Clarinete, Irene Martínez Navarro

Violonchelo, Esteban Jiménez


EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

Diseño de escenografía Carmen Castañón

Diseño de vestuario Pier Paolo Álvaro y Roger Portal

Diseño de iluminación Pedro Chamizo

Asistencia de dirección Eduardo Aguirre de Cárcer

Regiduría y asistente de producción Nuria Hernando

Asistente de coreografía María Cabeza de Vaca

Utilería y asistente de escenografía Cristina Martín Quintero

Caracterización Sara Álvarez y Moisés Echevarría

Sastrería Isabel Turga

Realización de vestuario Crin Escénica

Ambientación y atrezo de vestuario Pier Paolo Álvaro y Roger Portal, Realización de piezas de la Matrix Asociación de Mujeres Entretejiendo. Realización de escenografía Readest. Montajes y Miguel Ángel Coso. Vídeo César D. Barderas

Antes del estreno de esta partitura nueva en España, en el Ambigú del Teatro de la Zarzuela, ha tenido lugar la rueda de prensa de presentación de Domitila, ópera de Joao Guilherme Ripper (quien también firma el libreto), sobre el amor imposible del emperador Pedro I de Brasil, con uno de sus amores ilegítimos, una oportunidad valiosa para tender puentes con América, y no solo por el argumento de la obra, sino también porque cumplida su primera década, el formato Teatro Musical de Cámara presenta por primera vez una ópera iberoamericana.

En la rueda de prensa intervinieron la directora del Teatro de la Zarzuela, Isamay Benavente, el director del departamento de Música de la Fundación Juan March, Miguel Ángel Marín, Joao Guilherme Ripper (compositor y libretista), Borja Mariño (director musical), Nicola Beller Carbone (directora de escena), la soprano Ana Quintans (protagonista), Carmen Castañón responsable del Diseño de escenografía y Pier Paolo Álvaro, del Diseño de vestuario.

Esta ópera de cámara relata la relación imposible (al final, cuando se rompen, todos los vínculos lo son, porque son efímeros por necesidad) que el emperador Pedro I de Brasil mantuvo con la marquesa Domitila de Castro en la década de 1820. Para el libreto, Ripper se inspiró en la correspondencia real del emperador y su amante, que sirvió para conformar el libreto.

La producción cuenta con la dirección escénica aérea de Nicola Beller Carbone, interesante, bien sabedora de lo que se puede llevar a cabo con una ópera de cámara en una sala pensada en origen casi exclusivamente para conferencias. la dirección musical de Borja Mariño es acertada, sutil y conforma un todo entre texto y música que consigue entusiasmar al público. Es siempre una apuesta segura.

La voz rica y adecuada de la soprano Ana Quintans, buen fiato, línea de canto bella, suelta, excelente presencia vocal y teatral en escena, supo hacerse cargo de las dificultades variables de la composición, que va perfilando retrospectivamente la historia amorosa del gobernante con la favorita.

Ana Quintans nació en Lisboa y desarrolló sus capacidades artísticas en varias especialidades. Hizo danza, música y se graduó en escultura también y consiguió una beca de la Fundación Gulbenkian para estudiar música en Gantes.

El compositor portugués Luis Tinoco le dedicó partituras y ha sido dirigida por un ramillete de los mejores directores de orquesta, desde el barroco a la música contemporánea.

Irene Martínez Navarro (clarinete) y Esteban Jiménez (violonchelo) dieron lustre y encuadre con maestría a un mensaje que podría haberse quedado corto, deslavazado o sin nervio, para transmitir las emociones y las evoluciones sentimentales de la protagonista, que trae a escena muchos paisajes y personajes de su vida pasada, cuando era feliz y amada. Cumplida su primera década de historia, el formato Teatro Musical de Cámara presenta como novedad una ópera iberoamericana en esta edición.

