martes, 17 de diciembre de 2019

WILLIAM CHRISTIE ET LES ARTS FLORISSANTS EN ESTADO DE GRACIA EN EL AUDITORIO NACIONAL DE MADRID. EL PÚBLICO, RENDIDO


Obras del barroco francés e inglés (también cantadas en italiano). Una odisea barroca. 40 años de Les Arts Florissants. Universo Barroco, 15 de diciembre de 2019 Auditorio Nacional de Madrid.

Sala Sinfónica.
William Christie y Paul Agnew (directores)
Sandrine Piau (soprano)
Lea Desandre (mezzosoprano)
Christophe Dumaux (contratenor)
Marcel Beekman (tenor)
Marc Mauillon (bajo-barítono)
Lisandro Abadie (bajo)

Programa

Una odisea barroca. Gala 40º aniversario
George Friderich Haendel (1685-1759)
Sinfonía de Atalanta, HWV 35 (1735)
Zadok the priest, Coronation Anthem, HWV 258 (1727)
Henry Purcell (1659-1695)
Welcome to all pleasures, Z 339 (1683)
G.F. Haendel (1685-1759)
De Alcina, HWV 34 (1735)
'Tornami a vagheggiar'
De Orlando, HWV 31 (1733)
Recitativo y aria ‘Ah Stigie larve!', 'Già latra cerbero'
De L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato, HWV 55 (1740)
'I’ll to the well-trod stage anon'
'Or let the merry bells ring round'
De Ariodante, HWV 33 (1734)
'Scherza infida'
'Bramo aver mille vite'
Henry Purcell (1659-1695)
Extractos de The Fairy Queen, Z 629 (1692)
De King Arthur or The British Worthy, Z 628 (1691)
'How happy the lover'
Marc-Antoine Charpentier (1643-1704)
De Les Arts florissants, H 487 (1685)
‘Que mes divins concerts’
‘Amour du ciel et de la terre’
Honoré d’Ambruis (1660-1702)
Le doux silence de nos bois
Jean-Baptiste Lully (1632-1687)
Extractos de Atys, LWV 53 (1676)
Jean-Philippe Rameau (1683-1764)
De Les Fêtes d’Hébé, RCT 41 (1739)
‘Pour rendre à mon hymen tout l’Olympe propice’
‘Tu chantais’
Extractos de Hippolyte et Aricie, RCT 43 (1733)
Extractos de Platée, RCT 53 (1745)
Extractos de Les Indes galantes, RCT 44 (1735-1736)



“Florissants” y “Epanouis” (esplendorosas) las  músicas con que vuelve a Madrid, al Auditorio Nacional  en Universo Barroco, William Christie, el demiurgo que pensó que el Barroco merecía un lugar en la historiografía musical y además, en las salas de concierto, en contra de otras opiniones de maestros, que situaban el “comienzo” de la música a partir de los compositores alemanes clásicos y románticos.

Se cumplen 40 años de la fundación de este conjunto ya mítico que hizo bandera de la decencia y el gusto y talentos interpretativos y también del posicionamiento de un director musical en el mundo social, histórico y político de su época, también la nuestra.
De hecho, William Lincoln Christie (n. Buffalo, 19 de diciembre de 1944) es un director de orquesta y clavicembalista nacionalizado francés. Está considerado un especialista en el repertorio barroco y es el fundador del conjunto Les Arts Florissants. Estudió historia del arte en la Universidad de Harvard y desde 1966, en Yale, donde se especializó en clavicémbalo con Ralph Kirkpatrick.

Se opuso a la Guerra de Vietnam, y sirvió en un curso de oficiales de reserva para evitar el reclutamiento y se trasladó a Francia en 1971.  Fue uno de los jóvenes que abandonaron los Estados Unidos en aquella época en desacuerdo con la Guerra de Vietnam.  En Francia, fue conocido por sus interpretaciones del barroco francés, trabajando con René Jacobs y otros.
En 1979, fundó Les Arts Florissants, que recibieron ese nombre por la ópera homónima de Marc-Antoine Charpentier, su primera representación integral. Recibió su mayor reconocimiento con la producción de Lully Atis en la Opéra-Comique en París. 

Christie también ha presentado y grabado obras de André Campra, François Couperin, Claudio Monteverdi y Jean-Philippe Rameau. Fue profesor en el Conservatorio de París de 1982 a 1995, y mantiene un rol activo en pedagogía participando en clases magistrales y academias. En 2002, fundó Le Jardin des Voix, una academia bienal para jóvenes cantantes en Caen. Desde 2007, ha tenido relación con la Juilliard School, otro templo de saber y de seriedad artísticas, proporcionando clases magistrales en práctica de interpretación histórica.

También interpreta a Henry Purcell, Georg Friedrich Händel y Wolfgang Amadeus Mozart.  Le otorgaron a Christie la ciudadanía francesa en 1995 y fue condecorado con la Legión de Honor (1993)  y es oficial de la  Orden de las Artes y las Letras. Fue elegido miembro de la Academia de Bellas Artes el 12 de noviembre de 2008, en la sección Membres libres ("miembros libres"), en el asiento anteriormente propiedad de Marcel Marceau, el famoso mimo galo.

