BUE
FUNDACIÓN MAPFRE, NUEVAS EXPOSICIONES
Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra busca reivindicar su obra y su legado y contribuir al conocimiento de uno de los creadores más fascinantes del arte moderno.
La exposición de Helen Levitt es la primera que se
realiza a partir de la totalidad de su obra y de sus archivos, accesibles para
su consulta solo recientemente.
Las muestras podrán visitarse hasta el 17 de mayo en la sede de la Fundación, situada en el Paseo de Recoletos, 23
Fundación Mapfre ha presentado, las exposiciones Anders
Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra y Helen Levitt, dos exposiciones
que coinciden en celebrar a dos de los artistas más relevantes en su medio:
Anders Zorn, el más internacional de los pintores suecos del siglo XIX y Helen
Lewitt una de las fotógrafas más célebres de la primera mitad del siglo XX.
Ambos, además, abordaron con gran interés sus orígenes, el
primero en la provincia de Dalecarlia, en su Suecia natal, la segunda en las
calles de Nueva York
Recorrer el mundo, recordar la tierra presenta una
interesante y completa panorámica del conjunto de la obra de Anders Zorn: desde
sus primeras acuarelas y sus viajes de formación, su posterior establecimiento
en París —donde fue uno de los protagonistas del triunfo de la pintura
naturalista— hasta su retorno a Suecia en 1896 y sus viajes a Estados Unidos.
La muestra incluye también su producción española, con obras de Sevilla, Cádiz
y Granada, así como otras piezas que testimonian su amistad con Joaquín Sorolla
o Ramón Casas.
Por su parte, la muestra dedicada a Helen Levitt propone un
recorrido integral por la obra de una de las pioneras de la fotografía de
calle, cuya sensibilidad para capturar la vida urbana con espontaneidad y
poética ha dejado una huella indeleble en la historia del medio. Podrán
visitarse desde el 19 de febrero hasta el 17 de mayo, en la sede de la
Fundación, situada en el Paseo de Recoletos, 23.
ENTRE LA PROYECCIÓN INTERNACIONAL Y EL ARRAIGO A LOS
ORIGENES
Anders Zorn (1860-1920) fue el pintor sueco más destacado de finales del siglo XIX y principios del XX. Nacido en un entorno rural humilde en la región de Dalecarlia, alcanzó una extraordinaria proyección internacional gracias a su talento y su dominio de distintas técnicas artísticas.
Llegó a convertirse en uno de los retratistas más solicitados de su tiempo, y se relacionó con naturalidad con monarcas, aristócratas, banqueros y otras personalidades de la sociedad europea y estadounidense. Sin embargo, nunca olvidó sus raíces, y, además de captar la vida tradicional de su región de origen, participó activamente en la promoción y conservación de sus costumbres y su patrimonio frente a la amenaza que suponía la llegada de la industrialización.
Los inicios de Zorn están ligados a un dominio virtuoso de
la acuarela, técnica que perfeccionó a través de sus distintos viajes de
juventud, entre los que destacan los realizados a España. Visitó nuestro país
en nueve ocasiones, entre 1881 y 1914, lo que demuestra el profundo interés que
le despertaba y en el que también estableció importantes relaciones personales.
Si bien su primera visita estuvo motivada por la fascinación que ejercía la imagen romántica de España, tan exitosa en Europa, en viajes posteriores acudió para llevar a cabo encargos de retratos en Madrid o simplemente para conocer mejor su cultura y sus tradiciones y visitar amigos.
Zorn solo pintó motivos españoles en sus tres primeros viajes. En estas obras
se hace evidente la herencia del estereotipo romántico, en particular a la hora
de representar a la mujer española, aunque el artista muestra una mayor
libertad y modernidad en sus paisajes y escenas urbanas. Además, mantuvo una
estrecha amistad con destacados pintores como Joaquín Sorolla y Ramón Casas, y
tuvo en Velázquez a uno de sus principales referentes artísticos.
Establecido en París desde 1888, el artista se consolidó
como uno de los protagonistas del triunfo del naturalismo en las exposiciones
internacionales junto a artistas como John Singer Sargent o Joaquín Sorolla. Su
éxito pronto desbordó las fronteras europeas y llegó a Estados Unidos, donde se
convirtió en uno de los retratistas predilectos de las grandes fortunas del
país.