Recurre para ello al género epistolar, famosos desde hace siglos donde amantes, familiares directos, reyes y reinas, actores y directores de compañías famosas, se escribían billetitos para mantenerse informados, en contacto. Pasó mucho en Inglaterra, en la Francia del Siglo XVIII, algunas misivas forman parte de grandes obras literarias o las coronan, otras son monumentos a la antropología de las épocas, a la esencia de cada Zeitgesit, otras crearon verdaderos problemas políticas y controversias si se utilizaban con fines políticos.

De la música iberoamericana llega poco a Europa, un continente que a menudo gira artísticamente sobre sí mismo, aunque se repitan repertorios, artistas, escenografías, porque prefieren la tranquilidad de ver siempre lo mismo a la curiosidad de descubrir cosas nuevas. Hay un cierto provincianismo en eso. Lo mejor es lo más propio, lo más cercano, lo conocido.

Brasil dio grandes compositores como Heitor Villa-lobos, del que solo se suelen tocar las Bachianas, y Argentina, con Carlos Guastavino en emisiones orquestales o Ginastera, pero Brasil tiene mucho más, en la música popular (recordemos la samba, a Vinicius de Moraes, Toquinho, Maria Creusa en los 60, lo 70), las autóctonas indígenas de los pueblos originarios, el fado de Portugal. A menudo talentosos creadores consiguen transfundir en una maravillosa conjunción sincrética todo ese patrimonio identitario ignorado, disponible y común.

Estrenada en Río de Janeiro en el año 2000, Domitila tiene la apariencia de un monólogo, donde la marquesa reconstruye su romance frustrado al leer las cartas de Pedro I. El emperador mantuvo una relación amorosa con Domitila y con su hermana, dejándolas embarazadas al mismo tiempo. Según el compositor, el romance “escandalizó a la corte brasileña, dio que hablar en Europa y fue un problema político en Brasil y Portugal”.

Tras la muerte de la esposa del emperador en 1826, la relación entre ambos se hizo pública y no terminó hasta tres años más tarde, por exigencia de la nueva prometida de Pedro I. Se puso como condición el destierro de Domitila de Río de Janeiro. Es este momento, el fin de romance, el que Ripper retrata en su ópera.

“Domitila reacciona ante los más mínimos cambios de humor de su amante cuando lee/canta incrédula las cartas y las notas, pero aún se siente presa de sus palabras, como si los renglones escritos fueran grandes cuerdas que la rodean”, detalla Ripper en el programa de mano que acompaña a la producción.


Domitila y Pedro I iniciaron su relación pocos días antes de la independencia de Brasil, en 1822. Y su ruptura fue la condición para que el emperador contrajera un nuevo matrimonio con Amelia de Leuchtenberg. En la escenografía de esta producción, Nicola Beller Carbone ha materializado las ataduras que condicionaron el romance a través de las cuerdas.

“Las cartas de Pedro a Domitila funcionan como una radiografía sentimental, psicológica, social e histórica, y se presentan como imágenes fragmentadas, partes de un todo enigmático y completo”, señala. El yugo que ambos soportan se representa atrapado entre cuerdas, como si fueran un único personaje con distintas apariencias. Se trata de, mientras duró, la fusión amorosa.

El público, con entrada libre, es seleccionado por sorteo, o haciendo horas antes cola antes de la apertura de la sala. Si se tiene la condición de “optimates” (figuras reconocidas y de nivel del foro no hace falta cumplir las condiciones anteriores, algo inseguras e incómodas). También hubo funciones para escuelas. En todo caso, todos los públicos suelen disfrutar mucho de estas propuestas.

Alicia Perris

ENTREVISTA A JOÃO GUILHERME RIPPER, COMPOSITOR Y LIBRETISTA DE 'DOMITILA'


martes, 24 de septiembre de 2024

NOCHE DEL PENSAMIENTO FRANCOALEMÁN (FESTIVAL DE LAS IDEAS)

 El jueves 19 de septiembre, se celebró la Noche del pensamiento francoalemán dentro del Festival de las Ideas llevado a cabo por el Círculo de Bellas Artes de Madrid y La Fábrica. La velada, organizada por las Embajadas de Francia y Alemania en España, el Institut français de España y el Goethe-Institut Madrid, reunió a un público numeroso que vino a escuchar a personalidades del mundo de la cultura en torno a grandes temáticas de nuestra sociedad actual.

