domingo, 25 de junio de 2023

CON LUISA FERNANDA SE CIERRA ESTUPENDAMENTE LA TEMPORADA DEL TEATRO DE LA ZARZUELA

Comedia lírica en tres actos. Música de FEDERICO MORENO TORROBA. Libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. 21 de junio de 2023

Estrenada en el Teatro Calderón de Madrid, el 26 de marzo de 1932

Producción del Teatro de la Zarzuela (2021)

Ficha Artística

Dirección musical, MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ-MARTÍNEZ

Dirección de escena, DAVIDE LIVERMORE

Escenografía, GIÒ FORMA

Vestuario, MARIANA FRACASSO

Iluminación, ANTONIO CASTRO

Coreografía, NURIA CASTEJÓN

Diseño audiovisual, PEDRO CHAMIZO

Dirección de reposición, EMILIO JOSÉ LÓPEZ PENA

Reparto

Luisa Fernanda, CARMEN ARTAZA 

Vidal Hernando, JUAN JESÚS RODRÍGUEZ

Carolina, SABINA PUÉRTOLAS

Javier Moreno, ISMAEL JORDI

Doña Marian, MARÍA JOSÉ SUÁREZ

Rosita, NURIA GARCÍA-ARRÉS

Don Florito, EMILIO SÁNCHEZ

Luis Nogales, ANTONIO TORRES

 Aníbal, DIDIER OTAOLA.

Orquesta de la Comunidad de Madrid, Titular del Teatro de La Zarzuela

Coro Titular del Teatro de La Zarzuela. Director, ANTONIO FAURÓ


Dedicada a la infanta de España, Luisa Fernanda de Borbón y ambientada en Madrid y provincia de Cáceres, se estrenó en el Teatro Calderón de la capital el 26 de marzo de 1932.

Es la cuarta zarzuela de Moreno Torroba, y su primer gran éxito. Se la considera una representante sobresaliente de ese género musical, y una de las más distinguidas de la literatura musical española. De hecho, algunas de sus frases forman ya parte de la cultura popular. La acción de esta zarzuela comienza en la ciudad de Madrid, durante el reinado de Isabel II, en los momentos previos a la revolución de 1868, y acaba en una casa extremeña tras el destronamiento de Isabel II con La Gloriosa.

Muchos de los fragmentos de esta zarzuela tan querida por los públicos afines y no, en general, han pasado al inconsciente colectivo español, que a veces canturrea o utiliza piezas de Luisa Fernanda en la vida cotidiana o incluso en la narrativa periodística. Ejemplo de ello podrían ser, en el primer acto «Marchaba a ser soldado», habanera popularmente conocida como «El soldadito», e interpretada en la zarzuela por un personaje secundario, un mendigo con un organillo, tuvo una versión a cargo del grupo pop La Compañía y un éxito que todavía se recuerda y se canta.

O, «De este apacible rincón de Madrid», la romanza de Javier Moreno y en el segundo acto, «A San Antonio, como es un santo casamentero», popularmente conocida como «Mazurca de las sombrillas», que   consta de una introducción, a la que sigue un coro con un dueto cantado por Carolina y Javier Moreno.

Lo mismo sucede con «Para comprar a un hombre», dúo de Carolina y Vidal Hernando o la inefable  «Cuánto tiempo sin verte, Luisa Fernanda», terceto entre Luisa Fernanda, Javier y Vidal y en el tercer acto, «En una dehesa de la Extremadura», escena coral de los vareadores, que incluye «Ay, mi morena», romanza de Vidal Hernando. A esto hay que añadir que existen dos romanzas más que apenas se cantan en los montajes actuales.

Como explican los responsables de programación del coliseo de la calle de Jovellanos, tras el éxito en 2021 sobre este escenario y después de haber recalado en el Palacio de festivales de Santander, se cierra la temporada lírica con la reposición de ‘Luisa Fernanda’.

De esta manera, son válidos los comentarios escritos a propósito de la versión original de 2021 para esta partitura por quien firma esta reseña: “Como la Historia es realmente la partera de todas las cosas, un rápido vistazo al siglo XIX español: comienza con la invasión Napoleónica, la farsa de Bayona, el corto reinado de José Bonaparte en la Península, la derrota francesa que los españoles no supieron aprovechar posteriormente en el Congreso de Viena, nuevo reparto de la Europa postrevolucionaria. Fernando VII reconstituido como rey de España, a pesar de que no cumplió ninguno de los compromisos para “reincorporarse al puesto” hereditario.

