Las grandes
constructoras han logrado estos años contratos por 17.000 millones en el reino
del desierto, que es además el quinto mayor comprador de armas españolas
LUIS DONCEL
Felipe VI y el príncipe Faisal bin Bandar, en una visita a Arabia
Saudí en enero de 2017. BALLESTEROS EFE
“Gracias por vuestro
esfuerzo y vuestra tarea permanente tan positiva. No os olvidéis nunca de
sentir España, como nosotros os tenemos siempre en nuestra mente y en nuestro
corazón”. Con estas palabras inició Felipe VI el año pasado su primera visita
oficial como monarca a Arabia Saudí. Además de cimentar la amistad entre las
dos casas reales, el monarca se llevaba un compromiso de buenas relaciones con
un país que en los últimos años ha firmado contratos con empresas españolas por
valor de 17.000 millones de euros.
No es solo el
famosísimo AVE a La Meca. Constructoras españolas se han llevado jugosos
negocios como el de las tres líneas de metro de Riad, la construcción de
corbetas para el Ejército o de una refinería. Las exportaciones al reino del
desierto, pese a haber caído en los dos últimos años, aún superan los 2.600
millones de euros. Y Riad es, según los datos de la Secretaría de Estado de
Comercio, el quinto comprador de material militar español, por detrás de
Alemania, Reino Unido, Francia y Turquía.
Con este trasfondo
económico, es fácil comprender la coincidencia mostrada esta semana entre PSOE,
PP y Ciudadanos, contrarios a cortar el suministro de material bélico a Arabia
Saudí. Defendían con esta decisión, según dijo el presidente Pedro Sánchez,
“los intereses estratégicos de España”. Y estos miles de millones en obras
gigantescas o compras de armas también explican que el jueves los eurodiputados
socialistas y populares españoles se alejaran de sus compañeros de partido,
negándose a apoyar una petición a los Gobiernos de imponer a Riad un embargo de
armas, como sí habían hecho la inmensa mayoría de socialistas y populares
europeos a raíz del escándalo mayúsculo por el asesinato del periodista Jamal
Khashoggi a manos de personas vinculadas con el Estado saudí.
“El eje económico y
comercial guía la política exterior española con Arabia Saudí. No hay otro
vector”, asegura rotunda Itxaso Domínguez, coordinadora de Oriente Medio y
Norte de África de la Fundación Alternativas. Esta analista echa de menos una
estrategia clara y mantenida en el tiempo de las relaciones bilaterales, una
estrategia que vaya más allá del mantenimiento de estos intereses económicos.
“Como ha quedado demostrado esta semana, España carece de esta estrategia, más
allá de defender sus intereses económicos. Sí la tiene para áreas como la UE,
América Latina o el norte de África, pero no hacia Arabia Saudí”, concluye
Domínguez.
Esta misma semana,
el consorcio de empresas públicas y privadas españolas que construyó el AVE
entre Medina y La Meca formalizó en Riad el último acuerdo sobre este proyecto.
Se trataba de un acto simbólico de un megaproyecto de 450 kilómetros de
longitud que ya ha comenzado a circular en periodo de pruebas, pero que no lo
hará a pleno rendimiento –con trenes diarios a 300 kilómetros por hora- hasta
septiembre de 2019. La otra gran obra en manos españolas es la construcción de
las tres líneas del metro de Riad. En total, estos dos contratos que suman casi
13.000 millones de euros.
A estos contratos se
une el de Navantia de 1.800 millones para cinco corbetas y los 1.500 millones
para que Técnicas Reunidas construya la refinería de Ras Tanura, al este del
país.
Para lograr todo
esto, la buena relación entre las casas reales de los dos países ha sido un
factor importante. “Sin desmerecer los conocimientos y experiencia de las
empresas adjudicatarias, es innegable el papel fundamental que ha jugado la
intermediación real. En este sentido, Felipe VI se ha limitado a mantener las
relaciones que había construido su padre, Juan Carlos I, con el [ya fallecido]
rey Abdulá”, añade la analista de la Fundación Alternativas.
Según datos del
Instituto de Comercio Exterior, 36 empresas españolas están establecidas en
Arabia Saudí. Entre ellas destacan grandes constructoras como ACS, FCC, OHL o
Ferrovial; ingenierías como Isolux Corsán, Técnicas Reunidas o Duro Felguera;
petroleras como Repsol; empresas de servicios relacionados con el agua como
Aqualia; de telecomunicaciones como Indra; o firmas de moda como Adolfo
Domínguez y de joyería como Tous. El ICEX apunta a la defensa, las energías
renovables, la educación, la gestión hospitalaria y las infraestructuras como
los sectores que ofrecen mejores perspectivas comerciales para las empresas
españolas.
Las cifras del Icex
reflejan también las huellas que el petróleo barato ha dejado en el consumo
saudí en los últimos años. Así, el récord de compras de productos españoles
alcanzado en 2015, cuando las exportaciones superaron los 3.000 millones, no se
ha repetido, hasta caer el año pasado a 2.267 millones de euros. Pese a este
descenso, el número de empresas exportadoras al país árabe se ha mantenido más
o menos estable en torno a las 5.000, quedando algunos años ligeramente por
encima y otros por debajo de esta cifra. Arabia Saudí cayó el pasado al número
22 en el ránking de países destino de las exportaciones españolas.
https://elpais.com/politica/2018/10/26/actualidad/1540567208_191819.html
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