Por parte francesa, la Noche del pensamiento francoalemán  contó con la participación de la gran historiadora del psicoanálisis, Elisabeth Roudinesco, que dialogó con el Director del Círculo de Bellas Artes Valerio Rocco en torno a “La Europa inconsciente”, el pionero Laurent Daudet de la nueva generación de IA que habló con Jenifer Becker sobre “Creatividad humana y escritura artificial”, y la filósofa experta en las transformaciones de la condición femenina en la época contemporánea Camille Froidevaux-Metterie, entrevistada por Pilar Gómez Rodríguez, en torno al tema “El cuerpo femenino: una batalla de lo íntimo”.

Juan Miguel Hernandez León, Presidente Del Círculo de Bellas Artes abrió la velada recalcando que “el festival de las ideas llevaba la filosofía y las ideas a las plazas de Madrid y a 11 sedes diferentes.” Reconoció que “el éxito del evento se debía a la magnífica colaboración entre las Embajadas de Alemania y Francia, tras dos ediciones exitosas que se habían llevado a cabo con el Institut français de España en el marco de la Noche de las Ideas.”


 Expresó su satisfacción  por la extensión del festival este año a Alemania, “prueba del buen entendimiento entre las naciones.” Recordó que el Círculo de bellas Artes era “la Casa de Europa en Madrid” cuya misión era ir “más allá de las fronteras políticas.” Concluyó diciendo que “Europea sólo se podía concebir en relación con otras regiones del mundo que enriquecieran nuestra tradición cultural.”

lunes, 23 de septiembre de 2024

FIDELIO SEMIESCENIFICADO ABRE CON BEETHOVEN, LA NUEVA TEMPORADA DEL AUDITORIO NACIONAL

Fidelio o El amor conyugal. Ludwig van Beethoven. Ópera en dos actos. Op. 72. Auditorio Nacional de Música. 20 de septiembre, 2024

Libreto de Joseph Sonnleithner, Stephan von Breuning y Georg Friedrich Treitschke, basado en el libreto francés de Jean-Nicolas Bouilly Léonore, ou L’amour conjugal.

Estreno de la versión definitiva en el Kärntnertortheater de Viena el 23 de mayo de 1814.

Edición de Breitkopf & Härtel, Wiesbaden.

Elenco artístico

Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE)

David Afkham, Director musical

Maximilian Schmitt, Florestan

Eleanor, Lyons Leonore

Peter Rose, Rocco

Werner Van Mechelen, Pizarro

Elena Sancho, Marzelline

Roger Padullés, Jaquino

Matthias Winckhler, Don Fernando

Joaquín Notario, Narrador

Fernando Aguilera* Prisionero 1

Federico Gallar* Prisionero 2

*Miembros del CNE

Miguel Ángel García Cañamero, Director del Coro nacional de España

Helena Pimenta, concepto escénico

Está de enhorabuena otra vez Beethoven, que cerró la anterior temporada en el Auditorio con su Missa Solemnis y abre nuevamente la sala con su única ópera. Casi al mismo tiempo, una empresa privada de las que ocupan muy a menudo el Auditorio Nacional ofrece un concierto también del compositor alemán, en estos días, pero con diferencia de precios, asistencia y oportunidades para el gran público (mayores, estudiantes, asalariados, etc.).

El inefable compositor merece ser interpretado muy especialmente ahora, por sus cualidades humanas, su preocupación por las grandes virtudes que tanto escasean en esta época turbulenta llena de violencia en todo el planeta:  humanitarismo, piedad del Otro, compasión, bondad, deseos de libertad, Derechos Humanos, lealtad y resiliencia (Boris Cyrulnik, el psiquiatra francés acuñó este término ahora excesivamente traído y llevado y utilizado fuera del contexto original), entre tantas otras.