Proverbial y a seguir e imitar,  la relación de exigencia pero tierna y acogedora, muy cálida que Christie mantiene con sus artistas. Siempre atento, siempre pendiente.
Escuchar al maestro con su grupo, cantantes y solistas, fue un raro privilegio y un honor. Un verdadero regalo navideño anticipado y lo que es importante también, el público tuvo acceso a localidades más económicas que en otras ocasiones, gracias a que la velada fue organizada por El Centro nacional de Difusión Musical (CNDM), organismo oficial y no privado como en otros casos, en que las entradas son económicamente inabordables para la mayoría de los oyentes.

La sala estaba al completo. Más de dos horas de con una orquesta  prodigiosa de 34 miembros, un coro como un reloj suizo de perfección y entrega de 23 integrantes. Y unos solistas integrados en la masa orquestal y vocal de sus compañeros, cada uno en su estilo, en su tesitura, con su comportamiento idiosincrático, respetado, admirado por sus colegas y la audiencia.

El repertorio barroco lleva décadas habitando las grandes salas de concierto en el mundo entero. No será necesario recordar la aportación que a este género hicieron cantantes ya míticos como sobre todo la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli, (a partir de 2023 responsable de la Ópera de Montecarlo, su disco Sacrificium sobre el universo turbio de los castrati), que cantó ese repertorio también en España en 2009 y 2010 y más veces, o Philippe Jaroussky,  con frecuencia su partenaire, que bastante a menudo ofrece recitales en España.

Por no hablar de una recordada película del mismo director de “El maestro de música” interpretada por el bajo- barítono belga José van Dam, “Farinelli” (Gérard Corbiau, 1994), que dio una versión subyugante y fantástica del territorio de esos mutilados sin embargo enaltecidos por la geografía de una música rara y peculiar. El desparpajo, los oropeles, los brillos, los dorados, las pelucas, las pasiones y el lujo “kitsch”, que habitaban palacios como Versailles. Y sus fantasmas.

La misma que ahora también ofrece expansión y desahogo a unos caracteres y géneros sexuales, hombre, mujer, estadios indeterminados, que a veces se antojan limitados para la fluidez amorosa que, también los cantantes, derrochan en el siglo XXI. Y ahí, en todas esas fusiones y esa mezcla tumultuosa, se generan el Eros, la vida y la belleza. Christie y colaboradores, una vez más con sus sorprendentes travestismos musicales y cambios de “allure” son, de nuevo, un ejemplo.

Así fue el caso en el Auditorio de la interpretación tan peculiar que llevó a cabo en la segunda parte para su lucimiento, el tenor holandés Marcel Beekman, un caso muy especial en esa noche de prototipos.


Lea Dessandre en Ariodante, , o Rameau, estuvo muy ajustada, aunque le faltó calidez interpretativa, dada la entrega de su compañera Sandrine Piau, revestida de todo tipo de complicidades con el maestro Christie y a quien la interpretación reiterada de Haendel, Purcell en la primera parte, más festiva y burbujeante, le permitieron lucir su despliegue vocal con un fiato generosísimo, matizaciones, agilidades y unas ”nuances” fantásticas, mientras se convertía además, en la principal cómplice escénica del artista de Búfalo.


El contratenor Christian Dumaux tuvo sus momentos bien escogidos, aunque una actuación más corta, al igual que los eficaces Lisandro Abadie y Marc Mauillon, aunque todas las voces de los cantantes parecen oscilar en la clasificación de registro que se hace de ellas.
El coro, estupendísimo, igual que la orquesta, con sus miembros más destacados, entre ellos, la percusionista, un portento de fuerza y de implicación, no citada en el programa de mano, ¡ay! y la tiorba discreta pero perfectamente audible y destacable de Thomas Dunford.

 William Christie dejó además, tiempo y espacio al director adjunto Paul Agnew, presunto continuador de la batuta del anterior cuando llegue el momento de su retiro de la actividad interpretativa.


Los fragmentos de les Indes Galantes de Rameau escogidos en esta ocasión, muy contenidos muchos y casi elegíacos,  quisieron ser un  homenaje a la memoria a todos aquellos que murieron en las matanzas sucesivas, homéricas, interminables hasta hoy,  de las ocupaciones que blancos y otros humanos perpetraron en distintos territorios del planeta, con la excusa que fuera, siempre injusta, nunca atendible. William Christie lo declara y lo siente así…

En los tiempos que corren, hay necesidad cada vez más de reiterarlo, de lanzarlo a los cuatro vientos, no muy glamurosos ni razonables, en los cuales la mayor parte de la población del mundo se muere de hambre y de enfermedades comunes, ya erradicadas en Occidente, no hay que conformarse siempre con lo que se nos ofrece, pero sí valorar la generosidad del intento, el savoir faire, la entrega y el talento. 

Hubo propinas y cuando el público seguía aplaudiendo pidiendo más, Christie miró con autoridad su maravilloso y brillante reloj, lo tocó y dio por finalizado el recital.

Por favor, pongamos una dosis de realidad y sentido común a todas las cosas. Somos unos privilegiados, asumámoslo, estamos un día sí y otro también,  en una sala de conciertos, somos, al menos, ricos de música, de belleza.  Brindemos pues, sí, por todo aquello que se pueda conservar, y rescatar, como la agrupación musical de referencia, “florissant”. Felices Fiestas y venturoso año 2020 para todos.  Y maestro Christie, ad multos annos!

Alicia Perris

Fotos: Elvira Megías (CNDM)

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