domingo, 1 de marzo de 2015

KEVIN SPACEY: 'NO SÉ NADA DE FRANK UNDERWOOD, CADA DÍA DESCUBRO ALGO'



 ROBERTO BÉCARES Madrid

A ciencia cierta, cuando se acuñó la definición "animal político" nadie pensó en Frank Underwood (Kevin Spacey, Nueva Jersey, 1959) -más que nada porque no existía-, pero quizá en la actualidad no haya nadie que pueda ponerle cara con más precisión que él. Qué pensaría si no de un político que define la vida como "cazar o dejar que te cacen", alguien al que no le importa dejar cadáveres -literales, no sólo políticos- a su paso con tal de alcanzar la cima, capaz de pergeñar estrategias de ajedrecista, incluso con daños personales, con tal de salirse con la suya.

 Pues eso. Un animal político que tiene embelesados desde Barack Obama -pidió por Twitter que no le hicieran spoilers de la serie- a algunos dirigentes del Partido Comunista Chino. "No he recibido consejos de ningún político, ni me he basado en ninguno para el papel, es todo creación de los guionistas", deja claro Spacey mientras atiende a varios medios internacionales en una conversación telefónica pocas horas antes de que ayer se estrenase la tercera temporada de House of Cards.
Una temporada que la plataforma on line Netflix estrenó a cholón [perdón por el coloquialismo]: 13 capítulos seguidos (hoy lo estrena en España desde las 11.00 horas Canal + Series), algo que para Spacey es, sin duda, una de las claves del éxito: "Desde hace unos cinco años existe un nuevo hábito de ver series. Cuando le preguntas a la gente qué hizo el fin de semana te dicen que han visto una temporada de Dexter o dos de Breaking Bad. Y precisamente el modelo Netflix conecta con esa forma particular de ver temporadas de una sentada".
La primera temporada se centró en su papel de fontanero de la Cámara de Representantes de EEUU, buscando mayorías, ofreciendo favores (y cobrándolos claro). La segunda abordó las relaciones diplomáticas con China y los lobbys económicos, de las que Underwood sacó tajada, logrando la dimisión del presidente y ocupando él su cargo. Ahora, la tercera abordará la relación con Rusia.
Seguramente no sentará nada bien en el Kremlin que en uno de los capítulos hagan un cameo dos activistas del grupo punk Pussy Riot, encarceladas por realizar una protesta contra Vladimir Putin en una Iglesia ortodoxa. Preguntamos a Spacey por ese nuevo despertar político ciudadano. Esa vuelta a las calles. "Hemos visto que gente de distintos países participa para que sus voces se oigan y en muchos casos sus voces son calladas... todos los ciudadanos en cualquier lugar deberían tener derecho a manifestarse", señala el actor, que volverá a estar acompañado de su mujer en la ficción, la espléndida Robin Wright, tan taimada como él, y que en esta temporada meterá sus delicadas garras en la ONU. 


"Como en todas las relaciones atraviesan cambios, tiempos difíciles, buenos, complicados. El corazón de su relación es el amor, el afecto, el respeto. Ellos están mejor juntos y lo saben", afirma Spacey, que rechaza que su huida de Hollywood hace diez años camino del Old Vic de Londres, que dirigió varias temporadas, fuera porque sólo le ofrecieran papeles de malvado. "En mis últimas películas, como en American Beauty, no habían sido personajes malvados; no fue una huida, me dirigía hacia algo. Muchos pensaron que estaba loco, pero fue una de las mejores decisiones de mi vida. El teatro me da maravillosas oportunidades", señala Spacey, que triunfó con su interpretación de Ricardo III y que dice que tras interpretar a esos personajes perversos no ha aprendido nada sobre "el lado oscuro, sino sobre el comportamiento humano. Alguna gente hace cosas increíblemente generosas, otros cosas egoístas, terribles. Yo no juzgo a los personajes; sólo los interpreto".
Receloso de desvelar detalles sobre la trama, sí deja claro que no será una temporada fácil para Frank. "Lo que creo que va a ser muy interesante para los espectadores y desde luego lo ha sido para mí es interpretar al presidente; Frank ya no estará en las sombras, tiene que operar bajo los focos", asegura el actor, que responde a esos críticos que afirman que su personaje no tiene un rival digno, una némesis a su altura: "Dicen que es un personaje demasiado inteligente y que ha sido extremadamente fácil llegar adonde está ahora. No lo veo así; no fueron temporadas fáciles para Frank".
De lo que también está seguro Spacey es que además de ser "uno de los personajes más complejos" que ha interpretado, Frank sigue siendo un desconocido para él: "No sé nada de él todavía; cada día que voy a trabajar descubro algo nuevo".

http://www.elmundo.es/television/2015/02/28/54f0b76f22601dde308b457c.html

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