En unas notas publicadas por el Teatro del Liceu, se condensan estas ideas de la siguiente manera, clara y concisa: “El drama francés Léonore, ou l’amour conjugal en que se basa Fidelio pertenecía a un género muy popular en los años de la Revolución francesa, la pièce à sauvetage, en que los héroes, que representan a las fuerzas del bien, triunfan en una situación de grave peligro después de una serie de avatares, con una visión optimista de los valores positivos de la justicia y la razón”.

La creación de la partitura resultó muy trabajosa para el autor, que debió realizar varias versiones hasta alcanzar el éxito. La ópera fue publicada en sus tres versiones, bajo la denominación Opus 72. Sus textos se hallan escritos en alemán, y se la considera relacionada con el singspiel. Las partes cantadas son particularmente arduas de interpretar, nunca se insiste lo suficiente, ya que requieren habilidades muy especiales y gran entrenamiento vocal, en especial los roles protagónicos de Leonora y Florestán.

Excelente la labor del director titular David Akham al frente de la ONE así como la del coro dirigido por el Maestro García Cañamero, a destacar sobre todo el fragmento de los prisioneros. Afkham estuvo cómo y certero como siempre, muy afianzado con este repertorio que conoce tan bien, con una formación que toca habitualmente bajo su batuta, detallista, elegante y ortodoxa, con pasajes para algunos solistas.

Generalmente interpretada incluso en versión ópera, con cierto estatismo muy germánico, a pesar de que la composición esté trufada de emociones y sentimientos, propios de la época romántica y de un compositor sensible a las vicisitudes de un universo sociopolítico muy cambiante, el suyo, compartido con Bonaparte, el Congreso de Viena y los seculares Habsburgos. Una Europa en constante movimiento, con ansias de cambio y a menudo revolucionaria y también retrógrada, en sentido literal.

El discurso musical tiene una evidente carga de sentimientos: notable el pasaje (Jetzt, Schätzchen, jetzt sind wir allein - "Ahora, querida, estamos solos") o (O wär ich schon mit dir vereint - "Si sólo yo estuviera ya unida a ti"), por ejemplo, después de una obertura vibrante.

Más adelante, a señalar a Marcelina, Fidelio, Rocco y Jaquino que cantan un cuarteto sobre el amor que Marcelina tiene por Fidelio (Mir ist so wunderbar - "Un maravilloso sentimiento me llena"), también conocido como el cuarteto del canon) y el toque práctico y crematístico: Rocco le dice a Fidelio que tan pronto como el alcaide se vaya a Sevilla, él y Marcelina (o Marzelline) podrán casarse. Pero sin embargo, a menos que tengan dinero, no serán felices (Hat man nicht auch Gold beineben - "Si no tenéis el dinero de vuestra parte").

Como se comentó antes, los prisioneros, emocionados ante la posibilidad de su libertad, cantan gozosamente (O welche Lust - "Oh, qué alegría"), uno de los pasajes corales más representativos de la época referida y también, cuando los prisioneros vuelven tristemente a las celdas (Leb wohl, du warmes Sonnenlicht - "Adiós, cálida luz del sol"). Y a recordar el momento en que Leonora y Florestán salen al patio en mitad de los castigados y cantan un dúo de amor (O namenlose Freude! - "¡Oh, alegría innominada!"). Y ya al final, cuando Florestán es liberado de sus cadenas por Leonora, y la multitud le canta a ella alabanzas, la leal salvadora de su marido, resuena el gozoso y feliz (Wer ein holdes Weib errungen - "Quien tiene una buena esposa").

Siempre volviendo a la implicación por un mundo mejor del maestro alemán, el director de orquesta Toscanini dejó claro que Beethoven creía en la libertad y se oponía a tiranos como Napoleón Bonaparte y que probablemente se habría opuesto también a Adolf Hitler y Benito Mussolini.

