viernes, 26 de octubre de 2018

MARIELLA DEVIA SE DESPIDE DEL PÚBLICO DE MADRID EN EL TEATRO REAL O HAY VIDA ADEMÁS DEL CANTO


Información general, quién, dónde y cuándo

El próximo domingo, 28 de octubre,  en el Teatro Real, Mariella Devia (pronúnciese Devía, con acento en la “i”) la famosa soprano italiana, tras su despedida de la ópera escenificada, ofrecerá un concierto especial en el que dirá adiós al público de Madrid antes de su retirada definitiva, aunque seguirá actuando en veladas musicales en distintas salas de concierto y, también, lecciones, “master classes”.


Para su última aparición en el escenario de la plaza de Oriente, Mariella Devia ha elegido un programa dedicado a Donizetti y a dos personajes de referencia en su repertorio: María Stuarda y Anna Bolena, dos reinas inglesas  con vidas inmersas en la intriga, de historia controvertida, cuyo cruento final ha sido dibujado con magistral dramatismo por el compositor de Bérgamo. Son sus roles de referencia, entre otros muchos, a los que hará algunas revisiones.

La tarde del domingo 26, dará comienzo al ciclo Voces del Real, con el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección musical del maestro José Miguel Pérez Sierra. Junto a ellos, darán réplica a la diva de Imperia, en diferentes escenas de las mencionadas óperas, las voces de los tenores Alejandro del Cerro y Emmanuel Faraldo, los barítonos Javier Franco y Gerardo Bullón y la soprano Sandra Ferrández.

Mariella Devia, de temperamento contenido, gran profesional, meticulosa, pero accesible, sigue conservando a sus setenta años una perfecta línea de canto, un fraseo delicado, un dominio de la coloratura y de control de los recursos, que  la convirtieron en una de las intérpretes de referencia para las nuevas generaciones.

Con una carrera construida sobre el trabajo constante, apoyada en la técnica y una cuidadosa elección del repertorio que la han cimentado, Devia ha destacado especialmente en la interpretación de personajes con evidentes exigencias dramáticas como Norma, Lucia de Lammermoor, Violetta Valery (La traviata), Maria Stuarda o Anna Bolena.
EL público que la vio cantar todavía guarda en su memoria la extraordinaria construcción de su reina Isabel I de Inglaterra, en la inauguración de la Temporada 2015-2016 del Teatro Real con Roberto Devereux y su última invocación a la Luna, en Norma, otro mes de octubre, de 2016, en este mismo escenario.

Encuentro con la prensa el 26 de octubre
Antes de su concierto en el coliseo madrileño, donde llegó días antes para ensayos y ajustes de última hora, Devia tuvo la atención de dedicar un rato para hablar de su trayectoria musical, su marido, intérprete de trompa, con el que se casó a los 22 años, sus animales, su vida en Roma y su forma de estar en el mundo.

Cuando le preguntaron si sus animales iban a estar más contentos, ahora que estaría más en casa, en Chiusavecchia (provincia de Imperia, cerca de la frontera francesa), se sonrió y explicó que ella “vive en Roma, con tres perros y dos gatos”. La pregunta, que en ese contexto musical y sofisticado, de trabajo, podría parecer fuera de lugar, acerca a la persona que es la cantante y habla de su humanidad y de su condición de persona, aparte o a la vez, con su status de cantante y de diva internacional.

También se refirió, para responder, de sus actuaciones con el maestro Riccardo Muti, después de haber suspirado al entrar en la sala de reunión con los medios, diciendo “¡Son muchos!”  haciendo referencia a los periodistas presentes, escasamente una docena).

Cuando le plantearon el tema de retiro de la profesión parcial (sobre todo de las actuaciones, laboriosas en óperas completas, con mucho tiempo empeñado, ensayos, vestuario), Mariella Devia comentó que, "No me ha costado tomar la decisión de dejar los escenarios. Seguramente hay herederas, no quiero dar nombres porque voy poco al teatro pero siempre hay una continuación. Es lo que deseo…Creo que con setenta años me puedo plantear ya un retiro… Si tuviera cincuenta, pero a mi edad…”.

Se fue como llegó, con una trayectoria impresionante y modélica, un presente y un futuro por delante, aunque más relajada que a su llegada, más suelta, repartiendo besos, sueños y recuerdos, envuelta en un jersey rojo bermellón acompañado de un precioso foulard.

Alicia Perris

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