sábado, 1 de febrero de 2014

TRISTAN UND ISOLDE EN EL TEATRO REAL



TRISTAN UND ISOLDE
Richard Wagner (1813 – 1883)
Acción en tres actos (1865)
Libreto del compositor
Nueva producción en el Teatro Real
La Junta de Amigos del Teatro Real, a través de las donaciones de sus miembros, patrocina esta producción. 23 de enero, 2014.

Equipo artístico

Director musical
Marc Piollet
Director de escena
Peter Sellars
Videoartista
Bill Viola
Figurinista
Martin Pakledinaz (1953-2012)
Iluminador
James F. Ingalls
Director del coro
Andrés Máspero


Asistentes del director musical
Christoph Stiller, Daniel Geiss
Asistentes del director de escena
Alejandro Stadler, Elsa Grima
Asistente de vestuario
Cédric Tirado
Director técnico de vídeo
Alex McInnis
Sincronizadores de vídeo
Sylvain Levacher, Gilhem Jayet
Maestros repetidores
Tim Anderson, Mack Sawyer



Reparto

Tristan
Robert Dean Smith (El día 23 de enero Andreas Schager)
Isolde
Violeta Urmana
El rey Marke
Franz-Josef Selig
Bragäne
Ekaterina Gubanova
Kurwenal
Jukka Rasilainen
Melot
Nabil Suliman
Un marinero. Un pastor
Alfredo Nigro
Un timonel
César San Martín




Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Intérpretes del vídeo

Jeff Mills Tristan (cuerpo terrenal)

Lisa Rhoden Isolde (cuerpo terrenal)

John Hay Tristan (cuerpo celestial)

Sarah Steben Isolde (cuerpo celestial)

Orestes Matacena Ayudante

Penelope Safranek Ayudante




Tristan und Isolde es una producción en vídeo del Bill Viola Studio, en colaboración con la Ópera Nacional de París, la Asociación Filarmónica de Los Ángeles, el Lincoln Center de Nueva York, la Galería James Cohan
de Nueva York y la Galería Haunch of Venison de Londres.

Levantó muchas expectación la puesta de este Tristan un Isolde en el Teatro Real y Bill Viola además ofrece en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando parte de su producción, que acompaña cuadros más tradicionales y consagrados de Claudio Coello o del mismísimo Goya entre otros. Buena iniciativa de esta institución que podría muy bien, completar el recorrido Museo del Prado, Museo Thyssen y Museo Reina Sofía de Madrid, en el que todavía no se ha visto incluida.
Viola comenta que “Tristan und Isolde es la historia de un amor tan poderoso y profundo, que rompe todas las fronteras físicas de los amantes… La naturaleza espiritual del amor humano es un tema muy antiguo ligado a las tradiciones tántricas hinduistas y budistas que se ocultan profundamente en el subconsciente de la cultura occidental”. Ha vuelto Peter Sellars al coliseo de la capital española, para transformar una vez más los clásicos en una interpretación en esta ocasión  minimalista en la puesta, que contrasta con sus anteriores en el mismo teatro de Iolanta y Perséphone o la más reciente, The Indian Queen.