Pero también tuvo algo que agregar, en otra orilla ideológica, el director Wilhelm Furtwängler cuando señaló en Salzburgo en 1948, no mucho después del final de la Segunda Guerra Mundial y la caída del nazismo:

"El amor conyugal de Leonora aparece, al individuo moderno armado con realismo y psicología, irremediablemente abstracto y teórico... Ahora que los acontecimientos políticos en Alemania han restaurado a los conceptos de dignidad humana y libertad su significado original, esta es la ópera que, gracias a la música de Beethoven, nos reconforta y da valor...

Verdaderamente, Fidelio no es una ópera en el sentido en que estábamos habituados, ni Beethoven es un músico para el teatro, o un dramaturgo. Es un poco más, un músico completo y más allá de eso, un santo y un visionario. Lo que nos perturba no es el efecto material, ni el hecho del "encarcelamiento" porque cualquier película puede crear el mismo efecto. No, es la música, es el propio Beethoven. Es esta "nostalgia de libertad" que siente, o mejor dicho, nos hace sentir. Esto es lo que nos conmueve hasta las lágrimas.

Su Fidelio tiene más de Misa que de ópera, los sentimientos que expresa proceden de la esfera de lo sagrado, y predican una "religión de humanidad" que nunca encontramos tan bella o necesaria como hoy, después de todo lo que hemos vivido. Aquí radica la fuerza singular de esta ópera única... Independiente de cualquier consideración histórica... el llameante mensaje de Fidelio nos afecta hondamente”. De rabiosa actualidad, otra vez, desgraciadamente.

Vinculada a fuentes como las de Haydn o Mozart, Fidelio es pues, como se dijo y pasemos a la prestación vocal, complicada para los cantantes. Los de esta versión no son la Christa Ludwig como la Leonora que versionó la ópera para EMI en 1966 bajo la dirección de Klemperer, Ni tampoco un Florestán como el tenor Gerhard Unger, que firmó también en 1966 en el Teatro Colón de Buenos Aires un Fidelio con Hildegard Hillebrecht, ni el Jon Vickers con Renate Holm como Marcelina en el mismo coliseo en 1970, pero realizan un trabajo esforzado con magníficos resultados.

Así, Max Schmitt es un tenor seguro y eficaz como Florestán, también en su dúo con Leonora. El cantante alemán despliega una técnica evidente, al igual que la soprano australiana Eleanor Lyons que debutaba el rol de Leonora. Se trata de una artista que no corre riesgos, que se mueve sobre seguro, con una buena línea de canto y fiato y una credibilidad teatral suficiente.

Todo en el marco establecido por la iluminación, un vestuario oscuro con algunos detalles en rojo y la concepción de escena de Helena Pimenta, especialista reconocida y conocida que ha dirigido más de cincuenta espectáculos. Se da así, si no una producción típicamente operística, sí la ilusión del “palcoscenico” habitual de siempre.

La propuesta contó además con un narrador, Joaquín Notario, formado en el Laboratorio de William Layton, avezado actor de cine, teatro y televisión.

De agradecer un Rocco como Peter Rose, que sabe mucho de este rol, fogueado en muy distintos papeles, el cantante de Canterbury posee un instrumento poderoso, que aclimata en una especie de vivencia rural, menos burguesa que la de los protagonistas.

A Elena Sancho se la vio suelta, fresca y cumplidora como Marcelina. Se trata de una cantante donostiarra también reconocida y premiada. Werner van Mechelen construyó un Pizarro oscuro y desagradable, muy creíble y sólido. Roger Padullés por su parte en un papel corto como el de Jaquino, estuvo eficiente, bien armado. No solo ha estudiado periodismo, sino que su formación, a partir de la Escolanía de Montserrat, le dio un punto de partido vocal apropiado.

El muniqués Mattias Wincler como Don Fernando hace gala de un bello y lustroso potencial baritonal que maneja con saber hacer y no por citarlos al final menos importantes, los integrantes del Coro Fernando Aguilera y Federico Gallar, como penados.