Su hija, Isabel II, casada con un primo inadecuado pero de la familia, fue expulsada al exilio. Demasiado frecuentes y ominosos los pronunciamientos y golpes de estado, que tan bien casarían con posterioridad como paradigma en los ejércitos de las antiguas colonias americanas hasta hoy. Su hijo Alfonso XII retomará el poder, el turnismo a la británica modelo Cánovas del castillo, a lo que hay que incorporar la efímera primera República.

Con estos mimbres, se ideaban las partituras de época, empapadas en los acontecimientos sociales, políticos y constitucionales o castrenses, que dejaban de tener importancia en un género como la zarzuela, que supeditaba, como era lógico, las grandes líneas históricas a las emociones, los afectos y las desventuras de todo tipo de los personajes novelescos.

Davide Livermore, responsable de lo que ocurre en el palcoscenico, apreciado más por unos públicos y otras críticas que por otras, tiene sin embargo, relevancia. Fue varias temporadas como gerente del Palau de les Arts en Valencia e inauguró las dos últimas temporadas de La Scala de Milán”.

Así, con Luisa Fernanda vuelve al Teatro de la Zarzuela un clásico de los escenarios líricos españoles y americanos, con el regista italiano Davide Livermore, desplegando color, texturas, gracia y optimismo en una concepción del teatro y del género español que desprende una visión muy particular, contestada por algunos a la hora de los aplausos del estreno. El escenario, pues, se concibe como un espacio arquitectónico reconocible de Madrid, “un mundo figurativo o desfigurado que evoluciona en 360 grados ante nuestros propios ojos…”, como explica el propio Livermore, que utiliza a discreción técnicas y recursos del lenguaje cinematográfico inspirados en obras del séptimo arte.

Preciosa la inclusión de la danza, con buenos y sensibles bailarines, que lo dan todo, (coreografía Nuria Castejón) con una iluminación, coreografía y vestuario relucientes y burbujeantes. Las sombrillas que se abren y se cierran son una oportunidad de elevarnos musical y espiritualmente, buscando una línea de fuga que nos permita soñar. Es una geografía completamente solar, a diferencia de la moda que desde hace décadas, vienen arrastrando algunos creadores escénicos de feísmo, grisura, pobreza (que no tiene nada que ver con el teatro “povero” de antaño) y sobre todo, falta de imaginación, chatura y  ausencia avara de inversiones claras en decorados, vestuarios o, incluso, elencos. Intentando hacer pasar lo barato, por inspirado.

Excelente reparto y grandes voces, algunas ya bien cuajadas como las de Ismael Jordi, lírico-ligero que destaca en la línea de canto, técnica, agudos sin esfuerzo y actuación gentil y decidida. Sin embargo, tiene edad y capacidad para seguir creciendo.

La protagonista, Carmen Artaza, que ganó el 58 Concurso Viñas, tiene todo lo que hace falta teatral como vocalmente para construir una protagonista galana, activa, sabedora de la vida, sin perder sin embargo lozanía y frescura. Es otra de las artistas a quien le aguarda una larga y fecunda trayectoria, para sumar a lo que ha logrado hasta hoy.

El barítono Juan Jesús Rodríguez deslumbró como siempre con un caudal espectacular de voz agradable, elegante, bien timbrada, ilumina su actuación y extiende su efecto de halo sobre el resto de compañeros, donde destacó como siempre con su saber hacer y cantar, la mezzo María José Suárez como Doña Mariana y la duquesa Carolina, defendiendo un  papel agradecido, que engalanó con una actuación bien perfilada y segura, Sabina Puértolas.

Siguiendo con los cantantes, buena labor de la Rosita, de  Nuria García Arrés, El Don Florito, de Emilio Sánchez, muy apropiado el Luis Nogales de Antonio Torres y también  Aníbal, con Didier Otaola. Además, Rafael Delgado en doble rol, César Diéguez como Bizco Porras, el posadero, una camarera a cargo de Julia Barbosa y el párroco de Román Fernández-Cañadas, del Coro Titular del teatro de La Zarzuela.

Fantástico además como suele el Coro cuya responsabilidad y pedagogía ostenta Antonio Fauró y adaptada y generosa batuta del maestro Gómez Martínez, un todoterreno que siempre consigue acoplarse a lo que se presenta en el escenario y en las salas, contribuyendo con facilidad a un lucido resultado final.

El público, fiel, entregado, en corrillos de los habituales, muchos, acompañó con aplausos, se rió, sonrió y festejó las circunstancias de este “apacible rincón de Madrid” (pero fogoso y apasionado).

Alicia Perris

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