viernes, 21 de febrero de 2020

EN MADRID, JOAQUIN DE LUZ, DIRECTOR DE LA COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA, GALVANIZA EL CASINO CON SU AURA

INFORMACIÓN OFICIAL
Destacado bailarín de danza clásica, coreógrafo y director artístico
Nacido en Madrid, en 1976

Empezó sus estudios de ballet en la escuela de Víctor Ullate. En 1992 ingresó en su compañía y permaneció tres años. Allí interpretó coreografías de Ullate, Eduardo Lao, Nils Christie, Hans van Manen, Maurice Bejart, Rudy van Dancing, Misha van Hoeke, y George Balanchine. En 1995 fue invitado por Fernando Bujones a bailar con el Ballet Mediterráneo.

En septiembre de 1996, el Ballet de Pennsylvania le ofrece formar parte de la compañía como bailarín solista, donde interpretó papeles principales en los clásicos Diana y Acteón, Coppelia, La Bella Durmiente, así como las piezas de Lynne Taylor-Corbette, Hans van Manen, Matthew Neenan y George Balanchine, Nutcraker, Tarantella, y Who Cares, de este último.

En diciembre de 1997, comienza a bailar en el cuerpo de baile del American Ballet Theater en Nueva York, siendo nombrado un año después bailarín solista. En sus siete años de estancia en el ABT interpretó importantes papeles principales como El ídolo de bronce (papel del que contó jugosas anécdotas en su comparecencia en el Casio, Solor en La Bayadère,(Natalia Makarova después de Marius Petipa), Red Cowboy en Bil y The Kid, Champion Roper en Rodeo (A. Demille), Blue boy en Le Patineurs (Ashton), primer marinero en Fancy Free (Jerome Robbins), Birbanto en Le Corsaire (A. M. Holmes), Turning boy en Etudes (H. Lander), Benno en Swan Lake (Kevin McKenzie después de Marius Petipa and Lev Ivanov), Clear (Stanton Welch), Black Tuesday (Paul Taylor), Symphonieta, Stteping Stones (J. Kylián) Known by heart (T. Tharp), Smile with my heart (Lar Lubobitch), Gong (Mark Morris), Sin and Tonic (James Kudelka), Spring and Fall (John Neumier) Gaite Parisienne (L. Massine) Yellow couple in Diversions of Angels (M. Graham), La Fille mal Gardee y Midsummernight’s Dream (Ashton), Variations for four (A. Dolin), Bruch Violin Concerto No. 1 (Clark Tippet) y Symphony in C, Theme and Variations (George Balanchine).


En 2003 se incorporó como bailarín solista al New York City Ballet y fue nombrado bailarín principal dos años después en 2005. Representando a esta compañía ha bailado en el Lincoln Center neoyorkino, así como en los más importantes teatros del mundo. En Ballo della Regina, Coppélia, Divertimento de 'Le Baiser de la Fée', Donizetti Variations, The Nutcracker, Harlequinade (Harlequin, Pierrot), A Midsummer Night's Dream, Prodigal Son, Raymonda Variations, Rubies from Jewels, La Source, Symphony in C, Tarantela, Theme and Variations, Tschaikovsky Pas de Deux, Union Jack, Valse-Fantaisie, Vienna Waltzes y Sonatine  de G. Balanchine, Fearful Symmetries, A Fool for You, Jeu de Cartes, The Magic Flute, Naïve and Sentimental Music, Octet, The Sleeping Beauty, Swan Lake, Todos Buenos Aires y Zakousky de Peter Martins. Andantino, Brandenburg, The Concert, Dances at a Gathering, Dybbuk, Fancy Free, Four Bagatel es, Interplay, The Four Seasons, The Goldberg Variations, Other Dances, Piano Pieces de Jerome Robbins, Makin’ Whoopee from Double Feature de la coreógrafa estrella de Broadway Susan Stroman y Mercurial Manouvers de Cristopher Wheeldon.