El público que ocupaba toda la sala acudió ya predispuesto al éxito de la producción, un lujo para el Auditorio, una idea diferente que acaba con fuegos artificiales y aplaudió convencido y enfervorecido al final. Beethoven, una vez más y como debe ser, sigue siendo un compositor para mirar atrás y recoger el legado, luminoso, amplio, generoso. Indispensable, claro.

Alicia Perris

 

PALAZZETTO BRU ZANE, OTTOBRE. ENTREVISTA A JOÃO GUILHERME RIPPER, COMPOSITOR Y LIBRETISTA DE 'DOMITILA'


A Venezia, il festival Passione violoncello continua!

Ancora 4 concerti al Palazzetto Bru Zane fino al 24 ottobre per scoprire tutte le sfacettature di questo strumento!

Nuova produzione!

VEN. 4 OTTOBRE — ORE 20
DOM. 6 OTTOBRE — ORE 15

GRAND THÉÂTRE DE TOURS, TOURS


L’Arlésienne & Le Docteur Miracle
Georges Bizet


ORCHESTRE SYMPHONIQUE RÉGION CENTRE-VAL DE LOIRE/TOURS
Marc Leroy-Calatayud
 direzione
Pierre Lebon regia, scene et costumi


con Dima Bawab, Héloïse Mas, Kaëlig Boché, Florent Karrer, Eddie Chignara, Pierre Lebon, Aurélien Bednarek e Iris Florentiny

 Lo spettacolo sarà in tournée nel corso della stagione.

Riscoperta lirica

DOM. 6 OTTOBRE — ORE 18

AUDITORIUM RAINIER III, MONACO


L’Ancêtre
Camille Saint-Saëns


MONTE-CARLO PHILHARMONIC ORCHESTRA
TOKYO PHILHARMONIC CHOIR

Kazuki Yamada direzione


con Jennifer Holloway, Gaëlle Arquez, Hélène Carpentier, Julien Henric, Michael Arivony e Matthieu Lécroart


 Registrazione per la collana “Opéra français” — Bru Zane Label

Concerti sinfonici in Francia

MAR. 15 OTTOBRE— ORE 20

GRANDE SALLE PIERRE BOULEZ, PHILHARMONIE DE PARIS
VEN. 18 OTTOBRE — ORE 20.30
THÉÂTRE-SÉNART - SCÈNE NATIONALE, LIEUSAINT


Mormorii della foresta


Opere di STROHL e DVOŘÁK


ORCHESTRE NATIONAL D’ÎLE-DE-FRANCE
Case Scaglione direzione
Steven Isserlis violoncello
Marie Perbost soprano

In tournée

MER. 2 OTTOBRE — ORE 20
GIO. 3 OTTOBRE — ORE 20
SAB. 5 OTTOBRE — ORE 18

OPÉRA DE RENNES


La Sérénade
Sophie Gail


ORCHESTRE NATIONAL DE BRETAGNE
Rémi Durupt 
direzione
Jean Lacornerie regia


con Élodie Kimmel, Julie Mossay, Carine Séchaye, Thomas Dolié, Vincent Billier, Pierre Derhet, Jean-François Baron e Gilles Vajou

MAR. 15 OTTOBRE — ORE 19
MER. 16 OTTOBRE — ORE 15

GRAND THÉÂTRE DE TOURS


Le 66 !
Jacques Offenbach


Victoria Duhamel regia


con Paul-Alexandre Dubois, Flannan Obé, Lara Neumann, Rozenn Le Trionnaire, Lucas Perruchon e Christophe Manien

 


ENTREVISTA COMPOSITOR Y LIBRETISTA DE DOMITILA: JOAO GUILERME RIPPER

João Guilherme Ripper es el compositor y libretista de 'Domitila', la ópera de cámara basada en la correspondencia entre Pedro I de Brasil y Domitila de Castro Canto y Melo.

Esta nueva coproducción entre el Teatro de la Zarzuela, la Fundación Juan March y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo (Bogotá) se estrenó ayer, domingo 22 de septiembre por primera vez en España.