 Martin Pakledinaz, el figurinista estadounidense, con el acompañamiento del iluminador James F. Ingalls casa a la perfección con la estética de Sellars y el acompañamiento visual de Viola, produciendo una especie de efecto hipnótico en el espectador.
Como siempre a la altura en la dirección del Coro Andrés Máspero y el director musical, Marc Piollet, en sustitución anunciada del maestro Teodor Currentzis, de baja médica, consigue una orquesta con un volumen y una densidad impresionantes. Muchísimo mejor que en su anterior prestación, en L´Elisir, donde dio una sensación de anemia sonora y falta de nervio. Violeta Urmana, la cantante lituana, también asidua de esta sala, tiene un repertorio variado no solo alemán, sino también italiano. Así puede escuchársela en Kundry de Parsifal o en Éboli de Don Carlo sin que aparentemente su esfuerzo para pasar de un compositor a otro sea muy notorio. Compone una Isolde potente, también en lo físico, aunque por supuesto, no es una Birgit Nilsson, pero redondea una actuación más que digna. El también polifacético Robert Dean Smith en su rol de Tristan fue sustituido el 23 de enero por enefermedad justificada por el artista austríaco Andreas Schage, que suele lucirse en los BBC Proms en el Royal Albert Hall de Londres bajo la dirección de Daniel Baremboim, frecuentando otros teatros y otros directores de mucho prestigio. The Independent, opina y coincidimos en que tiene ese “golden tone” que hace deliciosa su prestación, a la vez que compone un enamorado carnal, físico y de una gran prestancia escénica. Conquistó al público.
 Franz-Josef Selig compuso un Rey Marke con una voz rica, amaderada y versátil. Lo habíamos visto con anterioridad en el Real en Pélleas y Mélisande (2002 y 2011) y en Scenen aus Goethes Faust de Schumann (2009).
Ekaterina Gubanova, una de las mezzosopranos más sobresalientes de su generación, moscovita, destaca en su papel de Brangäne y es una excelente acompañante de la exigida y constante actuación de Urmana. El bajo-barítono finlandés, Jukka Rasilainen, que ya en 1985-86 fue miembro del International Studio de la Opera de Zürich. Se desenvuelve muy bien en su rol, al igual que Nabil Suliman, el barítono belga que defiende el personaje de Melot.
 Alfredo Nigro, el tenor italiano, desarrolla una adecuada línea de canto y una voz muy bella  en su doble rol de marinero y pastor igual que el barítono madrileño César San Martín, como un timonel. Todas las localidades se agotaron para las ocho funciones programadas de Tristan und Isolde. En el Real la noche del jueves 23 no cabía un alfiler. El público permaneció toda la representación muy atento y volcado emocionalmente y aplaudió mucho.

Alicia Perris       

CEZANNE EN EL MUSEO THYSSEN





Del 4 de febrero al 18 de mayo de 2014
Paul Cézanne, uno de los pintores franceses más significativos de la segunda mitad del siglo XIX, es generalmente considerado «el padre del arte moderno». Comenzó estudiando derecho en Aix, pero en 1861 se trasladó a París para hacerse pintor. En la capital francesa estudió en la Académie Suisse, realizó numerosas copias en el Louvre y se hizo amigo de Camille Pissarro, con quien comenzó a pintar al aire libre. Expuso con los impresionistas en la primera exposición celebrada en el estudio de Nadar, en 1874, y en la tercera de las muestras del grupo en 1877. 


Las críticas que recibieron sus cuadros provocarían que Cézanne decidiese no volver a exponer en las siguientes convocatorias del grupo y que se alejase de los circuitos artísticos para comenzar un camino personal. Paralelamente, a partir de 1878, año en que se trasladó a vivir con Hortense, su compañera, a L’Estaque, cerca de Marsella, comenzó a alejarse de la estética impresionista y a desarrollar un estilo propio. Durante toda su vida residió entre París y el sur de Francia, hasta que en 1900 se recluyó definitivamente en Aix-en-Provence, su ciudad natal.
Cézanne consideraba inseparables forma y color. Su lenguaje pictórico se caracteriza por la utilización de áreas de color planas, aplicadas con pinceladas geométricas, que van configurando la superficie del cuadro. Sus paisajes, bodegones y retratos rompen con la concepción tradicional de profundidad, definida por planos sucesivos, e intentan captar pictóricamente la estructura interior de las cosas. 

 Cézanne fue casi toda su vida un pintor incomprendido, incluso fracasado, como lo había sido Claude Lantier, el protagonista de la novela de Émile Zola L’Oeuvre, en quien Cézanne se reconoció, lo que provocó la ruptura con su amigo de la infancia. Sólo en los años finales de su vida volvió a exponer en la galería de Ambroise Vollard en 1895, en la que sería su primera muestra individual. A partir de ese momento su obra pudo ser vista en otras exposiciones y comenzó a ser valorada y a influir en los jóvenes fauvistas y en los futuros cubistas. Su exposición póstuma, celebrada en París en 1907, fue toda una revelación y desencadenó el comienzo del cubismo.