A pesar de su extraordinario reconocimiento internacional,
Zorn siempre mantuvo un profundo vínculo con su país, y en 1896, más de dos
décadas después de haber salido de la tierra que le vio nacer, regresó a Mora,
donde falleció en 1920.
La amplitud y riqueza de esta trayectoria, cosmopolita y al
mismo tiempo profundamente vinculada a sus orígenes, se refleja en una obra en
la que la representación de la vida moderna y los retratos de personalidades de
numerosos países conviven con escenas de la vida tradicional de su región
natal.
El discurso expositivo realiza un recorrido cronológico y
temático por la obra del artista a través de siete ámbitos y más de ciento
treinta obras entre acuarelas, pinturas, grabados y esculturas, lo que ofrece
una completa panorámica de la producción del pintor. Durante el recorrido el
visitante se encontrará con una nueva propuesta las Cartelas de autor como una
manera diferente de mirar el arte. En ellas, los autores invitados (escritores,
fotógrafos, historiadores, etc.) comparten sus impresiones al contemplar
algunas de las obras expuestas. En esta ocasión, los textos han corrido a cargo
de Estrella de Diego, Julio Llamazares, Gloria Oyarzábal y Marta Sanz.
La muestra, comisariada por Casilda Ybarra Satrústegui con
el asesoramiento científico de Johan Cederlund y Carl-Johan Olsson y
coorganizada junto a la Hamburger
Kunsthalle de Hamburgo, cuenta con la colaboración del Zornmuseet de
Mora y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como con la participación de más de
cuarenta prestadores, entre los que destacan, además de las instituciones
mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie
degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine
Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla o el Museo
Nacional del Prado.
LA CALLE COMO ESCENARIO
Helen Levitt (1913–2009) comenzó a fotografiar las calles de Nueva York, su ciudad natal, a finales de la década de 1930, interesándose principalmente por los barrios pobres, como el Harlem hispano o Lower East Side, donde la calle cobra un claro protagonismo como escenario del día a día. Documentó escenas íntimas y fugaces de conexión humana, convirtiéndose en una figura esencial de la fotografía del siglo XX.
Su formación comenzó como aprendiz en un estudio del Bronx,
y en 1934 adquirió su primera cámara. Poco después se unió a la New York Film
and Photo League, donde conoció a Henri Cartier-Bresson, cuya influencia fue
decisiva para que Levitt se dedicara a la fotografía de forma independiente
Entre 1938 y 1942 capturó algunas de sus imágenes más
emblemáticas, documentando la vida cotidiana en barrios populares de Nueva York
con una mirada espontánea, empática y sin artificios. Su enfoque, centrado
especialmente en la infancia y en los gestos fugaces de la vida urbana, rompió
con los cánones tradicionales del fotoperiodismo y abrió nuevas vías para la
fotografía como medio de expresión poética y social.
En 1943, el MoMA le dedicó su primera exposición individual,
consolidando su lugar en la historia del arte.
A pesar de que su nombre es asociado con la «fotografía de
calle», pues fueron precisamente las calles de su ciudad natal las que
proporcionaron el contexto para la producción de sus imágenes, a lo largo de su
trayectoria hizo incursiones en el cine y visitó otros países, como México.
Levitt también exploró el cine y la fotografía en color, siendo pionera en ambos campos. Codirigió el documental In the Street y recibió una beca Guggenheim en 1959 para investigar nuevas técnicas cromáticas. Aunque un robo en 1970 le hizo perder gran parte de su obra en color, retomó su actividad y el MoMA proyectó sus diapositivas en 1974.
Durante las décadas siguientes, continuó fotografiando de forma intermitente, regresando al blanco y negro y explorando nuevos escenarios como el metro de Nueva York.
Su obra, marcada por la ambigüedad y la emoción
contenida, ha sido reconocida por su capacidad para capturar momentos fugaces
de conexión humana en entornos urbanos complejos.
La muestra, comisariada Joshua Chuang, realiza un amplio
recorrido por la trayectoria de Levitt a través de nueve secciones y alrededor
de 200 fotografías. Incluye obras inéditas, así como los trabajos realizados en
México en 1941 y buena parte de su trabajo a color, que la autora aborda a
partir de la década de 1950. Además, se
presenta su película In the Street, dirigida por ella misma junto con Janice
Loeb y James Agee, y una proyección de diapositivas en color realizadas por la
artista.
www.fundacionmapfre.org

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