Algunos de los roles creados para él incluyen Slice to Sharp, de Jorma Elo, Bal de Couture, Romeo & Juliet, de Peter Martins, Outlier, de Wayne McGregor, Year of the Rabbit, de Justin Peck, Concerto DSCH y Odessa, de Alexei Ratmansky, DGV: Danse à Grande Vitesse y Shambards de C. Wheeldon.

Joaquín De Luz ha aparecido como artista invitado con numerosas compañías internacionales como la Compañía Nacional de Danza de España, American Ballet Theater, San Francisco Ballet, Stanivslasky Theater en Moscú, Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires(para el que tiene agradecidas palabras de reconocimiento que se pueden escuchar en el audio aquí abajo) y el Ballet Nacional de Cuba, entre otras.

Entre sus múltiples actuaciones en galas internacionales y celebrados eventos destacan Stars of the 21st Century en París y Nueva York, Intensio, José Carreño and Friends y The World of Diana Vishneva en Tokio, Tributo a Nureyev en Roma, como también los festivales de Ravel, Spoletto, Perelada, Santander, Madrid, Vail, Atenas y Miami.

Representó a España en la Expo de Lisboa 1998 y fue parte de la gira Kings of Dance 2007-2011, girando por toda Rusia y Estados Unidos, recibiendo grandes críticas.
Destacan sus premios como  Medalla de oro en el concurso internacional de Nureyev en Budapest, 2006, el Benois de la Danse al mejor bailarín masculino, 2009 en Moscú, el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, 2010, y el Premio Nacional de Danza (España) a la interpretación 2016.

Ha participado en diversas apariciones para programas y eventos para la televisión, en los EEUU. Realizó la campaña de navidad de Freixenet 1999–2000, en The Today Show, de la cadena americana NBC, Live from Lincoln Center de la cadena PBS, representando Romeo y Julieta y Cascanueces, este último fue retransmitido en más de 600 cines en EEUU. 
Desde 2008, es director artístico de la compañía de danza Estrellas del ballet de Nueva York, compañía con la que realiza giras por Europa, Asia, Estados Unidos y Sudáfrica. En mayo de 2013, debutó en el papel protagonista en el show de Broadway Òn your Toes, en Nueva York, obteniendo muy buenas críticas. En el 2017 le encargan la dirección artística del Menorca Danse Gala.

Desde 2018 compagina su faceta de coreógrafo y director artístico, con la de docente como maestro en el School of American Ballet en Nueva York, en la escuela JKO y en el Studio Company del ABT, la Escuela de Danza de Marat Daukayev en Los Ángeles y en la Rock School de Philadelphia, siendo requerido además por diferentes instituciones para impartir numerosos cursos y clases magistrales internacionalmente.

El 28 de marzo de 2019 el INAEM, Ministerio de Cultura y Deporte del Gobierno de España, anuncia su nombramiento como director de la Compañía Nacional de Danza (CND), sucediendo a José Carlos Martínez, cargo que pasa a ocupar a partir del 1 de septiembre de 2019.


 RUEDA DE PRENSA EN EL CASINO DE MADRID, (SALÓN EL TORITO), MIÉRCOLES 19 DE FEBRERO, 2020


Honrada dos veces en esta convocatoria tan especial, por haber sido invitada primeramente y luego por haber estado sentada en la gran mesa redonda del salón dedicado a usos múltiples en el Casino, emblemático y maravilloso edificio de la capital española, justo enfrente de Joaquín De Luz, unas notas a vuelapluma para sellar el recuerdo y la asistencia.

El bailarín y coreógrafo, ahora al mando de la compañía de bandera, llegó al lugar acompañado de su madre y de numerosos amigos, antiguos bailarines, profesores diversos, algún periodista, socios de la institución anfitriona, ya que se trataba de una audiencia heterogénea y muy interesada.

