jueves, 26 de enero de 2017

GIVENCHY EMOCIONA CON SU VUELTA A LA ALTA COSTURA DE PARÍS

Carmen Mañana

Ricardo Tisci anima una Semana de la Moda con falta de espectacularidad. Demna Gvasalia, líder de la firma Vetements, hace lo que quiere.



Los 13 vestidos que Riccardo Tisci ha diseñado para Givenchy resultan casi más emocionantes que el resto de los desfiles de alta costura juntos. Preocupadas por no defraudar a sus clientas, gran parte de las marcas apuestan por aquello que mejor saben hacer sin salirse del guion. Especialmente aquellas dirigidas por grandes maestros que ya no tienen nada que demostrar: de Armani a Jean Paul Gaultier. Cómodos y seguros, para la próxima temporada primavera-verano han perdido la capacidad de sorprender, una de las cualidades imprescindibles para la supervivencia del sector.

Tisci, que llevaba cinco temporadas sin presentar alta costura, decidió mostrar sus nuevas creaciones durante el desfile de moda masculina que Givenchy celebró en París hace unos días. Este miércoles, sus 13 piezas preciosas se exponían en las oficinas parisienses de la maison francesa como obras de arte.

 Uno de los modelos de Viktor&Rolf presentado este miércoles en la semana de la alta costura de París. Antonio de Moraes Barros Filho WireImage

El italiano cuenta que se inspiró en la imagen que tenía del lejano oeste cuando era niño. De cerca, resulta impresionante un vestido compuesto por decenas de atrapa-sueños; cada uno distinto y todos ensamblados como en un puzle para crear volúmenes y capas. Las chicas del saloon también estaban representadas en una pieza con tres tipos de plumas trabajadas sobre tul. Los flecos, imprescindibles en cualquier historia de indios y vaqueros, componían un conjunto de chaqueta y pantalones en piel y ante. Especial mención merece también dos vestidos a medio camino entre la era victoriana y el western: uno blanco realizado en organza y macramé; y otro, de cuadros, con pequeños espejos cosidos y la espalda abierta y ribeteada en volantes de organza plisada.

Viktor & Rolf cuestionaron el concepto tradicional de lujo y utilizaron tejidos reciclados para construir sus piezas de alta costura. Telas extraídas de antiguos vestidos de cóctel en las que, como explican en su nota de prensa, pueden apreciarse las imperfecciones y el paso del tiempo. Con ellas elaboran una suerte de vestidos collage que se ensamblan siguiendo los principios del Kintsugi, un tipo de cerámica japonesa que reivindica que “la belleza surge de la imperfección”. Remiendos en la alta costura.

 Una modelo desfila durante la presentación de la colección del diseñador libanés, Elie Saab, en la Semana de la Moda de París. CHRISTOPHE PETIT TESSON EFE

Mucho más conservador, el libanés Elie Saab se inspiró en la época dorada del cine egipcio, en concreto en la actriz Faten Hamama. Este referente estético, que podría parecer incluso manido, tiene más carga política de lo que las lentejuelas y los rasos podrían hacer pensar. “Disfrutando la atmósfera de estabilidad y libertad que se creó alrededor del final del siglo XIX y principios del XX, Egipto dio la bienvenida a viajeros e inmigrantes de todo el mundo. Allí podían expresarse libremente y dar rienda suelta a su talento convirtiendo a este país en un centro neurálgico del progreso y permitiendo que la cultura árabe floreciese”, explica el diseñador sobre el origen de este trabajo. El resultado de esta nostálgica mirada ha sido una revisión ligeramente retro de sus clásicos vestidos bordados en pedrería.

Jean Paul Gaultier ofreció una colección más diurna que nocturna, algo poco común en la costura a medida. Trajes de chaqueta con raya diplomática, toreras en seda que jugaban a imitar el tejido vaquero, pantalones anchos con abotonaduras en las perneras, corsés, y bralletes (sujetadores), faldas de volantes, estampados florales, túnicas hawaianas. Y, como siempre, en sus desfiles una música que invita a bailar en el asiento: de los Beatles a Annie Lenox.

Sobre la pasarela de Armani Privé tampoco faltaron sus clásicos incombustibles: americanas en distintos largos, faldas acordeón y vestidos de cortes limpios y enriquecidos con cristales bordados. El naranja fue el color en torno al que articuló toda la colección. El italiano, como también hicieron Dior y Chanel, ha presentado un tipo de escote palabra de honor tan rígido que queda separado del cuerpo. Una pieza no apta para pasar una velada entre jugadores de baloncesto (o con cualquiera que pueda mirarnos por encima del hombro), pero que, dada la insistencia de estas tres grandes marcas, tiene posibilidades de convertirse en tendencia. En primera fila, la actriz Nicole Kidman contemplaba la propuesta. Imposible descifrar si su expresión era de aprobación o rechazo.

 Vetements dicta sus normas

Como el niño mimado de la moda que es, Demna Gvasalia, líder de la firma Vetements, hace lo que quiere. O, al menos, pretende dar esa impresión. En vez de mostrar su colección de prêt-à-porter —como el resto de marcas— en la Semana de la Moda que se celebra a principios de marzo en París, ha decidido —y le han permitido— hacerlo durante las jornadas de la alta costura. Así su provocador trabajo resulta aún más impactante en comparación con los primorosos vestidos pensados para princesas árabes y alfombras rojas que presentan sus compañeros de calendario.

 Los protagonistas del desfile que Gvasalia celebró el martes en el museo Pompidou fueron chonis, góticos, hooligans, señores normcore (normales), heavies, vagabundos. El diseñador alemán reivindicó todas estas tribus urbanas en una colección aparentemente literal, pero que escondía un estudio sobre los estereotipos, la diversidad y los códigos sociales de vestimenta. Entre los detalles inesperados: cinturones que llegan al suelo, pantalones que se convierten en botas de tacón (o botas de tacón que se convierten en cinturones) y sudaderas de Ikea, que buscan suceder como best seller a las camisetas con el logo de DHL (sí, la empresa de transportes) que hace un año Gvasalia convirtió en objeto de deseo al precio de 235 euros.

Este estilo feista, costumbrista e irónico que ha hecho famosa a Vetements no es nada nuevo. El español Miguel Adrover ya lo explotó con éxito hace una década. Pero, además de fascinar a una parte de la crítica y agitar unas pasarelas demasiado conformistas, Gvasalia —que también es director creativo de Balenciaga— ha conseguido influir en el gran público: ¿Ha visto usted esos desproporcionados plumíferos (mayoritariamente rojos) que comienzan a invadir las grandes cadenas de distribución y alguna marca de lujo? Pues el hombre que primero los subió a una pasarela fue él. No estaría mal que también pusiese de moda los modelos de distintas edades y tallas como los que él escogió el martes para su desfile.

http://elpais.com/elpais/2017/01/25/estilo/1485361230_353968.html

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