martes, 9 de abril de 2019

‘FOSSE/VERDON’, EMPIEZA EL ESPECTÁCULO. EN REALIDAD, NO HAY MUCHO ESPECTÁCULO. SE ECHA DE MENOS PELÍCULA ORIGINAL


Una serie biográfica se detiene en la relación personal y profesional del director de ‘Cabaret’ con una de las grandes bailarinas de Broadway



Esta serie, de HBO, que recoge la tradición de Bob Fosse, vida, obras y amores, no aguanta de ninguna manera la comparación con la cinta anterior sobre estos temas, ni las propias realizaciones coreográficas de Fosse en las diferentes películas donde participó.
Falta química entre los actores, nervio, pasión y, justamente, jazz y espectáculo. La película "All that jazz"sigue siendo, en cambio, emocionante, los números de baile, geniales. Las actuaciones, inmejorables.
Alicia Perris


El coreógrafo y bailarín Bob Fosse, en una imagen de 1980. JACK VARTOOGIAN GETTY IMAGES

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS

Algunas personas se creen indestructibles y el coreógrafo, bailarín y cineasta Bob Fosse era una de ellas. Fosse fumaba hasta cuatro y cinco cajetillas diarias de tabaco rubio, bebía, esnifaba cocaína y alargaba sus días sin descanso gracias al poder de las dexedrinas. Ignoró los primeros avisos de avería de su corazón y en 1987, a los 60 años, falleció. Entre tanto había revolucionado el cine musical, ese género genuinamente americano al que aportó un nuevo sex appeal. Pero en aquella escalada a la cima no estuvo solo. Fosse/Verdon, la serie de ocho capítulos de FX que estrena mañana HBO España, rescata la historia de su matrimonio y colaboración con la bailarina Gwen Verdon, amante primero, esposa después y, harta de sus infidelidades, la mujer que lo dejó huérfano de un hogar apto para su excesiva personalidad.
Interpretada por dos grandes —Sam Rockwell en el papel del cineasta y Michelle Williams en el de Gwen Verdon—, la serie está hecha a la medida de los amantes del musical y de los mejores culebrones de Hollywood. También del movimiento #MeToo. El perfil de irredento mujeriego de Fosse (casi siempre encaprichado con chicas que trabajaban en sus montajes) lo convierte a ojos del presente en un personaje sospechoso y quizá por eso se ha planteado la serie desde la óptica de la mujer que contribuyó al éxito de su carrera.


‘FosseVerdon’, empieza el espectáculo

Basada en la biografía de Sam Wasson Fosse, la serie, con una estructura que fragmenta la cronología para saltar entre décadas, recuerda que la pareja se conoció en 1955 en la producción de Broadway Malditos yanquis, donde contrataron a Fosse como coreógrafo y le impusieron a Verdon como protagonista. Durante los ensayos que él exigió para ver si ella encajaba en el papel empezó un idilio profesional y sentimental que acabó con el segundo matrimonio del coreógrafo. Malditos yanquis fue un éxito, ambos lograron un Tony y en 1958 Stanley Donen firmó la versión cinematográfica con Gwen en el mismo papel protagonista. La colaboración entre ambos alcanzó uno de sus momentos estelares gracias al musical Chicago, estrenado en 1975, cuando ya estaban separados.
Pero el principal telón de fondo es el nacimiento de un mito: Cabaret (1972). Basada en una adaptación muy libre de Adiós a Berlín, novela de Christopher Isherwood, la película protagonizada por Liza Minnelli recogía la tradición del expresionismo alemán y de Bertolt Brecht para acercarlo al teatro de variedades transatlántico, donde Fosse se había curtido desde niño y donde, según su biografía, algunas strippers le habían iniciado de forma traumática a la vida sexual. En el centro de todo, la hija de dos leyendas del musical de Hollywood, Vincente Minnelli y Judy Garland.


El actor Sam Rockwell, en la serie 'Fosse/Verdon'. CRAIG BLANKENHORN FX

Pero la visión del cineasta no era fácil de tragar para los estudios, que solo veían una película excesivamente sombría. El choque fue inevitable, él quería hablar de la sinrazón del nazismo (además del aborto o la homosexualidad) con las armas de un género que no entendía de dramas. La mano de Verdon fue providencial para que ambas partes se entendieran y su marido lograse su libertad creativa. El resto es historia: gracias a Cabaret Liza Minnelli se convirtió en un icono de la cultura popular y Fosse logró un hito que sigue sin batirse: en un mismo año se llevó, por Cabaret, el Oscar al mejor director (su contrincante principal era Coppola por El Padrino); el Tony por la dirección del musical de Broadway Pippin y un Emmy por Liza with Z. Mientras la estrella de Fosse crecía, Verdon entraba en arenas movedizas para una intérprete y bailarina: la mediana edad.
Pero quizá el mejor atajo para conocer a fondo su excesiva personalidad es contemplar su propia obra al respecto: All that jazz, en España titulada Empieza el espectáculo. Estrenada en 1979, logró la Palma de Oro de Cannes. La película, implacable autorretrato de un famoso y lascivo coreógrafo al que su corazón no le da más treguas, cumple las leyes de las profecías autocumplidas. Una película premonitoria y extraordinaria, paso obligado para adentrarse mejor en las claves de esta nueva serie.

UNA SORPRESA DE ÚLTIMA HORA
Cuando Bob Fosse falleció en 1987, dejó su fortuna a su exmujer, Gwen Verdon, y a la hija de ambos, Nicole Fosse, nacida en 1963. En su testamento había otra sorpresa: legaba un cheque a 70 amigos y tres millones de pesetas de entonces (18.000 euros) para que organizaran una gran fiesta de despedida en su nombre y a su cargo. Entre las invitados estaban Dustin Hoffman, Neil Simon, E. L. Doctorow, Janet Leigh, Buddy Hackett, Ben Gazzara o Jessica Lange, actriz que interpretaba a la muerte en All that jazz y que, según algunos, fue quien provocó la separación definitiva entre Fosse y Verdon.

https://elpais.com/cultura/2019/04/08/television/1554736318_871009.html

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