La presentación estuvo a cargo de Eugenia Montero, que lo recibió como se merece alguien tan cercano y especial: con afecto  y sensibilidad. Después de los saludos de rigor a los participantes más conocidos suyos, colocados en varias filas de sillas y sillones en El Torito, que estaba a rebosar durante dos horas largas de coloquio o más, Maite Villanueva, encargada de prensa y comunicación, siempre pendiente de todo, gran profesional, exhibió vídeos y fotos de la historia personal y la carrera del también artista madrileño.

A Joaquín se le percibe entregado, pero inquieto y muy en guardia, con esa vulnerabilidad que causa haber dejado hace tan poco los escenarios en olor de multitudes y aplausos (el caso de su última función en el New York City Ballet) y la responsabilidad actual de responder por la continuidad, la localización (¡a ver, una sala estable para este grupo, por favor, nuestra compañía nacional!), la negociación con gestores, políticos y responsables que no siempre comprenden de cerca un mundo tan delicado y sutil como el del baile, el de la ópera o el teatro.

"Falta rigor, rigor" en la compañía, expresó el maestro, que nunca debería verse como "retirado", ya que los grandes artistas, como los embajadores, siguen siéndolo toda su vida.
Ahí está Misha Baryshnikov, un referente y un amigo, con su Nijinsky, bordado a los 70 años que también trajo a Madrid y tantos otros, que, de alguna manera, siguen volcando el aprendizaje y el talento vividos a lo largo de una carrera siempre aprovechable. Para sí mismos y sobre todos para otros, como legado. No hay porqué empezar de cero cada vez, cuando hay ya parte del camino recorrido y con galanura y sabiduría.

Casi todos los presentes le preguntaban algo, según sus variados intereses, algunas intervenciones eran más comentarios e incluso recomendaciones de antiguos bailarines que lo han visto y bailado todo en los escenarios y en la historia española. Habló de muchas cosas y mucha gente, también y sobre todo de danza. De España, de la familia, de las capacidades de este país en el exterior, de las oportunidades aquí. De la vivencia de un nacionalismo integrador exportable y viajero, como el suyo. No por nada fueron muchos los que le regalaron flores y aplausos en su última velada en Nueva York, sino que, también,  en el escenario, alguien desplegó, como un mantón fundacional en el suelo del coliseo,  una bandera española...

A todos contestó De Luz con esa dedicación y esa seducción natural que le presta el hecho de que nunca se le borre la sonrisa del rostro, como muy bien expresó al comienzo, Eugenia Montero. Él es así. Precioso fue su Cascanueces la Navidad pasada en el Teatro de La Zarzuela y fantástica será su Giselle, peculiar y exquisita, seguro.

Entretanto, debería hacerse ver, en los medios, en pequeños "stages" (como si fueran master classes comentadas... en La Zarzuela) no de forma ocasional y esporádica, sino con contundencia pero guante de seda, para ir centrando su trabajo y el de sus bailarines, sin prisa pero sin pausa, estudiando cada intervención, cada decisión estratégica, sobre todo las públicas, porque todas son importantes. Hay que crear el clima, poco a poco, para que cuando llegue el momento de mostrar el trabajo, de descubrir lo que se ha estado haciendo con la Compañía, todos lo estén esperando.

En sus manos están ahora la danza, la vida y el futuro de muchos bailarines y su propia creatividad que no debería descuidar. En el Teatro de La Zarzuela, un gestor y artista fogueado, Daniel Bianco, que navega muy ágil incluso con mar gruesa, comparte su "casa", esta sala de la calle Jovellanos accesible y abierta a todos con Joaquín y sus bailarines y también podría coincidir con ellos y contrastar y ofrecer escucha, enfoques, experiencia. 


Creo que para una periodista es a estas alturas demasiado parlamento, pero no siempre existe la oportunidad de volver a encontrarse con las personas y los elegidos con facilidad. Joaquín De Luz lo dejó todo diáfano. Ahora toca trabajar, y (él que confesó su afición por la escultura y la pintura, una de las cuales, sobre la "fiesta nacional" presentó hace algunos meses en El Casino), exhibió una disposición y una disponibilidad absolutas para que se produzcan los milagros. Que así sea.




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