ARCIMBOLDO EN LA FUNDACION MARCH



DESDE EL 31 DE ENERO AL 2 DE MARZO EN LA
 FUNDACIÓN JUAN MARCH




“GIUSEPPE ARCIMBOLDO.
DOS PINTURAS DE FLORA”

ES UNA EXPOSICIÓN DE PEQUEÑO FORMATO, QUE MUESTRA POR PRIMERA VEZ EN PÚBLICO DOS MAGNÍFICOS ÓLEOS SOBRE TABLA PINTADOS POR EL ARTISTA ITALIANO (1526-1593)

 Continuando el modelo de las muestras dedicadas a Giandomenico Tiepolo en 2012 y a los Bodegones flamencos y holandeses del siglo XVII en 2013, la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook y Twitter:fundacionmarch) presenta, a partir del viernes 31 de enero y hasta el 2 de marzo,   una exposición de pequeño formato, con pocas pero exquisitas obras y un montaje sumamente cuidado: GIUSEPPE ARCIMBOLDO. DOS PINTURAS DE FLORA, en la que por primera vez se mostrarán públicamente dos magníficos óleos sobre tabla pintados por el artista italiano, uno en 1589 y el otro alrededor de 1590. Ambos pertenecen a colecciones particulares y –aunque conocidos en la bibliografía al uso– no han formado parte de las últimas grandes exposiciones sobre el artista. 

 
 Flora y Flora meretrix, las obras que constituyen esta muestra, fueron celebradas en su momento como obras maestras, y son dos ejemplos de las llamadas “teste composte”, las características “cabezas compuestas” realizadas por Arcimboldo con el excepcional virtuosismo de un miniaturista que era, además, poseedor de un serio conocimiento científico de la flora y la fauna. El artista conforma ambas cabezas y bustos a base de flores, pequeños animales y otros elementos del mundo natural, elegidos con precisión y relacionados con el asunto a representar, pero únicamente reconocibles al contemplar de cerca las obras. Cada una de las Floras de la exposición representa una de las dos tradiciones clásicas que arrancan del mito de Cloris, quien, preñada por Céfiro, dios del viento, se transformó en la ninfa Flora y trajo el color a una tierra hasta entonces monocroma: las dos Floras son la ninfa Flora, representación de la primavera y alegoría de la concordia y la fecundidad natural, virtuosa y casta, y la Flora meretrix, mundana y sensual.

Los marcos actuales son diseño del reconocido historiador italiano Federico Zeri (1921-98), que utilizó la técnica clásica de las pietre dure, muy empleada en la época de Arcimboldo, cuyo rico colorido resalta y prolonga el de las pinturas.
 La fantasía e ingenio de la obra de Arcimboldo, requerido por emperadores y halagado por sabios y poetas, fascinó a sus contemporáneos, pero -como señala Miguel Falomir en su ensayo- tras su muerte su obra cayó en un olvido del que no saldría hasta los años treinta del siglo pasado, cuando Alfred H. Barr Jr., el fundador y primer director del MoMA de Nueva York, lo reivindicara como precursor de surrealistas y dadaístas y lo emparejara con estos en la célebre exposición Fantastic Art, Dada, Surrealism (1936-37). A partir de entonces, historiadores y especialistas recuperaron el personalísimo estilo de Arcimboldo y lo consagraron como uno de los grandes artistas del siglo XVI.

Con motivo de esta muestra, se ha publicado un catálogo que recoge un ensayo de Miguel Falomir, Jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa (hasta 1700) del Museo Nacional del Prado, y otro  texto sobre los marcos de ambas pinturas, a cargo de  Lynn Roberts y Paul Mitchell.

Miguel Falomir dará en la Fundación Juan March, los días 25 y 27 de febrero, dos conferencias: GIUSEPPE ARCIMBOLDO: SU VIDA, SU OBRA, SU TIEMPO.